Sitio Académico de Miguel Garcés - Articulo Modelos de Desarrollo en Córdoba

HACIA UN MODELO DE DESARROLLO DESDE LA COMUNICACIÓN Y LA CULTURA SOCIAL, QUE INCLUYA, HUMANICE Y DIGNIFIQUE A LAS COMUNIDADES DE CÓRDOBESAS. 

“Propuestas y reflexiones para el debate”,
Ponencia enviada para el I Encuentro Montería 2019. 

Publicada por Unisinú y Cedal, en la edición de Marzo de 2008 en Cuadernos Comunitarios 1.

Por: Lic. Miguel E. Garcés Prettel.
Profesional Licenciado en Informática y Medios Audiovisuales
Candidato a Magíster en Comunicación, UNINORTE.


“!Jerusalén, Jerusalén, que matas a tus profetas y apedreas a los que
se te envían! ¡Cuantas veces quise reunir a tus hijos, como reúne
la gallina a sus pollitos, debajo sus alas, pero no quisiste!
Lucas 13:34.

Esta afirmación de Jesús, es pertinente estudiarla porque se asemeja cercanamente a las circunstancias de conflicto y violencia que le ha tocado afrontar a nuestra nación en estas últimas cinco décadas. Primero porque las palabras de Jesús se asemeja a la voz de queja de un ciudadano sensible que no entiende como una sociedad derrama su propia sangre, quitándole a su propia nación el privilegio de escuchar todas sus voces y juntarlas para así construir una sociedad incluyente y democrática.

Desde finales de los 40, con la pugna de poderes de los partidos políticos y las revueltas violentas que la acompañaron, pasando por la expansión terrateniente en los 60 y luego el fortalecimiento de los grupos de guerrilla y de paramilitarismo, en todos estos procesos nuestro país no ha parado de desangrarse por el silenciamiento de tantas vidas, que como se preguntara Piero en su Canción Coplas de mi País “¿Cuántas voces se callaron a balazo y a machete?…”, y tomo este antecedente pensado en que en estos escenarios que se nos convoca para hablar del desarrollo, es necesario afirmar que no es posible lograrlo, si este desarrollo no se sustenta sobre la base del fortalecimiento democrático y el respeto a los derechos fundamentales como principios rectores para garantizar un desarrollo humano sólido, base cumbre de que cualquier modalidad de desarrollo civilizado. La democracia para el desarrollo implica valorar el discenso y la pluralidad de posiciones, como aspectos validos e indispensables para que se de verdaderamente el ejercicio de la ciudadanía. Lo contrario de las democracias son las Dictaduras, y en éstas los que piensan diferentes y se mantienen fieles a sus ideales y principios solo tienen una de las tres opciones que expone Daniel Samper claramente: el exilio, el destierro o el entierro. Nuestro sistema democrático sigue aun intentando desprenderse de esos lazos invisibles de dictaduras, que acompañaron a América Latina durante muchos años.

El Segundo aspecto a resaltar de la cita bíblica, es que muestra una imagen de un Dios amoroso, distinto al que ha presentado la mentalidad dominante que promociona la figura de un Ser Supremo con rostro duro, con personalidad de castigador y vengador y preocupado por tonterías doctrinales de carácter doméstico. En contrariedad a esta falacia, aquí se muestra a un Dios reconciliador, que busca que sus hijos vivan reconciliados y en armonía desde la celebración de la diversidad como fortaleza civil y no como amenaza social. Se percibe también una dimensión teológica que no hace silencio frente a las injusticias y a los homicidios y que centra su preocupación en formar personas de bien comprometidas por la realidad de su país, que trabajan en proyectos de justicia que resisten a la peligrosa idea que el reino de la muerte tenga la última palabra.

Desde esta perspectiva teológica, no hay espacio para el odio, por cuanto todos venimos de la misma sustancia, somos hermanos y no enemigos, de tal manera que matar al otro es suicidarme yo mismo, porque yo estoy en los otros, y los otros en mí, y sólo es desde esta afirmación del respeto a la vida y la diversidad, donde se puede construir un mundo de paz con diferentes rostros de ciudades y culturas que se complementan y que se enriquecen para construir una gran nación que valora sus grupos sociales, sus movimientos políticos, su diversidad étnica y racial, y por supuesto su multiplicidad de ideologías y religiones.

Si ésta cosmovisión reconciliadora pudiera interiorizarse en el mundo, no se tuviera tantas guerras en muchas naciones que se siguen autodestruyendo bajo figuras marcadas de Dioses Bélicos, amantes del conflicto armado, que por cuanto carecen de sangre poco les importa que sus seguidores la derramen.

Por otra parte, la afirmación de Jesús devela el cinismo estructural de su época, una época con sus complejidades e intereses que no dista mucho de algunas realidades presentes en nuestro país, pues Colombia a pesar de que ha logrado avances en el terreno sociopolítico sigue con una gran deuda histórica ante el mundo, de poner por obra en algunos espacios donde sigue reinando la injusticia, la marginación y la impunidad, la gran declaración de reforma social que hizo con la constitucional del 91. Al autodenominarse Estado Social de Derecho manifestó que la nueva nación mantendría un matrimonio indisoluble con los principios centrales de la democracia y la libertad, he aquí uno de sus apartes que vale la pena recordar del preámbulo “El pueblo de Colombia, en ejercicio de su poder soberano, representado por sus delegatarios a la Asamblea Nacional Constituyente, invocando la protección de Dios, y con el fin de fortalecer la unidad de la Nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz dentro de un marco jurídico democrático y participativo que garantice un orden político, económico y social justo…”

Valdría la pena que se pudiera convocar a toda la sociedad civil y a todos los gremios, universidades, intelectuales, iglesias y todas las organizaciones sociales y comunitarias, entre otras, para hacer un balance nacional de lo que el país ha logrado en estos 17 años de cambio de su constitución nacional, aún así los informes de organismos no gubernamentales y de instituciones nacionales e internacionales como también de lo que se puede palpar en nuestra cotidianidad, devela un país en el que a pesar de que a fortalecido su aparato legislativo (aspecto importante y necesario), emitiendo decretos y leyes por doquier, estos no han sido suficiente para suprimir del mapa social los problemas de desigualdad e injusticia, de inequidad social y económica y de exclusión social y política que trastoca todos los ordenes de la vida y que ponen en duda la legitimidad de la democracia.

Es obvio, que el cambio de modelo constitucional era necesario, pues la visión que soportaba la constitución del 86, generaba un modelo de país homogéneo apegado a la visión Estadocentrista que parcializa la soberanía y el ejercicio del poder a los caprichos de sus gobernantes, negando así la soberanía mayor que debe venir del pueblo y desestimando la diversidad cultural e ideológica que siempre ha rodeado a la Nación Colombiana.

Para el caso de Córdoba, es notorio encontrar que en algunos escenarios la nueva constitución parece no haber llegado aún, pues los fines esenciales del Estado parecen diluirse en episodios de corrupción y en administraciones técnicas que en sus periodos de gobierno le ha costado desprenderse de un modelo de desarrollo arcaico que ha anulado el ejercicio de la ciudadanía y de la democracia, reduciendo el progreso al solo Reinado de lo Urbanístico y la Cultura del Cemento, y en cuyas actuaciones públicas lo político no tiene nada que ver con lo colectivo sino con lo que el güeto elite necesita y requiere para lograr su cometido personal. En parte esto explica, el porqué en Córdoba muchos planes de desarrollo se hicieron ineficientes, no solo porque no responden a lo público sino porque se ha dado a espaldas de las comunidades, sobre todo las mas pobres que son la gran mayoría, a las que por lógica jamás les llegará “el desarrollo”, pues en estos planes ellos son solo medios, nunca fines.

Es por esto que muchas instancias de poder les resulta insignificante asistir a convocatorias, donde se les invita, cuando éstas son encabezadas por lideres y organizaciones comunitarias que desean que sus propuestas y alternativas sean escuchadas, compartiendo su propia visión del desarrollo y sus propias salidas y soluciones que sugieren frente a los problemas que los afectan directamente; pero afortunadamente, siempre hay excepciones, pequeñas excepciones pero valiosas, porque son ese pequeño remanente de gobernantes, que despiertan la vieja utopía de querer seguir creyendo en nuevo gobiernos, dispuestos hacer nuevos cambios en beneficios de todos. Sin embargo esa paradoja no correspondida, de que cuando los gobiernos citan a las comunidades éstas asisten masivamente a escucharlos, y cuando son las comunidades las que hacen la convocatoria, algunos gobiernos no responden de la misma manera, fue lo que me llevó hacer las siguientes preguntas:

¿Cómo se puede construir un modelo de desarrollo en un departamento a espaldas de las voces y la participación político-ciudadana de las comunidades? ¿Por qué esa tendencia a seguir pensando que la formula mágica para obtener el desarrollo debe venir exclusivamente desde afuera y no desde adentro? ¿Hasta cuando van a seguir insistiendo algunos gobiernos locales y departamentales, en esa visión nefasta del desarrollo que se implanta de forma vertical, sin tener en cuenta las concepciones de desarrollo de las comunidades de base y sin tener en cuentas las particularidades histórico-sociales y culturales de la región?

Con mucho dolor tengo que decirlo sin miedo a equivocarme (pues la realidad actual de Córdoba no me permite afirmar otra cosa) que muchos planes de desarrollo y de gobierno local y departamental que han existido con frecuente intensidad (ruego a Dios que la administración actual no sea así) para nada recogen las voces y necesidades de las comunidades, pues estas voces son solo insumos temporales que importan para los periodos de campaña política y para llenar de ilusiones aquellos ignorantes que solos les esperan en las plazas para tomarse una foto o para pedirles balasto y una que otra ayuda unipersonal.

Este ha sido el modelo de gobierno que ha tenido Córdoba en todos estos años y de la cual nuestros gobernantes actuales tienen el enorme desafío de hacer la diferencia; por eso el atraso y la miseria siguen latentes, por eso la brecha de desigualdad sigue creciendo y junto a él los suburbios y los asentamientos subnormales, que han detonado una cantidad de problemas sociales mediatizados por el crecimiento de la delincuencia y el homicidio, que vienen de nuevos grupos armados y de pandillas juveniles urbanas integradas por adolescentes, dispuestos a sacar toda su inconformidad y enojo contra el mundo, manteniendo activas las cuentas de cobro a sus victimas (que nunca son los opresores) por todas las marginaciones y opresiones que han sufrido ellos y sus antiguas generaciones, por un sistema que no les tiene en cuenta y que ni siquiera les ha podido garantizar las normas mínimas para vivir en condiciones dignas.

¿Qué afirmación haría Jesús de nuestro amado país y de nuestra querida Córdoba si la contemplará muy de cerca como lo hizo con Jerusalén?

Seguramente lamentaría de que hoy no están con nosotros muchos hombres y mujeres íntegros que trabajaron comprometidamente buscando hacer realidad la nueva nación de paz y de justicia que estamos necesitando. Algunos partieron de este mundo, otros están exiliados por no sucumbir a sus ideales de paz y de justicia y por no ceder a propuestas de corrupción. Sin duda alguna el departamento de Córdoba requiere de un cambio integral, no solo de las estructuras sino de los líderes que el pueblo elige para administrarla, no es posible humanizar las estructuras sociales, sino se humanizan sus gobernantes, y claro está, sino se humaniza también a los ciudadanos y a la dinámica política que los sube al poder.

Por tal razón hacer cambios contundentes implica entender que en Córdoba:

Necesitamos un Modelo de Desarrollo que haga de la ciudad un espacio más distributivo de su riqueza, donde el desarrollo propenda por un crecimiento económico extendido y equitativo en el que toda la población Cordobesa se vea beneficiado y no uno pocos como suele pasar; esto implica trabajar fuertemente por el fortalecimiento y creación de fuentes generadoras de empleo y la creación de proyectos educativos de formación de lideres y de comunidades emprendedoras que dispongan de recursos disponibles para patrocinar las iniciativas que surjan. Esto requiere habilitar fondos especiales y capital semilla para que tanto jóvenes, adultos como personas de la tercera edad, no siga viendo en el subempleo el único medio de subsistencia, dado de que algunas dinámicas sociales disfuncionales que se entretejen en el departamento incitan a entronizar la ilegalidad como alternativa de vida ya que por la legalidad no es posible esperar nada, pues las normas se han reducido para perseguir al ciudadano y no para velar por el cumplimiento de sus derechos, para encarcelar al infractor y no al sistema incompetente que lo genera.

Mientras la ley no sirva para proteger al ciudadano y los gobiernos no brinden oportunidades para que la gente sobreviva, el mototaxismo, los semáforos (el mayor empleador), la calle… y todo lo que huela a informalidad e ilegalidad, seguirán siendo la opción predilecta de los Cordobeses para sobrevivir.

Necesitamos un Modelo de Desarrollo que reconceptualice el concepto limitado de pobreza que se intenta erradicar, es la única forma de evitar que más y más familias entren a ese extenso listado de pobreza creciente del cual registró el DANE en el 2005, siendo Córdoba un departamento que tiene el record junto con Choco y otros departamentos en el que cerca del 80% de sus habitantes vive en extrema pobreza desde todos los niveles: sociales, económicos, políticos, culturales. Razón tiene Alfredo Sarmiento, Director de la Misión Social cuando pone en el telón una dimensión de pobreza nefasta que trasciende lo económico, y que golpea todo los ordenes de la vida, es por eso que plantea que “solamente puede existir desarrollo si la sociedad logra que la gente no esté limitada por la miseria económica, o por la exclusión política o por la exclusión social”.

Para acabar integralmente con la pobreza necesitamos asistirla integralmente, tanto en lo económico proveyendo empleo y ofreciendo salarios dignos que potencien la economía de mercado y de consumo, pero también construyendo una Ciudad Incluyente; y para esto sin duda alguna se requiere una políticas de inclusión que vayan desde la apertura de las administraciones municipales y departamentales para que extiendan sus puertas no solo a las personas que van a solicitar ayudas individuales, sino incitando a las organizaciones comunitarias a presentar propuesta de mejora y de desarrollo colectivo. Esto sin duda alguna permitirá que el ejercicio político del poder acaricie una dimensión que mira lo público y lo colectivo como los elementos de base para hacer una buena administración pública y no lo unipersonal como fin.

Esta posición le enseñaría a la gente que la política se hace pensando en el conglomerado social y en el bienestar general, no en el particular. Por supuesto que ello, requiere de administradores municipales y departamentales con más cercanía a la comunidad y deseosos de construir sus planes de trabajo mirando las particularidades de los contextos. Esto también implica romper en doble vía (gobierno y comunidad) la relación asimétrica Kiriarcal imperante, en donde el Gobernante funciona como patrón y no como servidor público, como jefe y no como administrador público, cuyo fines básicos deben estar puesto al servicio de la ciudad y de las necesidades de sus ciudadanos.

La propuesta de trabajar por una Ciudad Incluyente implica fortalecer o redimensionar una Secretaria que trabaje en proyectos de convivencia, pedagogía y Cultura Ciudadana, esto requiere sin lugar a dudas de una estrategia de comunicación participativa clara. El Cordobés en especial el Monteriano raso no se siente incluido como ciudadano, de ser así no tuviéramos que tener policías y guardianes en la comunidad y en la avenida primera y circunvalar para que no destruyan los parques, la vegetación y para que no se roben las sillas porque para él, lo suyo es lo que tiene en su casa y no lo que esta fuera de ella.

Gracias a Dios por la reforma y adecuación de la Avenida Primera transformándola en un parque ecológico, apto para lo que yo llamo Templo de Recreación y de Relajación ciudadana, pues uno de los propósitos de los parques es permitirle al ciudadano transeúnte encontrar espacios abiertos para que mientras transita, haga un pare en sitios aptos para el descanso, para el esparcimiento y la reflexión. Sin embargo se requiere crear estrategias de inclusión para acercar a una Montería dispersa y fragmentada socialmente y que además no sabe como divertirse y como “integrarse” mas allá de frecuentar bares y discotecas. En este sentido, el parque de la primera está siendo subutilizado, tanto por la comunidad que no sabe como utilizarlo porque hay una crisis de formación y concientización para disfrutar y cuidar de lo público, pero también porque lo público como espacio de todos escasea, mas aún se agrava la cosa porque nunca se ha creado una política pedagógica profunda que redimensione el espacio público, recuperando concertadamente los que se han perdido porque negocios formales e informales lo invaden, o porque los que existen nunca logran que la comunidad lo interiorice como algo suyo o en el mayor de los casos definitivamente toca rediseñar algunos espacios de la ciudad, en la que parece que en su diseño original los espacios urbanos se crearon pensando en los vehículos y no en la gente, en descongestionar al transito vehicular a costa de congestionar la movilidad peatonal. Y más aun se agrava por la inexistencia de puentes peatonales y andenes especiales donde se pueda mover con tranquilidad el ciudadano cuando va por las calles y avenidas de las ciudades.

Hay una deficiencia en los programas y proyectos dedicados a fomentar la integración social y la formación sociocultural. Los parques deberían ser escenarios simbólicos donde por medio de programas y eventos de interés común se rompan sin que la gente se de cuenta, todas esas divisiones de estratos y de posición social, que no le permite juntarse a ricos y a pobres, a blancos y a negros, a indígenas y citadinos, al que vive en Cantaclaro con el que vive en Pasatiempo, al que vive en la Floresta con el que vive en la Granja. Fortalecer la cultura y los programas pedagógicos en pro de la convivencia resulta ser un método útil para mitigar los indicadores de pobreza relacionada con la Exclusión Social, del cual menciona el Dr. Sarmiento. Pero se requieren programas y sitios especiales donde el niño, el joven, el adulto, el anciano, encuentren diversas opciones para poder asistir durante la semana a eventos creados para ellos, sintiendo así que desde la gobernación y la alcaldía lo incluyen en sus proyectos promoviendo escenarios culturales y pedagógicos creados para ellos y pensando en su bienestar. Que hermoso seria que el ciudadano Cordobés abrieran en la semana los periódicos locales y encontrará toda una programación cultural en el que se sienta motivado a salir de su casa con su familia, con su novio o novia o con sus parientes a escenarios incluyentes en donde todos puedan divertirse y aprender cosas para la vida, pero mientras eso no se logré, los centros comerciales y los bares seguirán siendo la fuente de entretenimiento predilecta de los Monterianos y de todos los Cordobeses.

En esta misma vía de trabajo en pro de reducir la exclusión general, se requiere fortalecer los espacios de participación ciudadana, y esto es un trabajo que debe venir de una agenda de trabajo desde las bases, pero que también requiere de una estrategia político-educativa en el que de las escuelas y desde las familias se generen esos escenarios de participación política básica en donde la gente empieza a ejercer su ciudadanía desde edades tempranas. Aún así, se requiere que desde las administraciones locales en convenios con otras instituciones se trabajen para fortalecer las organizaciones comunitarias tanto en lo técnico como en lo logísticos, capacitándolas con programas educativos que propendan por formar lideres comunitarios con fuertes competencias humanas y con conocimientos pertinentes para ejercer su tarea con profesionalismo y responsabilidad; para esto se requiere, crear fondos para patrocinar con Becas de Estudios a los lideres comprometidos fielmente con sus comunidades, para que se desarrollen profesionalmente y puedan devolverle a la comunidades esos conocimientos en proyectos que potencien el desarrollo local.

Es pertinente apoyar todas las iniciativas que buscan fortalecer la apropiación de sus propias realidades y sus propios procesos de transformación, aquí cobra validez las diferentes propuestas de trabajo que plantearon las comunidades en el Tercer Encuentro de Lideres y Organizaciones Comunitarias, entre ellas la de los Puestos de Atención Comunitaria y la de los proyectos productivos comunitarios. La participación ciudadana exige que las comunidades la ejerzan mas allá del voto popular, exige además lideres con una lectura fresca y profunda del mundo, de su país, de su región, de su ciudad y por supuesto de su barrio. Las administraciones municipales deberían apoyar iniciativas como los que surgió en el Tercer Encuentro de Lideres Comunitarios, en donde se piensa reactivar el proyecto de formación de Escuelas de Liderazgo Democrático y Ciudadano, buscando que surjan los nuevos gobernantes desde las bases, para que estos accedan a los espacios de poder local desde el concejo, las Asambleas, las Alcaldías y la Gobernación hasta las Juntas Administradores Locales y de Acción Comunal, liderando desde allí si son elegidos, con conocimiento y fundamento y no con ignorancia y despreocupación solo para ganarse un sueldo cómodo.

Se requiere también que la sociedad civil Cordobesa, interiorice la verdadera Política, que al igual que la sana democracia se construye cuando las personas y las comunidades organizadas pueden ejercer su ciudadanía, y encuentran espacios donde construirla (pues como decirle al ciudadano que no tire el papel en la calle, sin en la ciudad no hay canecas), el ejercicio de la ciudadanía es posible si las leyes y normas funcionan para lo que debe funcionar, es decir para defender y proteger al ciudadano y no para agredirlo o para ponerla a favor de unos pocos. La apropiación de lo político y lo democrático también implica la participación libre y activa de los ciudadanos y ciudadanas para cambiar los destinos de su entorno, implica que sus actores sociales que son las mismas comunidades, se auto reconozcan como seres políticos y no como mendigos del sistema que ruegan favores para acceder a sus derechos. Ser político implica entenderse como personas importantes y determinantes para incidir y afectar el sistema y por supuesto del mundo, por eso ni aceptan ser excluidos económica ni políticamente, y mucho menos social y culturalmente, por ello, luchan porque le sean reconocidos y respetados sus derechos y jamás delegan sus deberes y obligaciones, porque se sienten responsables y comprometidos por el bienestar propio y el de los otros, y se esfuerzan porque prevalezcan en sus actuaciones civiles los principios de la libertad y el bienestar colectivo por encima del beneficio personal.

Necesitamos en Córdoba que las comunidades superen junto con el Analfabetismo Básico, el Analfabetismo Tecnológico, los gobiernos han estado bastante lentos en la idea de seguir trabajando por erradicar estos indicadores de pobreza. Córdoba es el segundo departamento con las más altas tasas de Analfabetismo en el País, para ello, se requiere seguir trabajando en estrategias formativas que sensibilicen y eduquen a las comunidades en la necesidad de apropiarse del lenguaje y de los códigos contemporáneos para seguir activos en la dinámica social del mundo. Se requiere además de proyectos que posibiliten el acceso a la información mundial por medio de la Internet. Es claro que los proyectos COMPARTEL no han dado los resultados por el cual se justificó su creación. Se requieren crear centros de información de acceso más democrático y al alcance de las comunidades, principalmente de las más pobres de Córdoba que viven con menos de $100.000 pesos al mes. Centros que no solo den el servicio sino que eduquen a las personas para que puedan apropiarse de la herramienta y las puedan usar para fortalecer los procesos de organización y extensión.

Por último, necesitamos administraciones municipales y departamentales trasparentes, honestas e incorruptibles que usen bien el tesoro público, que no se roben los presupuestos y eviten usarlos para pagar favores de politiquería, para nadie es oculto que en los informes oficiales de los organismos que estudian los fenómenos de corrupción administrativa, la Costa Caribe es una de las regiones TOP en corrupción, en donde mas se desvían los recursos para otros fines distintos a los sociales, despilfarrándose así mas de un 15% del PIB que van a parar en los bolsillos de los deshonestos.

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