Sitio Académico de Miguel Garcés - Articulo Comunicación y Género

Palabra de Mujer: Una propuesta de comunicación para el desarrollo con perspectiva de género.

Garcés (2008). Palabra de mujer. Una propuesta de comunicación para el desarrollo con perspectiva de género. (Reporte de casos o experiencias) Revista Q, 3 (5), 10, julio-diciembre. Disponible en: http://eav.upb.edu.co/RevQ/principalSeccion.php?seccion=3

“Words of Women ", a proposal for communication for development with a gender perspective

Por: Miguel E. Garcés PrettelLicenciado en Informática y Medios AudiovisualesCandidato a Magíster en Comunicación Uninorte.

 

Resumén

 

“Palabra de Mujer”, es un proyecto adscrito al Centro de Investigaciones de la Mujer en Costa Rica, que desde 1998 viene haciendo un aporte en el campo de la comunicación con perspectiva de género, mediante la puesta en marcha de un programa de televisión que se trasmite semanalmente por el CANAL 15, buscando abrir escenarios de construcción ciudadana desde un enfoque de derechos humanos para que las mujeres desde su diversidad y condición étaria y socioeconómica participen expresando sus ideas, sus perspectivas de vida, además de visibilizar su quehacer social, político, comunitario y familiar, y de esta forma mostrar desde los medios de comunicación una nueva imagen y un nuevo rol positivo, diferente al que muestra de ellas la sociedad patriarcal que las subordina y la subestima, y la muestra como un objeto sexual sin posibilidades de trascender. Esta experiencia de comunicación para el desarrollo y el cambio social presentan tanto aprendizajes y lecciones para el trabajo educativo con perspectiva de género, como también presentan grandes desafíos al rol del comunicador de hoy, entre ellos la gran responsabilidad que tiene de contribuir en la reducción de los problemas de exclusión y desigualdad en el que se ven sometidas muchas mujeres en América Latina.

 

 

Palabras Claves: Comunicación para el desarrollo, Género, Inequidad, Desigualdad, Ciudadanía, Participación, Apropiación de medios.

 

 

Abstract

“Word of Women " is a project attached to the Research Center for Women in Costa Rica, which since 1998 has been making a contribution in the field of communication with a gender perspective, through the launching of a television program that was transmitting weekly on Channel 15, looking for open construction scenarios citizen from a human rights approach to women from diverse age and socio-economic status and participate by expressing their ideas, their outlook of life, in addition to his work visible social, political, community and family, and thus show from the media a new image and a positive new role, different from showing them the patriarchal society that subordinates and underestimated, and the sample as sexual objects without the possibility of transcending . This experience of communication for development and social change have lessons for both learning and educational work with a gender perspective, as also presented great challenges to the role of communicator today, including the great responsibility that has to contribute in reducing the problems of exclusion and inequality in which many women are subjected in America Latina.

 

Key Words: Communication for Development, Gender inequity, inequality, citizenship, participation, appropriate of media.

 

 

Desde hace 9 años la sociedad Costarricense por medio del CANAL 15, ha sido testigo como el proyecto “Palabra de Mujer”  ha desarrollado acciones educativas, reflexivas y propositivas  en medio de su sesión informativa semanal de 30 minutos que se transmite los martes a las 8:00 p.m. con repetición los domingos a las 8:00 p.m., todo esto en procura de contribuir a que se supere en el mundo y por supuesto en Costa Rica los problemas de androcéntrismo, sexismo, inequidad de género, violencia social e intrafamiliar, y demás factores que atentan contra la dignidad de la mujer y su reconocimiento en todas las esferas de la vida. Es así como el programa dentro de su plan de acción se sustenta a partir de seis ejes temáticos claves: 1. Ciudadanía Activa, 2. Derechos Sociales y Económicos de las Mujeres, 3. Proyectos de Vida Autónomos de las Niñas, Adolescentes y Jóvenes, 4. Sexualidad de las Mujeres (derechos sexuales y reproductivos), 5. Violencia contra las Mujeres, 6. Mujeres y Medios de Difusión.

 

Cada uno de estos ejes es alimentado con la participación activa de mujeres de distintas organizaciones sociales, educativas, rurales y urbanas: mujeres dedicadas a la investigación, mujeres de instituciones públicas, mujeres relacionadas con el ámbito político y mujeres de la sociedad civil, entre otras; quienes se han apropiado del programa y muestran sus experiencias, hacen entrevistas y comentarios con relación al tema que están desarrollando, muestran producciones y documentales creados por ellas mismas junto con la comunidades de base con quienes trabajan en pro de la igualdad y el reconocimiento de la mujer como sujeto político y ciudadano. Se presentan también productos audiovisuales, documentales educativos, videos didácticos y foros grabados en el estudio o fuera de él, y que fueron elaborados desde el proyecto “Palabra de Mujer” con una perspectiva de género que reafirma el importante rol de la mujer en la sociedad. De esta manera el proyecto ha sido inspirador y de gran apoyo a nivel pedagógico y didáctico a diversas instituciones, organismos y colectivos que trabajan por los derechos de la mujer.

 

Los materiales están disponibles a todo público y a todas las organizaciones interesadas en abordar estos temas y en replicar estas experiencias relevantes. Sin embargo, vale la pena mencionar que el proyecto “Palabra de Mujer” se ha preocupado por realimentar y difundir las experiencia y logros que se van alcanzando en el proceso, y así compartirlo local y nacionalmente en escuelas, universidades e instituciones de diferente naturaleza  y perfil a nivel  local y nacional, pero también ha exportado copias a nivel mundial en países como: Holanda, Francia, España, República Dominicana, Aruba, México, Cuba, Colombia, Panamá, Guatemala, Canadá y Estados Unidos.

 

Estos esfuerzos conjuntos durante estos años y  la calidad de los 20 documentales que se ha producido sin contar con los más de 100 foros grabados hasta la fecha en esta línea de género, lo ha hecho merecedor de muchos premios en festivales nacionales e internacionales, esto ha que permitido que la experiencia tenga mucha mas razones de peso y de motivación para continuar en la pantalla grande dada su pertinencia social y política, pues hasta ahora se muestra como un programa modelo en Hispanoamérica que mediante sus programas de televisión como también con sus foros y producciones audiovisuales, ha tenido un gran interés en contribuir a modificar los estereotipos culturales que atenta contra el ser femenino, resaltando el papel productivo, reproductivo y comunitario de las mujeres rurales y urbanas; ha querido además aportar en el rompimiento de las desigualdades y inequidades entre hombres y mujeres; ha sido un canal abierto y democrático donde las mujeres trasmite y socializan desde su propia mirada, sus propias imágenes y voces las experiencias organizativas, productivas y personales que realizan en sus contextos de acción; “Palabra de Mujer” ha abierto espacio para compartir el discurso, el pensamiento, las luchas, dolores y esperanzas de mujeres que se caracterizan por su ejemplo y protagonismo en diferentes ámbitos; ha dado un lugar de importancia a adolescentes y jóvenes para que aborden temas que tienen que ver con sus derechos sexuales y reproductivos; ha dado prioridad a los temas que hace parte de la agenda feminista y los mandatos de la plataforma de acción de Beijing con relación hacer valer el derecho de expresión y de acceso a los diferentes medios de comunicación para tratar de incidir en la reducción de temas tan dolorosos y repugnantes como la violencia intrafamiliar y domestica.

 

Ana Lucía Faerron y Ligia Córdoba, ambas comunicadoras de profesión y con estudios de Maestria en literatura y en estudios de la mujer respectivamente, han hecho resaltar y valorar por cerca de casi una década las palabras de las mujeres, mediante la puesta en escena de los roles y logros de las mujeres en su cotidianidad como personas aptas y dignas de incidir favorablemente en el desarrollo local, regional, nacional e internacional. No ha sido nada fácil esta tarea por lo que ha implicado luchar con una perspectiva patriarcal que sigue dominando cultural, social y políticamente, invisibilizando la participación de las mujeres y restringiendo los espacios de poder y de toma de decisiones en muchos de los escenarios sociopolíticos de la vida pública y privada, así lo reconoce, Ana Lucia en un reportaje hecho por la revista TeleGuia de San José de Costa Rica: "este es un espacio para que las mujeres tengan voz en los medios de comunicación. Un programa polémico, donde hablamos de todo. También se invita a hombres que tienen sensibilidad de género. Es un espacio abierto al movimiento de mujeres y al movimiento feminista. Hacer documentales con perspectiva de género no es fácil, el tema es complicado porque toca a toda la sociedad patriarcal y la cuestiona, entonces a la gente no le interesa, no le gusta. Por dicha lo logramos en un espacio como canal 15, que es alternativo, formativo; pero creo que en otro canal no hubiéramos tenido la posibilidad".

                                                      

El proyecto “Palabra de Mujer” se ubica dentro los nuevos procesos que la comunicación para el desarrollo ha ido teniendo en las últimas décadas, superando los modelos difusionistas que permearon su accionar en sus inicios en la segunda mitad del siglo XX, para entrar así  en una nueva faceta de la comunicación orientada al desarrollo de la ciudadanía y la participación política de la gente, buscando la transformación y el cambio social. En este sentido, Manuel Chaparro percibe que “las experiencias de comunicación para el desarrollo surgen para modificar las situaciones en que viven las comunidades. Ya sea para mejorar su nivel de información, para que tomen conocimiento de lo que está pasando en su propia comunidad y principalmente en lo que concierne a la participación de la comunidad en las acciones desarrolladas para su propio bienestar. De esta manera, el público o el receptor de los mensajes y acciones, que es la comunidad, se convierte en emisor y sujeto de acción” (Chaparro, 2006).

 

Las coordinadoras del programa “Palabra de Mujer”, han tenido claridad desde su carrera profesional, que se requiere cada vez más abrir espacios para que las mujeres se apropien de su rol político como ciudadanas contribuyendo en el desarrollo y la transformación de las sociedades en todos los frentes de acción. Sin duda alguna dentro esos frentes, los medios de comunicación son vitales para expandir la visión y lograr que las mujeres se apropien de las tecnologías, para ponerla al servicio de la búsqueda de la equidad y la justicia en las relaciones entre hombres y mujeres. Por consiguiente, ha sido un gran logro posicionar el programa en un Canal de Televisión reconocido en Costa Rica, pues gracias a esto, se ha logrado llegar a un número mayor de personas, y se ha podido convertir en un espacio extensivo de formación, reflexión, información e interlocución alrededor del tema del género y de los derechos humanos, como también de apoyo al trabajo que realizan las mujeres en diversos ámbitos como organizaciones, comunidades e instituciones educativas, entre otras.

 

En este contexto de expansión de la visión del programa, siempre han estado presentes dos preguntas claves que han afinado las estrategias de cobertura y de acceso participativo y democrático de las mujeres en el proyecto “Palabra de Mujer”, éstas son: ¿Cómo pueden mejorar las mujeres el desarrollo de sus comunidades o desempeñarse eficazmente en los asuntos públicos, sino cuentan con el acceso a fuentes pluralistas de información, a los medios de expresión pública y a compartir conocimientos?, ¿Cómo pueden las mujeres trabajar por un nuevo orden geopolítico gobernado por normas de paz y respeto mutuo, sin tener canales de comunicación para el dialogo y el intercambio de información?. Dichos cuestionamientos también fueron decisivos, para afinar las estrategias de comunicación que se han venido desarrollando en estos años, ya no pensando en simples estrategias informativas basadas en el asistencialismo y técnicas difusionistas, sino en promover lo que Gumucio llama el “Cuarto Mosquetero”, es decir una comunicación para el cambio social que supera lo instrumental, por cuanto “es una comunicación ética, es decir, de la identidad y de la afirmación de los valores; amplifica las voces ocultas y negadas, y busca potenciar su presencia en la esfera pública, recuperando el dialogo y la participación como ejes centrales” (Gumucio, 2004, p.7).

 

Desde una perspectiva incluyente y democrática, las mujeres participantes del programa “Palabra de Mujer”, han dejando de ser simples receptoras de información, y se han convertido en ciudadanas activas políticamente, que logran tomar los canales de comunicación, produciendo y transmitiendo información y conocimiento desde su propia lectura de la realidad y de cómo se perciben como mujeres. Por consiguiente los medios de comunicación aquí no son utilizados como fines en sí mismos, sino como medios importantes puestos al servicio de los procesos de desarrollo (local, regional y nacional) y de la formación de las comunidades bajo un enfoque de género que propaga una visión que aporta al empoderamiento y a la transformación, a partir de la identidad colectiva y del contexto social, político y cultural, proyectando desde allí lo que son y lo que hacen. Así lo señalan claramente las coordinadoras del programa cuando afirman que desde el proyecto “hemos aprendido que es esencial promover formas de comunicación que no solo cuestionen la naturaleza patriarcal de los medios, sino que se esfuercen por descentralizarlos y democratizarlos, crear medios de comunicación que alienten el dialogo y el debate; que favorezcan a las mujeres y a la creatividad popular; que reafirme la sabiduría y los conocimientos de éstas y  hagan de las personas sujetos y no objetos o blancos de los medios de comunicación” (Portal de comunicación para el desarrollo, p.5).

 

Es posible hacer referencia al programa “Palabra de Mujer”, analizando un fenómeno que es evidente en su accionar, y que forma parte fundamental en todos los procesos de comunicación alternativa, independientemente que este orientada al desarrollo o al cambio social, y es lo que se conoce como Apropiación de los Medios, el cual Alfonso Gumucio lo define como “un modo de desarrollar la capacidad propia, comunitaria y colectiva, de adoptar la comunicación y sus medios como un proceso coadyuvante en las luchas sociales..., no se trata de simplemente poseer los instrumentos, una radio, un periódico o un canal de televisión; se trata, sobre todo, de apropiarse de la gestión, de la creación y del proceso comunicacional que involucra la participación comunitaria” (Gumucio, 2005, p.7).

 

En esta vía “Palabra de Mujer” ha logrado establecer un proceso colaborativo con mujeres de diferentes ámbitos que representan diversas visiones y propuestas, y que han asumido el reto de participar en la producción de mensajes, contenidos y vivencias con perspectiva de género dentro del programa y fuera de él; esto ha hecho que este proyecto sobrepase el monologo audiovisual que caracteriza a muchos de los programas de televisión, que solo muestran una relación unidireccional entre el programa, las personas invitadas y la audiencia, sin hacer eco de la problemática sociocultural. Desde aquí se reafirma la visión de la comunicación para el desarrollo y el cambio social, mostrando en su dinámica de trabajo: conexión cultural con las tradiciones y el conocimiento local; el uso apropiado de las tecnologías para promover la equidad de género y roles positivos en contrasentido a las imágenes negativas de la mujer que se emiten en la cotidianidad por los canales de Televisión; afianzamiento del trabajo colaborativo con otras asociaciones y organismos, y la presencia de una participación horizontal de las mujeres que trabajan activamente en este proceso por más de nueve años.

 

Estos procesos han fortalecido en ellas el sentido de identidad y ha cohesionado la conciencia colectiva de seguir trabajando en redes de trabajo, no solo nacional sino internacionalmente[1], con el animo de extender el debate y la interlocución alrededor de un tema problemático que es de índole mundial, así se dejó entrever en la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer realizada en Beijing - China, “... Beijing puso de manifiesto ante el mundo entero el hecho de que no existe un solo país en este planeta en el que predominen relaciones simétricas entre mujeres y hombres; un país en el que las mujeres no sean objeto de violencia sistemática, de forma diversa, precisamente por el hecho de ser mujeres, un país en el que tanto mujeres como hombres dispongan de igualdad de condiciones y de oportunidades en las distintas esferas de la vida pública, privada y familiar; que les permita el acceso igualitario a políticas sociales y a recursos financieros; y en el que compartan equitativamente el ejercicio del poder y la adopción de las decisiones sobre los destinos de la sociedad en la que viven. Muy lejos estamos de eso, a pesar de los logros de los últimos veinte años” (Martín, 1995, p.22).

 

Todos estos elementos han incidido positivamente en la sostenibilidad del proceso y en la ampliación de la visión del equipo productor, que tiene claro que hay que seguir trabajando por mantener posicionado el programa entre la audiencia Costarricense que cada día crece y que necesita de estos espacios de sensibilización y dialogo que son escasos, y que para el caso de Costa Rica, “existe una ausencia de programas televisivos en el país que aborden temas que atañen a las mujeres, en el que se rescaten el papel protagónico que tienen las mujeres en los diferentes ámbitos de sus vidas, y de proyectos específicos que emprenden en las organizaciones y en sus comunidades para mejorar su calidad de vida y la de sus familias” – asegura Ligia Córdoba, una de sus productoras principales.

 

“Palabra de Mujer” ha optado por no aislar sus procesos de trabajo e impacto sino mas bien solidificarlos, es por eso que en la actualidad goza de aceptación y apoyo de organizaciones importantes como: el Centro de Investigación en Estudios de la Mujer, las Vicerrectorías de Investigación y Acción Social, de la Universidad de Costa Rica, la Embajada de Canadá, el Fondo para la Igualdad de Género en Centroamérica,  la Escuela de Antropología y Sociología, el Sistema Universitario de Televisión, la Agenda Política de Mujeres, Fundecooperación y Colectiva por el Derecho a Decidir.

 

Ninguno de estos logros de acceso de las mujeres a los canales masivos de comunicación ha sido gratuito, han implicado largos años de lucha e insistencia por reconocer y afirmar el talante político-ciudadano de las mujeres y su derecho visible a la libre expresión y participación activa en todos los ámbitos, incluido los medios de comunicación. Son estos esfuerzos colectivos que han liderado las mujeres a nivel mundial[2] lo que ha permitido que se avance en materia política en este tema que no solo es cultural sino también estructural, y que solo a través de las iniciativas conjuntas y universales que se han realizado, se ha podido resistir y desacelerar las lógicas discriminatorias de poder que se expanden y se validan culturalmente a través de los medios de comunicación masiva; ya lo decía Fainholc cuando afirmaba que “los medios de comunicación son fuerzas altamente conservadoras” que legitiman la ideología masculina dominante pues son “parte constitutiva de la estructura sociocultural, política y económica de la sociedad y que define, por lo tanto, un lugar de poder efectivo en la misma”(Maglie,1992, p.28). Estos factores de exclusión antidemocráticos que han restringido el acceso a los medios de comunicación y a la toma de decisiones en cuanto a su uso por parte de las mujeres, fueron puntos centrales en la discusión en Beijing, es por eso que dentro de la agenda estratégica que se desarrolló se encuentra como objetivo central “aumentar el acceso de las mujeres y su participación en la expresión de sus ideas y a la adopción de decisiones en los medios de difusión y por conducto de ellos, así como a las nuevas tecnologías en computación” (Beijing, 1995).

 

“Palabra de Mujer” no solo se identifica claramente con el “espíritu” de Beijing, sino que ha logrado hacer realidad varios de los objetivos estratégicos del plan, en cuanto ha participación plena y equitativa de la mujer en el programa del Canal 15, incluida la participación en la gestión, la producción de programas, la educación, la capacitación y la investigación.

 

Aún cuando estas experiencias aportan un “granito de arena” es mucho lo que falta por hacer, ante un fenómeno social de desigualdad y opresión que es histórico, pues para el caso Latinoamericano lamentablemente a la mujer se le reconoció la ciudadanía política solo hasta mediados del siglo XX, y específicamente en Centroamérica “a pesar del papel de sumisión que la sociedad les había asignado a las mujeres, éstas se movilizaron y tuvieron sus primeras experiencias organizativas. En Costa Rica, el voto femenino fue incorporado en la constitución de 1949 después de varias décadas de lucha de las sufragistas” (Fonseca, 1996, p.191). Toda esta realidad de preocupación en torno a la estrechez de la participación y poder de las mujeres sigue activo y visible en todos los escenarios de la vida política, social, económica y familiar, como también en el acceso y dirección en las organizaciones que manejan el poderío mundial de la comunicación masiva y de  las tecnologías de la información y la comunicación.

 

Sin embargo experiencias como las de “Palabra de Mujer” en Costa Rica, ha posibilitado en buena medida el empoderamiento de las mujeres hacia la apropiación de los medios masivos, y junto a esto han surgido otras experiencias en otros países como el Reino Unido que ha ido creciendo aceleradamente el número de puestos ejecutivos y superiores; en Italia y Burkina Faso muchas mujeres ya han ocupado puestos en la junta de directores del servicio nacional de televisión y de la organización privada de radio; en Hungría varias mujeres se han desempeñados como jefas de redacción en periódicos prestigiosos; en toda América Latina se ha visto surgir el liderazgo político de las mujeres que empiezan a acceder a cargos de alcaldes, presidentes, congresistas y diputadas entre otros acontecimientos valiosos que son ejemplos significativos de que una ventana esperanzadora hacia el cambio y la reducción de la desigualdad entre los géneros, empieza  a ceder un poco. Aun así, la brecha sigue siendo gigantesca, por lo que el contexto mundial sigue clamando a viva voz que los esfuerzos por reducir todos esos problemas de injusticia, exclusión, violencia e inequidad en contra de la mujer no paren, sino que continúen y se extiendan para lograr algún día que hombres y mujeres en equipo y desde la afirmación de la diversidad, aprovechemos todo el potencial creador y transformador que Dios ha dado al género humano para lograr los cambios sociales que el mundo espera y que necesita con tanta urgencia.

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

CHAPARRO, Manuel (2006). “Radios comunitarias en Latinoamérica”. Ponencia presentada en el I Encuentro Iberoamericano sobre Políticas de Comunicación, 20-21 noviembre. Madrid: Universidad Rey Juan Carlos.

 

CUARTA CONFERENCIA MUNDIAL SOBRE LA MUJER. Los acuerdos de las mujeres y los medios de comunicación. Beijing, China 15 de septiembre de 1995

FONSECA, Elizabet (1996). Centroamérica: su historia. San José: Flacso, Educa, pp. 157-261.

 

GUMUCIO, Alfonso (2004). “El Cuarto Mosquetero, la Comunicación para el Cambio Social”. Revista investigación y desarrollo vol. 12, n° 1 (2004) págs 02-23.

 

GUMUCIO, Alfonso (2005). “Comunicación para el Cambio Social: clave del desarrollo participativo. Consorcio de Comunicación para el Cambio Social.

 

MARTÍN S., Ligia. 1995. El poder desde el feminismo: acción para la transformación social. En: Espacios. San José (Costa Rica). # 5 (julio/septiembre), pp. 4-15.

 

MAGLIE, Graciela. 1992 Violencia de género y televisión. El recurso del silencio. En: Giberti, Eva y Fernández Ana María (compiladoras). La mujer y la violencia invisible. Buenos Aires, Editorial sudamericana, Fundación Banco Patricios.

 

MUÑOZ, Alejandra (1997) Articulo “Mujer y Medios de Comunicación en Centroamérica. Anuario de Estudios Centroamericanos, Universidad de Costa Rica, 23(1-2): 35-48, 1997. Cita a Maglie y Martín.

 

PLATAFORMA DE COMUNICACIÓN PARA EL DESARROLLO EN CENTRO AMERICA Y MÉXICO. Caso “Palabra de Mujer. Costa Rica, la información básica para analizar la experiencia, fue obtenida por contacto directo con una de las coordinadoras del proyecto y por documentación disponible en: http://comunicacionparaeldesarrollo.org/leer.php/47

 

 



[1] Toda vez que los productos han sido reproducido y entregado copias a instituciones y organismos locales, nacionales e internaciones que trabajan en el tema y apoyar procesos de reflexión – acción en torno a la perspectiva de género.

[2] Prueba de ello, son los esfuerzos y logros políticos a nivel mundial que han alcanzado las mujeres entre estos: la Comisión sobre el Estado de la Mujer (1947), la Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer (1960), Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1960), Declaración Universal sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer (1967), Proclamación del año internacional de la Mujer y Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer (1975), la ONU aprueba la Convención sobre la eliminación de toda forma de discriminación de la mujer, Segunda Conferencia Mundial sobre la Mujer (1980), Tercera Conferencia Mundial sobre la Mujer (1985), Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer: acción por la igualdad, la paz y el desarrollo (1995), esto sin mencionar los grandes esfuerzos que se realizan cientos de organizaciones y colectivos de mujeres en diferentes países del mundo.

 

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