Sitio Académico de Miguel Garcés - DISEÑO Y GESTIÓN
MODELO DE PRESENTACIÓN DE ANTEPROYECTO UTB

UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE BOLÍVAR

 

 

  1. INFORMACIÓN GENERAL DEL PROYECTO

Título:

LA COMUNICACIÓN EN LAS RELACIONES DE LAS FAMILIAS DESPLAZADAS POR LA VIOLENCIA POLITICA EN MONTERIA.

 

Tema: FAMILIAS DESPLAZADAS POR VIOLENCIA POLITICA Y NUEVAS

DINAMICAS DE COMUNICACIÓN Y RELACIÓN EN LA CIUDAD.

 

Tipo de investigación: Cualitativa

 

Integrantes: Miguel E. Garcés Prettel.

Programa académico: Maestría en Comunicación,

Institución a la que pertenece el proyecto: UTB. 

Grupo de Investigación: 

Facultad:  HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES                                                   

Asesor del Proyecto: Dr. Jorge Palacio Sañudo.

Dirección: UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE BOLIVAR, Cartagena.       

Núcleo de Investigación donde se ubica:

Comunicación, Ciudadanía y participación Social

Lugar de ejecución del proyecto.  Montería, Departamento, Córdoba

Ciudad: Montería

Duración del proyecto (en meses): 12 meses.

Tipo de financiación solicitada: Mayor cuantía.

Descriptores  Palabras claves: Familia,  asentamiento o barrio subnormal, comunicación familiar, relaciones familiares, vida cotidiana, Desplazado, Violencia Política, comunicación participativa, organización comunitaria, barreras de comunicación, conflicto marital, conflicto parental.

 

 

  1. DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO.

 

2.1  Planteamiento del Problema:

 

La familia es considerada como un sistema importante para el desarrollo integral de las personas a nivel individual y social. A nivel individual posibilita la satisfacción de necesidades básicas tanto biológicas como psicoafectivas. En lo social moldea las primeras bases de la personalidad, que forma parte de la  identidad del individuo que sigue evolucionando a medida que entra en un proceso de socialización con otros individuos a partir de contextos socioculturales específicos.

 

La contribución que puede hacer la familia en ese proceso de desarrollo humano depende de que tan funcional sea su sistema, tanto en su estructura y modos de convivir, como en el tipo de comunicación y vínculos afectivos que establece en las relaciones sociales e intimas que construye. En este sentido, algunos especialistas en el campo de la psicología y el desarrollo familiar han enmarcado las familias desde su operatividad en dos grandes tipos: la familia funcional que se caracteriza por el cumplimiento eficaz de sus funciones, la presencia de un sistema familiar que permite el desarrollo de la identidad y la autonomía de sus miembros, cuenta con flexibilidad en las reglas y roles para la solución de los conflictos, tienen la capacidad de adaptarse a los cambios y presentan una comunicación clara, coherente y afectiva que permite compartir los problemas. Autores como Herrera también reconoce el papel importante que juega la comunicación en el funcionamiento y mantenimiento del sistema familiar cuando afirma que “la principal característica que debe tener una familia funcional es que promueva un desarrollo favorable a la salud para todos sus miembros, para lo cual es imprescindible que tenga: jerarquías claras, límites claros, roles claros y definidos, comunicación abierta y explícita y capacidad de adaptación al cambio.” (Herrera, 1997).  La otra familia es la de tipo disfuncional, que presentan negativos niveles de autoestima en sus miembros y la presencia de una comunicación deficiente y malsana que se manifiesta en comportamientos destructivos y a veces violentos, que limita el libre desarrollo de la personalidad de sus miembros, afectando con mayor fuerza a la población infantil y adolescente. Autores como Alcaina observa que “la familia disfuncional ante situaciones que generan estrés responde aumentando la rigidez de sus pautas transaccionales y de sus límites, carece de motivación y ofrece resistencia o elude toda posibilidad de cambio. La familia disfuncional, agrega, se diferencia de la funcional por la utilización de patrones de interacción recurrentes que dificultan el desarrollo psicosocial de sus miembros, su adaptación y la resolución de conflictos.” (Alcaina, 2004).

 

En las familias funcionales las reglas de convivencia son claras y existe un reconocimiento del otro como un ser humano digno de respeto y consideración, por eso “los padres son lideres positivos y democráticos que no necesitan asustar a sus hijos para educarlos, pues el acatamiento respetuoso no nace del miedo o del culto a la personalidad, sino del afecto y la admiración” (Riso, 2003), y del ejemplo que les brindan sus figuras de protección y cuidado. En la vida cotidiana todas estas dinámicas de comunicación y de modos de relacionarse aprendidas desde el entorno familiar cobran sentido y transcienden en las relaciones e interacciones comunicativas que las personas establecen con otros individuos o pares que pertenecen a otros grupos familiares o grupos sociales, y que resultan muy importante observar si se quiere comprender mejor las dinámicas sociales, los conflictos de relación y las barreras de lenguaje que todo proceso interactivo entraña independientemente del contexto. Este último punto es importante mirarlo en el plano de las relaciones, pues implica “mirar las diferencias en las intenciones comunicativas, en la elección de palabras y juicios y su interpretación. Distinguiéndose en este proceso factores que deben investigarse en conexión con la historia personal del individuo, que es siempre al mismo tiempo su historia social y factores que deben investigarse en conexión con la pertenencia del individuo a grupos u organizaciones (Badura, 1979).

 

Sin embargo, la funcionalidad familiar en ocasiones se vuelve amenazada y desestabilizada por factores externos y por circunstancias infortunadas de la cual, las familias a veces no son responsables. Dentro de estos factores se encuentra el tema del desplazamiento forzado producto del conflicto armado, que se padece en muchas regiones de Colombia, en especial en Córdoba y Antioquia.  Las estadísticas muestran para el caso de los desplazamientos forzados por violencia social y política en Colombia que “1.9 millones de personas han sido desplazada por la violencia generada por los grupos armados ilegales entre 1995 y 2006” (agencia presidencial, 2007); dicho fenómeno social tiene que ver con la ciudad Montería, pues desde hace muchos años viene siendo un foco receptor de familias desplazadas (sean forzadas o voluntarias). La Red de Solidaridad Social informa de que “en Córdoba existen actualmente 13.789 familias desplazadas afectando este fenómeno a 46.297 personas. En Montería se concentra el mayor número de familias desplazadas con un 39.74% del total, es decir 4.538 familias que congregan a 12.810 personas” (Red de Solidaridad, 2002), para lo cual frente a este fenómeno, la ciudad de Montería no se encuentra preparada para asistir integralmente a toda esta población que llega a su espacio urbano, “así la subnormalidad, la baja oferta de empleos, la poca inversión, los escasos planes de desarrollo afines con su realidad, las condiciones habitacionales subnormales, aumentan las condiciones generales de pobreza y los índices de necesidades básicas insatisfechas”(Castillo, 2000).

 

Este panorama revela la cruda realidad de muchas familias que obligadamente han tenido que cambiar su espacio de vida, asumiendo drásticamente las transiciones y traumas que genera el desarraigo en todos los aspectos. Tal es el caso de las familias desplazadas por la violencia  política que se encuentran asentadas en Montería en barrios subnormales como Villa Paz, Nueva Esperanza y Furatena, que han tenido que asumir en su nueva vida cotidiana el desafío de tener que vivir en precarias condiciones económicas y de higiene y salubridad, además de tener que bruscamente adaptarse en la ciudad a un nuevo contexto sociocultural con nuevos códigos de supervivencia y con nuevos estilos de interacciones comunicativas y de relaciones humanas diferentes a las que vivían en su entorno rural cotidiano de origen, exponiéndose al abandono del Estado, al estigma social y al rechazo y a la marginación que padecen estos habitantes por el hecho de vivir en los cordones de miseria de la ciudad, lo que los pone en desventaja dado su nuevo estatus de vida y por la posición social diferente al que tenían en su antigua vida.

 

Investigadores del departamento de Córdoba aseguran que las familias de Córdoba vivían tranquila y pacíficamente, hasta que en 1949 la violencia bipartidista perturbó la paz del pueblo Monteriano, viniendo la violencia de los terratenientes en el Alto San Jorge (1959-1964), la violencia de izquierda que empezó en el Alto Sinú y se extendió a otros lugares (1967 hasta el presente) y luego la generalizada con participación al principio de un variado número de actores: Estado, Guerrillas, Paramilitares, Autodefensas, narcotráfico, que durante el proceso han cualificado sus fuerzas y radicalizado sus concepciones-1985 hasta el presente (Negrete, 2003). Estos brotes de violencia social y política en el que Sañudo y Sabatier la relacionan “con la violencia contra el poder establecido, y que se materializa por las acciones violentas cometidas por los grupos armados hacia la población civil” (Sañudo y Sabatier, 2003), generaron en mayor o menor medida desplazamiento masivo de familias de pueblos y veredas de Córdoba[1] hacia Montería, pero también vinieron familias de municipios y corregimientos de otros departamentos como Antioquia y Choco, que junto con Córdoba configuran el Urabá.

 

Al llegar a la ciudad algunas de estas familias desplazadas optan por refugiarse temporalmente en albergues o en casas de parientes cercanos, pero la gran mayoría invaden terrenos baldíos o se ubican en asentamientos subnormales de la ciudad que ya existen, interactuando con familias que han padecido estos mismos problemas, y con otras que vienen bajo nuevas modalidades de desplazamiento diferente a los se dan forzosamente por la violencia socio-política, entre las cuales están: el desplazamiento voluntario por violencia económica de familias que llegan a la ciudad dado de que en las zonas rurales donde residían se encuentra sumergidas en la pobreza y el abandono, y no disponen de oportunidades y medios sostenimiento para vivir dignamente. Otra modalidad muy frecuente son las que se presentan en familias que son de la misma ciudad  que carecían de vivienda propia y que vieron en las invasiones, ventas de terrenos a bajos precios y algunos programas del ICT en conjunto con la administraciones municipales, la alternativa para tener casa o terreno propio; pero que por lo regular al asentarse en estos lugares improvisados se encontraron que las cosas no eran tan simples, pues una vez ubicados tienen que enfrentar una cantidad de problemas complejos de resolver que les limita la tranquilidad y la seguridad. Esta situación se corrobora en otros estudios que muestran que “la mayoría de los desplazados llegan a las ciudades y se ubican en barrios tuguriales o invaden terrenos, pero en ninguno de los dos casos se encuentran en buenas condiciones” (Ramos, 1999).

 

Villa Paz, Furatena y Nueva Esperanza son barrios que muestran esta situación de precariedad y pobreza que envuelven a los asentamientos subnormales de Montería, que han sido focos receptores de población desplazada por violencia social y política. Sus orígenes se remontan entre finales de 1999 y comienzos de 2000 cuando cientos de familias toman el 18 de febrero el predio el “Paraíso” propiedad de la constructora “Agora” detrás de los barrios Mogambo y Edmundo Lopez. “Los invasores son personas que viven en arrendamiento y desplazados por la violencia en el Alto Sinú y algunos sitios de Antioquia. Se dice que hubo manos políticas en estas invasiones.”(Meridiano, 2000). Registros históricos de estos asentamientos de invasión, señalan que para febrero y marzo de 2000 los asentamientos de invasión en esta zona llegaban a 11, situación que preocupó a las autoridades locales y sin tomar acciones de dialogo y concertación con los lideres invasores deciden emprender acciones de desalojo por la fuerza, lo que desata un ambiente de violencia que dejó muchos heridos tanto policías como invasores, y en algunas zonas aledañas hubieron asesinatos de personas de las cuales aún no se han esclarecido los móviles y los autores intelectuales y materiales de estas muertes. “Un año mas tarde son comprados los terrenos para solucionar el problema de invasiones de Montería, entre ellas fue comprada la Hacienda “Los Araujos” al sur de Montería del carreteable que conduce al corregimiento de Guateque; la hacienda constaba de 40 hectáreas de tierra y en ella, fueron reubicadas las invasiones de Furatena, Villa paz y Nueva Esperanza. Los sectores fueron sorteados quedando primero Nueva Esperanza donde se ubicaron mas de 1100 lotes o familias, segundo Furatena con más de 450 familias y en tercer lugar Villa Paz con mas de 460 familias”[2].

 

Estos asentamientos subnormales se vuelven un escenario importante para estudiar, tanto para analizar de qué manera ha mejorado o empeorado las condiciones de vida de estos habitantes en estos ocho años de reubicación, como también para investigar la diversidad multicultural y el mundo interactivo de comunicación y relaciones que se mueven en la vida cotidiana de estas familias desplazadas. Las investigaciones aplicadas que se tienen en la actualidad del estado actual de éstas familias desplazadas localizadas en estos tres barrios subnormales son escasas,  y en lo concerniente al tema del sistema de relación y de comunicación que forjan en estas familias son casi inexistente, de allí la necesidad de realizar estudios exploratorios que permitan comprender estas interacciones socio comunicativas, y como éstos aspectos intervienen en la convivencia y dinámica de las familias tanto en su circulo intimo, como con sus pares dentro del barrio, teniendo en cuenta sus historias de vidas y sus necesidades colectivas.

 

Profundizar en estos temas permitiría entender de forma integral lo que sucede internamente en estos asentamientos de población desplazada a partir de las actuaciones y vínculos sociales y familiares que se desarrollan, posibilitando en alguna medida que los enfoques de trabajo y los procesos de intervención que se gesten desde la comunidad y desde las organizaciones tengan un impacto directo en los puntos críticos que deterioran la convivencia familiar y ciudadana, por la presencia de nuevas barreras en la comunicación y nuevos conflictos en las relaciones familiares que se presentan a partir del nuevo cambio de vida social, familiar y cultural.

 

 

2.1.1.   Formulación del problema.

 

2.1.1.1 Pregunta Generadora.

 

ü  ¿Cómo es la comunicación y las relaciones de las familias desplazadas por la violencia política residente en los barrios de Nueva Esperanza, Furatena y Villa Paz de la ciudad de Montería, de acuerdo a su lugar de vida anterior con respecto al actual?

 

 

 

3. Impacto Esperado.

 

La presente investigación resulta pertinente desarrollarla por varias razones:

                               

- Porque sus resultados serán de mucha utilidad para organizaciones sociales y comunitarias que trabajan con familias desplazadas que habitan en barrios subnormales y que requieren de información relevante que les permita comprender las dinámicas de vida de esta población a partir del entorno de comunicación y de relaciones que construyen desde su espacio intimo de convivencia, para de esta forma emprender acciones sociales formativas y terapéuticas de forma coherente y focalizada.

 

- Porque esta investigación pretende llenar un vacío de conocimiento, debido a que son inexistente los estudios empíricos (diferente a la investigación formativa) que existen en la ciudad de Montería que se dediquen a estudiar el tema de la comunicación en las relaciones de las familias desplazadas que habitan en el mundo urbano. En la revisión minuciosa de trabajos de investigación aplicada que se hizo en el contexto local, sólo una investigación abordó dentro de sus objetivos el análisis del sistema de relaciones en familias desplazadas, más no el de la comunicación, lo que revela no solo la necesidad de analizar a profundidad este tema, observando sus características, formas y niveles incidencia en la construcción de relaciones entre los miembros del hogar, sino también mirar cómo estas interacciones sociales intervienen positiva o negativamente en la convivencia familiar y ciudadana en estos barrios subnormales. Por otra parte, muchas de las investigaciones revisadas en Montería frente al tema de las familias desplazadas carecen de un marco metodológico y teórico definido, carecen de diseño estadístico y del método que utilizaron, lo que devela la necesidad de apuntar a estudios empíricos rigurosos para analizar las condiciones demográficas reales basadas en afirmaciones comprobadas y no en meros supuestos; en la misma vía apunta las revisiones hecha en el tema de la comunicación familiar con desplazados, los estudios que existen en Montería son en su mayoría provenientes de experiencias de investigación formativa, que presentan debilidad en el método y una inconsistencia teórica y operativa de las variables y categorías de análisis que pretenden analizar. En este sentido la presente investigación aplicada será un complemento importante para entender mejor la  vida cotidiana de las familias desplazadas desde la comunicación que construyen.

 

- Se espera con el presente estudio seguir aportando en la construcción de nuevas metodologías para el abordaje investigativo de la comunicación y la relación intrafamiliar tomando las ventajas y bondades de cada método bien sea cuantitativo o cualitativo para así tener un panorama mucho más a próximo a las dinámicas de vida en la cotidianidad de las familias desplazadas que habitan en barrios subnormales.

 

4. Objetivos de la Investigación.

 

4.1. General.

 

ü  Describir la comunicación en las relaciones de las familias desplazadas por la violencia política residente en los barrios subnormales Nueva Esperanza, Furatena y Villa Paz de la ciudad de Montería, de acuerdo a su lugar de vida anterior con respecto al actual.

 

4.2 Específicos.

 

ü  Identificar las características que presenta la comunicación en las familias desplazadas por la violencia política, residentes en los barrios de Nueva Esperanza, Furatena y Villa Paz de la ciudad de Montería de acuerdo a su lugar de vida anterior con respecto al actual.

 

ü  Caracterizar barreras de comunicación o conflictos que se presentan a nivel psicológico en las relaciones de las familias desplazadas por la violencia política, residentes en los barrios de Nueva Esperanza, Furatena y Villa Paz de la ciudad de Montería, de acuerdo a su lugar de vida anterior con respecto al actual---------------- quitar.

 

 

 

5. Usuarios directos e indirectos potenciales de los resultados de la  investigación: 

 

Directamente la investigación beneficiaria a las familias de los barrios subnormales objetos de estudio (Nueva Esperanza, Furatena y Villa Paz) y a las organizaciones sociales y comunitarias que están trabajando en estos barrios con proyectos que buscan mejorar tanto las condiciones de vida de las familias desplazadas como la comunicación y los lazos afectivos entre sus miembros, entre ellas: el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y entidades internacionales como Acción contra el Hambre y Visión Mundial, que en la actualidad desarrollan proyectos sociales y de asistencia familiar. Indirectamente los resultados de la presente investigación beneficiara al Observatorio de Infancia y Familia que lidera el ICBF y la Universidad Luís Amigó y a todos los grupos de investigación de Córdoba y a nivel nacional interesados en entender de forma integral las dinámicas sociales de las familias afectadas por el desplazamiento  forzado por violencia política.

 

 

6.  MARCO TEÓRICO Y ESTADO DEL ARTE:

 

6.1. Contexto y antecedentes referenciados.

 

6.1.1. Génesis de la ciudad y de las familias monterianas.

 

Montería, conocida como la “Perla del Sinú” fue fundada en el año de 1777 por Antonio de la Torre y Miranda, bajo el nombre de San Jerónimo de Buenavista, “pero luego ceiberos y chuchurubieros impusieron su nombre original: Montería” (Valencia, 1987), titulo que hacia gala a la actividad de subsistencia arraigada en el acto de Montear, que comunica la idea de abrir trocha en el Monte para cazar animales. Sus inicios en la etapa colonial, muestra una ciudad rodeada de habitantes que sucumbieron ante el letargo y el olvido por más de un siglo lo que generó un estilo de vida conformista y una “pasividad que se vio reflejado en una pésima calidad vida, que a la postre estancaron al poblado” (Castro, 2003). Estos Monterianos a los que se refiere Jaime Castro muy seguramente son los que hacían parte de la Montería censada entre 1778 y 1780, conformada por población blanca, esclava y libres de todas las razas que cubrían un total de 170 familias.

 

Dicho estancamiento referido tiene sus explicaciones históricas, una de ella puede entenderse en el hecho de que Montería en su génesis nunca fue un fin significativo dentro del expansionismo colonial, sino mas bien un medio para lograr encontrar un camino de fácil acceso para extender el poderío imperial hacia Uraba, Choco y Antioquia. Lo que permite entender el porqué esta región no fue interés para la corona en términos de inversión social y urbanística, además de que las condiciones del ambiente geográfico de la zona no eran las mejores, la mayoría eran terrenos baldíos y cenagosos, razones que ayudan a entender en parte el porque los habitantes vivieron en condiciones precarias durante mucho tiempo, panorama que sólo empezó a mejorar con la creación y organización del departamento de Córdoba en 1952, fecha en que Montería se convierte en la capital Cordobesa, y esto sin duda alguna, empieza abrir puertas para que se geste un nuevo ambiente a nivel social, político, económico y educativo, que incluía nuevas construcciones de vías de acceso, edificaciones y planes de mejoramiento de calles y de viviendas.

 

 

Aún así el panorama social, político y económico presente de la ciudad después de más de 50 años luego de su ascenso a la categoría de ciudad capital, es completo y polémico. Para algunos la ciudad está en su mejor momento de desarrollo, debido al crecimiento urbanístico que ha tenido en los últimos diez años, lo que ha permitido la llegada de multinacionales y capital extranjero, que ha generado nuevas oportunidades y empleos que han favorecido a muchos habitantes de la ciudad. Otros consideran que aunque la ciudad ha acrecido urbanísticamente, dicho desarrollo no ha sido integral, pues no ha favorecido a todos los estratos, sino que solo a alimentado la brecha entre ricos y pobres. Por lo cual, la ciudad muestra varias caras de la realidad, la cara del Norte conformada por familias de estrato 5 y 6 de gran solvencia económica; la cara del centro conformada por familias de estrato 3 y 4; la cara del Sur conformada por familia de barrios populares de estratos 1 y 2, y la cara periférica regada en diferentes puntos de la ciudad conformada por un amplio grupo de familias que habitan asentamientos o barrios subnormales que pueden ubicarse en un nuevo estrato tipo 0, pues viven con menos de $2000 al día y bajo condiciones de pobreza y miseria absoluta (Garcés, 2008, p.8)

 

En otras palabras, la ciudad además de su imagen urbana adornada por hermosas construcciones y edificaciones que rodea las zonas centro y norte, también posee otras caras rodeadas de pobreza y miseria, siendo estas: la de la periferia y la de los sectores populares, donde es posible circunscribir las familias asentadas subnormalmente en Montería por diversos motivos, que presentan rasgos de una población netamente inmigrante, que puede entenderse mejor bajo la clasificación hecha por la Fundación del Sinú: “Montería siguió atrayendo dos clases de inmigrantes pobres, la de los forzados que son obligados a salir por el conflicto armado o la situación completa de abandono del campo en todos los sentidos, debido a la ausencia de políticas y programas para la población rural y a la orfandad que han quedado después de las calamidades naturales como las inundaciones y las avalanchas de los ríos; la otra inmigración es la de los voluntarios son los que deciden por su cuenta y riesgo salir de sus pueblos con la intención de mejorar sus condiciones de vida, algunos cuenta con apoyo familiar, otros no tienen nada y salen a sobrevivir de cualquier manera, aunque sea del rebusque, en cualquier barrio popular o asentamiento subnormal de la ciudad (Negrete, 2003, p.35)”.

 

 

Por otra parte, las estadísticas de desplazamiento siguen en aumento, al igual que el crecimiento de los cinturones de miseria. Los indicadores que miden los niveles de pobreza y condiciones de vida de la población indican que la población Monteriana, se encuentra por debajo de los promedios nacionales en la zona urbana, el índice NBI (necesidades básicas insatisfechas) indica que a nivel urbano el 20.5% de la población se encuentra en estado total de miseria y el 27% está por debajo de la línea de pobreza, lo cual quiere decir que más del 40% de los Monterianos viven en condiciones de alta vulnerabilidad bien porque están ubicados en zonas de alto riesgo o bien porque no disponen de medios y condiciones que le permita satisfacer sus necesidades básicas y el acceso a todos los servicios públicos básicos. (Plan de desarrollo, 2004-2007)

 

 

6.1.2. Génesis de los barrios subnormales y de las familias desplazadas.

 

Montería además de su cara urbana adornada por hermosas construcciones y edificaciones que rodea las zonas centro y norte, también posee otras caras para nada atrayente al turismo local: la de la periferia y la de los sectores populares, donde es posible circunscribir las familias asentadas subnormalmente en Montería, que presentan rasgos de una población netamente inmigrante, que puede entenderse mejor bajo la clasificación que el Dr. Negrete le da este concepto: “Montería siguió atrayendo dos clases de inmigrantes pobres, la de los forzados que son obligados a salir por el conflicto armado o la situación completa de abandono del campo en todos los sentidos, debido a la ausencia de políticas y programas para la población rural y a la orfandad que han quedado después de las calamidades naturales como las inundaciones y las avalanchas de los ríos; la otra inmigración es la de los voluntarios son los que deciden por su cuenta y riesgo salir de sus pueblos con la intención de mejorar sus condiciones de vida, algunos cuenta con apoyo familiar, otros no tienen nada y salen a sobrevivir de cualquier manera, aunque sea del rebusque, en cualquier barrio popular o asentamiento subnormal de la ciudad (Negrete, 2003)”. Barrios como Nueva Esperanza, Furatena y Villa Paz a los que ésta investigación hace referencia, son catalogados como barrios subnormales (a pesar de que fueron reubicados en el terreno donde están por el gobierno local) es decir que no fueron creados normalmente, sino por medio de invasiones que se produjeron entre finales de 1999 y principios de 2000, convergiendo en estos nuevos terrenos diferentes tipos de familias con diferentes tipos de realidades y de pobreza. Algunas de las familias desplazadas por violencia política (es decir forzadas a salir por el conflicto armado) que se encuentran en muchos de estos asentamientos provienen municipios de Córdoba y de otros departamentos, pero también llegan familias de otros barrios de la ciudad, incluyendo veredas y corregimientos.

 

 

 

6.2. LO QUE MUESTRAN ESTUDIOS  Y EXPERIENCIAS ANTERIORES.

 

Para el presente estudio se consideró importante hacer una revisión cuidadosa de experiencias e investigaciones que han surgido en la línea de asentamientos subnormales y dinámicas de vida del entorno familiar en estos contextos, teniendo como referencia especial la comunicación y las relaciones que construyen a partir de esa realidad:

 

6.2.1. Estudios y experiencias a nivel local:

 

A nivel de la ciudad de Montería dentro de los estudios que guardan relación con el tema de investigación vale la pena referenciar:

 

- Los Asentamientos Subnormales en Montería: documento fruto de una investigación descriptiva realizada en Septiembre de 1999 por los investigadores Víctor Negrete, Pablo Alcalde, Ángel Cogollo y Miguel Barba, con el auspicio de la Universidad del Sinú y la ONG Acción Contra el Hambre. La investigación mostró la realidad histórica de los asentamientos y los factores sociales, económicos y políticos que dieron lugar a la fundación de estos barrios. Uno de estos factores que resulta importante mencionar es que los asentamientos subnormales nacieron producto de la convergencia de diversos problemas sociales y de diversas realidades de pobreza y miseria; en este sentido se tendría que entender que cada barrio subnormal recibió en sus predios familias que llegaron con mayor o menor medida por desplazamiento forzado por conflicto armado en Córdoba y otros departamentos. Otro factor fue el Desplazamiento forzado por razones económicas y de subsistencia a raíz del abandono del campo, y un último factor se relaciona con desplazamiento voluntario de personas que deseaban tener un terreno propio para vivir que les evitará seguir pagando arriendos y servicios impagables en los barrios donde habitaban. También se dio a conocer en breve las carencias, la diversidad cultural, la organización, el liderazgo y los procesos de participación comunitaria entre otros aspectos que rodean la dinámica de vida de los habitantes de estos barrios subnormales.

 

- Desplazados, Finqueros y Jóvenes Creativos documento publicado por el FED, la Organización no Gubernamental Acción contra el Hambre y la UNISINÚ en 1999, el investigador Víctor Negrete y se dedica a hacer apreciaciones sobre el desplazamiento por Violencia en el Departamento de Córdoba, habla sobre los procesos desplazamiento del Alto, Medio y Bajo San Jorge, Cienaga Grande y Municipios Costaneros.

 

- La Pobreza dentro de la Pobreza: estudio descriptivo realizado a finales del año 1999 por el Dr. Víctor Negrete y auspiciado por la organización Acción Contra el Hambre, reflejando la realidad de las familias que habitan en el barrio Cantaclaro, asentamiento subnormal considerado como uno de los más poblados de América Latina. El informe describe como se dio la invasión, los motivaciones que la impulsaron, el proceso de distribución del terreno, los orígenes de los invasores que guardan relación con familias desplazadas, los procesos de organización que se dieron, la situación en materia de salud y servicios públicos, la realidad educativa y por último las condiciones socioeconómicas y ambientales. Dentro de sus conclusiones, el estudio desnuda una zona con alto niveles de pobreza y desempleo, bajo niveles de educación y de ingresos económicos mensuales por debajo del mínimo nacional, a esto hay se suma el crecimiento de la violencia intrafamiliar, la drogadicción y el problema de hacinamiento que enfrentan las familias que llegar albergar hasta 4 personas o más en una sola habitación.

 

-Poblaciones desplazadas y Cooperación documento publicado por la Organización no Gubernamental Acción contra el Hambre en Febrero de 2002, y se dedica a compilar experiencias de desarrollo comunitario que se han obtenido con familias desplazadas en Córdoba, entre ellas muestra experiencia en materia organizativa, atención psicosocial y acciones solidarias del Cerro, la Esperanza, los Predios de la Lucha y la Dorada, los Ranchos del INAT y mi Ranchito, que son barrios y corregimientos donde habitan familias desplazadas.

 

-El desplazamiento por la violencia en el departamento de Córdoba: documento publicado por la Organización no Gubernamental Acción contra el Hambre en Marzo de 2002, y se dedica a compilar artículos producidos por diversos académicos sociales que trabajan en el tema del desplazamiento; entre estos acercamientos al fenómeno se destaca el análisis que se hace en Córdoba sobre el desplazamiento entre el 2000 y el 2001; se analiza el tema de los reasentamientos rurales en el Municipio de Montería y Monte Líbano; se tocó el tema de los derechos perdidos de los desplazados y las características del desplazamiento por Violencia en el parque nacional natural Paramillo, entre otros.

 

-El proceso de Reubicación de población Desplazada por la Violencia en predios rurales del Municipio de Montería: documento publicado por el Centro de Estudios Sociales y Políticos de la Universidad del Sinú y la Fundación del Sinú en Marzo de 2002, en él se habla de los asentamientos subnormales receptores de desplazados, de los corregimientos y predios de las reubicaciones de familias desplazadas, de las propuestas que han hecho los desplazados en torno a este tema y de los planes de acción de los comités de desplazados.

 

- Dinámica de las Familias Desplazadas por la Violencia Social en Montería: investigación etnográfica publicada en el 2005 por la Universidad Luís Amigó y desarrollada por los Investigadores Joaquín Rojano de la Hoz y Víctor Terán Reales, el estudio recoge el acontecer de las dinámicas de las familias desplazadas por violencia social y asentadas en Montería, desde su lugar de origen hasta su arribo y estancia en su nuevo territorio en la capital Cordobesa. El estudio revela en uno de sus apartes, que las familia desplazadas tiene una visión estratégica de supervivencia, que los impulsa hasta donde sea posible a seleccionar como ciudad receptora aquella donde tiene vínculos afectivos o consanguíneos, buscando seguridad y apoyo en el reencuentro con familiares, allegados y amigos; además devela el impacto social del desplazamiento que se manifiesta con mayores consecuencias sobre la familia, siendo las mujeres, los niños y los ancianos los miembros mas vulnerables, la cual la misma condición de desplazados les obliga asumir nuevas responsabilidad en el núcleo familiar.

 

-Las Familias de Montería, ante los derechos y los riesgos: documento realizado en noviembre de 2002 bajo el liderazgo del investigador Víctor Negrete del Centro de Estudios Sociales y Políticos de la Universidad del Sinú, mostrando una visión general de las familias Monterianas y sus características demográficas e históricas, en especial la situación actual de las comunidades urbano marginales, las características de esta población y la cobertura de servicios públicos. También señala la situación de las comunidades rurales, las características de los corregimientos, la sociedad y la economía rural.

 

- Sistematización del Proceso de Fortalecimiento de la Comunicación a través de la Estrategia Escuela de Padres en las Familias Usuarias del Programa Hogares Comunitarios de Bienestar, Modalidad fami del Barrio el dorado de la Ciudad de Montería: experiencia de investigación formativa realizada en el 2001 desde el programa de Desarrollo Familiar de la Universidad Luís Amigó con sede en Montería por Martha Negrete y Leonor Vega, a partir de tres etapas: la primera etapa correspondió al acercamiento, diagnóstico y sensibilización de las familias, esta etapa permitió conocer  la realidad familiar que viven estas familias usuarias del Programa FAMI, detectándose problemas de comunicación familiar al interior de éstas, se logró consolidar  un grupo de 25 familias con las cuales se desarrolló  la experiencia práctica, La segunda etapa correspondió a la implementación de un plan de acción desarrollado bajo las líneas axiológica, del desarrollo familiar y recreativa, con el objetivo de desarrollar  acciones educativas que permitieron fortalecer y mejorar la comunicación familiar, con actividades como:  charlas, talleres, conversatorios, testimonios, video foros, discoforos, integraciones, entre otros y la tercera etapa que correspondió a la fase evaluativa, la cual permitió evaluar la eficacia del proceso desarrollado, a través  de controles semestrales que permitieron valorar el nivel de comunicación existente en las familias a través de la observación directa y la aplicación de cuestionarios bajo la técnica de la entrevista.

 

6.2.2.      Estudios y experiencias a nivel Regional y Nacional:

                                                    

- Interpretación de la dinámica interna de 53 familias del barrio popular Supia Caldas: investigación realizado por Sor María Cecilia Vélez en el año 1997 y auspiciada por la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Pontificia Bolivariana, El objetivo general fue el de interpretar la dinámica interna de 53 familias del barrio popular del municipio de Supia Caldas, teniendo en cuenta la forma como ellos llevan a cabo la comunicación, el ejercicio de la autoridad, la toma de decisiones, la solución de conflictos que diversas situaciones socioeconómicas impiden el diálogo participativo, el 39.6% de las parejas se comunican en casos de urgencia y de forma no verbal, entre padres e hijos el 56.2% practica la misma forma de comunicación. De allí, se vio la necesidad de estudiar más a fondo la Kinésica: comunicación corporal como una práctica. Este estudio aporta datos importantes sobre comunicación verbal y no verbal, así como la evolución de la comunicación humana y su desarrollo en cada etapa del ciclo vital del individuo.

 

- Relaciones Familiares en Familias Desplazadas por la Violencia ubicadas en "la Cangrejera" corregimiento de Barranquilla, Colombia: investigación realizada  por Maria Amaris, Angélica Paternina y otros, publicada en el 2004 por la Universidad del Norte, mostrando la comprensión alcanzada acerca de las relaciones de las familias desplazadas por la violencia ubicadas en la Cangrejera, asentamiento en el corregimiento de La Playa ubicado en el distrito de Barranquilla (Colombia. Los resultados muestran cómo las dificultades que han tenido que enfrentar ha sido motivo de unión, acercamiento, así como de conflictos entre los diferentes miembros que conforman la familia. Las dificultades económicas influyen como factor generador de conflictos, sobre todo en el subsistema conyugal. Por otra parte, se encontró que las familias intentan adecuar sus viviendas a la manera como lo estaban en sus sitios de origen. En una de las familias no hay muchos cambios culturales, la otra ha sufrido la modificación de los roles de género.

 

- Impacto psicológico de la violencia política en Colombia, salud mental y redes sociales en familias desplazadas en el Caribe: En consideración de los pocos estudios que sobre desplazamiento se han realizado en la región Caribe colombiana, y la importancia de éstos en la planeación eficaz de programas de intervención en las comunidades afectadas, se realizó una investigación que analiza el impacto psicológico de la violencia política en poblaciones desplazadas en comparación con las poblaciones no desplazadas en condiciones de pobreza. Este estudio fue realizado por los investigadores Jorge Palacio y Collete Sabatier con el apoyo de la Universidad del Norte y la Escuela Doctoral Connaissance et Culture de Paris X-Nanterre, en el marco del convenio de cooperación ECOS-NORD. Un aspecto a resaltar del estudio, es que se corrobora que el impacto de la violencia es diferente de acuerdo con sus características y con las personas que lo vivencian, también se percibe que la violencia política con todo lo que ella implica afecta mucho más a las familias y a los jóvenes que la violencia económica. Se observó además en esta investigación que los jóvenes separados de sus padres presentan mayores problemas de ansiedad, depresión y alteraciones de la vigilancia; sin embargo, muestran mayores indicadores de redes sociales y comportamientos altruistas.

 

- Poblamiento y ciudades del Caribe Colombiano: Documento compilatorio publicado por el Observatorio del Caribe Colombiano en Octubre de 2000, y se dedica a explorar las dinámicas de poblamiento de las ciudades del Caribe Colombiano, aportando conocimiento e ideas fundamentales sobre el proceso de ocupación del territorio, desde los primeros asentamientos prehispánicos hasta el siglo XX, pasando por la urbanización española y el siglo de la postindependencia. En esta obra esta narrada los graves problemas sociales, la ausencia de servicios públicos de calidad, la precariedad de la economía urbana y de los habitantes de los más amplio grupos poblacionales, el deterioro del medio ambiente, el déficit de la vivienda, la ocupación del espacio público, entre otros problemas. En el caso de las familias desplazadas analiza los asentamientos urbanos donde llegan en la ciudad de Montería y los procesos de diversidad cultural e identidad que se genera en ésta confluencia de familias de diferentes zonas del país.

 

6.3.      Estudios y Experiencias a nivel Internacional:

 

- Representaciones sociales de familia en mujeres urbanas populares: investigación realizada por la Dra Bernardita Weisser Soto, auspiciada por el departamento de Trabajo Social de la Universidad de la Frontera en Chile y publicada en el 2003 en la revista electrónica Cyber Humanitatis Nº27, teniendo como propósito general identificar las representaciones sociales referidas a familia, presentes en mujeres de sectores urbano populares de Temuco. Los objetivos específicos se encaminaron a identificar los núcleos de significación que forman parte de sus representaciones sociales sobre familia; indagar el significado que las entrevistadas le atribuyen a la familia; distinguir visiones históricas sobre familia que pudieran estar presentes en los contenidos de la representación social sobre ella y describir las principales dificultades existentes en la vida familiar, que aparecen como componentes de sus representaciones sociales. Dentro de sus conclusiones finales, vale la pena resaltar que en relación a los aspectos económicos se muestra una imagen de familia económicamente frágil, por su total dependencia externa para solucionar sus necesidades de consumo. En cuanto al entorno social y sus efectos en la familia, se desprende una representación de entorno social perjudicial para la familia, articulándose dentro de sus problemas centrales la pérdida del respeto como valor significativo por la autoridad y la falta de disciplina.

 

- Diferencias en los Tópicos de Comunicación entre Padres e Hijos: Investigación realizada por F. G. Pérez, E. G. Fuster y G. Musitu Ochoa de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia España. El objetivo de este estudio es analizar las diferentes relaciones entre padres e hijos a  partir de la información que mayor significado tiene para los adolescentes. Se considera  el sexo del hijo, la edad y el grupo social de pertenencia, la comunicación padres hijos se analiza bidireccionalmente. Para ello se elaboró un cuestionario estructurado en las siguientes categorías: estudios, amigos, diversiones, televisión, cultura, religión, temas de actualidad, sexualidad, proyectos personales y vida familiar. La muestra la componen un total de 240 sujetos de 14 y 17 años, de ambos sexos y  de diferente estatus socioeconómico. El estudió demostró que desde la perspectiva del adolescente existen diferencias significativas en la comunicación padres-adolescentes según dirijan la comunicación al padre o a la madre, según sea el sexo del hijo, la edad y el nivel socioeconómico.

 

- Relaciones privilegiadas en la familia: investigación realizada por la Universidad Autónoma del Estado de México, Facultad de Ciencias de la Conducta en el 2006 liderada por los investigadores José Antonio Vírseda Heras y Margarita Gurrola, se trata de biografías familiares en las diversas etapas del ciclo vital de la familia, que muestran como las madres relataban tener una relación especial con alguno de sus hijos. Como ésta actitud contrastaba con la de la mayoría de las personas que casi siempre dicen que su relación con los hijos es igualitaria y como parecía ser un aspecto importante de una de las variables que se encuentran en la mayoría de los modelos de terapia familiar. En esta investigación se describen las variables de la diferenciación, los límites para ubicar el fenómeno de las relaciones privilegiadas. La investigación que se realizó fue de corte cualitativo a partir de entrevistas a profundidad.

 

- Comunicación y conflicto familiar durante la adolescencia: trabajo realizado por la Universidad de Murcia, España en el 2002 y liderado por los doctores Águeda Parra Jiménez y Alfredo Oliva Delgado, siendo el principal objetivo de esta investigación estudiar los patrones de comunicación y conflicto familiar durante la adolescencia. Una muestra de 221 chicos y 292  chicas de edades comprendidas entre 13 y 19 años completaron un cuestionario que incluía medidas de la frecuencia de la comunicación con sus progenitores, la frecuencia de  aparición de episodios conflictivos, la intensidad emocional con que dichos conflictos eran percibidos, y la autonomía funcional adolescente. El trabajo aporta resultados interesantes. Por un lado, refleja una imagen de la dinámica familiar menos dramática de la que podría existir en la sociedad actual, ya que los adolescentes afirman no tener grandes conflictos con sus progenitores. Por otro lado, los resultados revelan importantes diferencias de género, menor tasa de conflictos con sus progenitores y menor autonomía para decidir sobre diferentes aspectos. Con respecto a la evolución a lo largo de los años, la frecuencia de los conflictos parece descender ligeramente mientras que la  comunicación parece aumentar, sobre todo para las adolescentes. Finalmente, los resultados han puesto de manifiesto una interesante relación entre la frecuencia de aparición de conflictos y la intensidad emocional con que son percibidos por los adolescentes.

 

- Las familias latinoamericanas en el marco de las transformaciones globales, Hacia una nueva agenda de políticas públicas: documento producido por la CEPAL a mediados del 2005. Este trabajo se basa en una premisa fundamental: la organización familiar y los modelos de familia tienen un papel central en las políticas estatales de bienestar. En la mayoría de los países, tanto los modelos como las prácticas de políticas sociales están anclados en un modelo de familia, generalmente implícito y a menudo bastante alejado de la realidad cotidiana de lo/as destinatario/as de esas políticas. Dado el papel central que la  familia “real” tiene en las prácticas en que concretamente se activan las políticas sociales, el análisis de la organización familiar debiera ser uno de los ejes principales de los diagnósticos sociales y de la determinación de los mecanismos de implementación de políticas. También analiza como en la vida cotidiana, las relaciones familiares constituyen el criterio básico para la formación de hogares y para el desempeño de las tareas ligadas a la reproducción biológica y social. Puntualiza en el paradigma occidental moderno que hace que, la expectativa social de los vínculos familiares estén basados en el afecto y el cuidado mutuo, aunque también incorporan consideraciones instrumentales, estratégicas y basadas en intereses, tanto en el corto plazo de la vida cotidiana como en una perspectiva intergeneracional de más largo plazo.

 

 

6.4.      Referente Teórico:

 

Para el presente estudio se tendrán en cuenta referencias diversas teorías relacionadas con la vida cotidiana y dinámica de las Familias, y la manera como ésta se comunica y construye su sistema de relaciones:

 

 

6.4.1. La Familia y su dinámica desde el enfoque sistémico:

 

La familia como institución importante en el desarrollo de las sociedades ha sido analizada desde diferentes postulados y teorías, buscando determinar su dinámica,  funcionamiento y su impacto en la cosmovisión de vida de los individuos. Desde el enfoque sistémico, la familia es considera un sistema abierto que esta en “en interacción con otros sistemas y que constituye un grupo original en el que se producen relaciones de dependencia y reciprocidad” (Fernández, 1997). De allí que las funciones familiares necesariamente se sustenta desde un plano de relaciones y roles intrafamiliares, que  apuntan a la  satisfacción de necesidades (biológicas, afectivas, psicológicas y espirituales) de sus miembros desde un marco de interdependencia, por lo cual el mal de funcionamiento de una de sus partes, afecta significativamente al resto. En ese sentido cobra validez el pensamiento de Ángela  Quintero  cuando  define  la  familia  como: “un  sistema social natural y evolutivo e íntimo de convivencia en el que la asistencia mutua y la red de relaciones de los miembros la definen y la determinan” (Quintero, 1997).

 

Desde la perspectiva de la Teoría General de Sistema, el estudio de las dinámicas familiares permite ver a la familia como una entidad que es mucho más que la suma de sus partes, en eso consiste su naturaleza sinérgica, dado de que los diferentes miembros que la integran, al interrelacionarse entre sí producen una organización psicosocial en continuo cambio, lo que lo hacer ser una estructura teleológica variada que ha redefinido sus propósitos de acuerdo a cada época y a cada contexto histórico-cultural.

 

La familia se constituye en el primer ambiente social, en el que el ser humano forma parte independientemente de su voluntad, y es de allí donde asienta las primeras bases fundamentales de su personalidad y su sentido de vida, en eso radica su nivel de trascendencia y al mismo tiempo su gran responsabilidad de ofrecer desde la niñez los cuidados y las condiciones para que el nuevo ser humano crezca y se desarrolle como un ciudadano de bien, capaz de convivir con otros en armonía y respeto. Bajo esta mirada el entorno de vida familiar se constituye como “el principal instrumento para fortalecer la identidad personal, desarrollar sentimientos de confianza y seguridad, ampliando, mejorando y construyendo la realidad y sirviendo como soporte afectivo de los individuos y conformando un ecosistema de relaciones que constantemente se está autorregulando”(Alvarez, 1999, citado por Rojano).

 

La familia como sistema se encuentra en continua interacción con otros sistemas entre ellos el cultural, que inciden significativamente en su desarrollo, modificando su estructura, por lo cual es posible afirmar que “nunca ha existido en la historia un único rol de las familias, cada entorno familiar ha ido cambiando su estructura en el tiempo, sin embargo dichos cambios han develado la vulnerabilidad en que se encuentran muchas familias, por diversas presiones que amenazan su funcionamiento y su dinámica. Sin embargo una reflexión apropiada acerca del deber ser de la familia no debe estar matriculada a una mirada dogmática, pues el asunto no es tratar de definir acerca del ideal de familia, o de defender un tipología especifica, sino más bien analizarla integralmente teniendo en cuenta sus funciones y elementos simbólicos y culturales que entraña, ya que cuando la sociedad atribuye a la familia un valor funcional y simbólico limitado, ésta tiende a contraerse, mientras que cuando la familia asume una importancia cultural y funcional grande, tiende ampliarse alcanzando modalidades más extensas que el simple nivel nuclear” (Strauss, 1991), de esta manera la aproximación analítica de este estudio busca también entender que tanto, la vida y la dinámica familiar en el contexto de acción se está desarrollando de forma funcional, de tal forma que pueda garantizar la dignidad de vida, los derechos fundamentales y la justicia e igualdad en los vínculos y relaciones, para que sus miembros sientan que encuentra en el entorno familiar un espacio de vida social y cultural que le permita desarrollarse como sujetos y ciudadanos aptos para construir relaciones sociales basada en el reconocimiento, la tolerancia y el respeto hacia los otros sujetos. En este sentido, Gálvez Ortiz (2001) mira la familia como sistema pero desde una mirada democrática, cuándo habla de que “el desarrollo de la nueva cosmovisión fundada en el principio de igualdad en dignidad y derecho, no permite que al hablar de la función de la familia, entendamos que hay que volver a los fueros tradicionales de los roles femeninos (mujer en la casa) y masculino (proveedor de dinero), de poder patriarcal basado en la dominación del hombre sobre la mujer”.

 

6.4.2. La comunicación en las relaciones familiares.

 

El termino Comunicación, proviene del latín “comunicare” que en su primera acepción significa "Hacer a otro partícipe de lo que uno tiene, intercambiar, compartir, poner en común", a su vez proviene del latín antiguo comoinis y éste del indoeuropeo ko-moin-i "común, público" o "intercambio de servicios" (Gómez, 1998). Es claro que desde el origen mismo de la palabra, el acto de comunicarse presupone la existencia y el reconocimiento del otro como interlocutor valido con quien intenta construirse una relación o cualquier tipo de vínculo social; aquí es entendible el viejo dicho que entraña la frase celebre de Virginia Satir “la comunicación es para la relación, lo que la respiración es para mantenerte con vida”. Watzlawick (1989) complementa la apreciación de Satir y se atreve a conectar las teorías de la comunicación humana con una perspectiva existencialista, de tal manera que no sólo la comunicación permite afirmar las relaciones, sino que sin ella es imposible vivir, ya que, “si recordamos que, para sobrevivir cualquier organismo debe obtener no solo las sustancias necesarias para su metabolismo, sino también información adecuada sobre el mundo circundante. Comprendemos que la comunicación y la existencia constituyen conceptos inseparables” (Watzlawick y otros, 1987).

 

En esta misma línea de aproximación histórica a la comunicación, es posible encontrar que la comunicación como área de estudio, ha sido analizada desde miles de años atrás, y es en la figura de Aristóteles donde se puede apreciar que en la antigua Grecia ya existía una preocupación académica por entender como se da el proceso de comunicación humana, es así como Griffin (2000) afirma que “la retórica de Aristóteles, escrita aproximadamente hace 2300 años, es la primera obra sobre el estudio empírico de la comunicación”. En ella Aristóteles se dedica a estudiar la forma como los oradores se dirigían a su público con el fin de convencerlos de la validez de sus teorías y concepciones, en esa vía logra definir el estudio de la Retórica como la búsqueda de todos los medios de persuasión que el orador agota para persuadir a sus oyentes. De esta concepción Aristotélica se define una de las principales metas de la comunicación, la cual estriba en la persuasión, que implica modelar a los otros para que entiendan y compartan nuestro punto de vista.

 

Autores como David Berlo (1982) comparten la visión Aristotélica de la comunicación al mencionar que la finalidad de la comunicación es afectar e influir, por lo que entrañan objetivos y metas que espera producir una respuesta, de esta manera “nuestro objetivo básico de la comunicación es convertirnos en agentes efectivos, es decir influir en los demás, en el mundo físico que nos rodea y en nosotros mismos, de tal modo que podamos convertirnos en agentes determinantes y sentirnos capaces de tomar decisiones, llegado al caso”. Otros han coincidido en esa mirada histórica de la comunicación que implica analizarla desde sus raíces primitivas, reconociendo que la comunicación cotidiana es el resultado de millones de años de evolución en el que el ser humano ha ido perfeccionándose en el tiempo, al igual que los códigos que ha tenido que construir para relacionarse con sus pares y para sobrevivir a las adversidades del entorno dejando un legado de experiencias y tradiciones, es por eso que el “ciclo histórico de la comunicación misma, abarca desde el signo prehistórico hasta los modernos medios masivos de comunicación, pasando por la estructuración del lenguaje, los jeroglíficos, el alfabeto y los manuscritos” (Gonzáles, 1990).

 

Esto demuestra que a lo largo del tiempo la comunicación ha sido estudiada desde diversos enfoques y miradas, por lo que “algunas concepciones enfocan la ontología y naturaleza del lenguaje como constructor de realidades, otras enfatizan la transmisión de contenidos, ideas y emociones; otras trabajan con la idea de que una mente afecta a otra y otras más miran tanto los comportamientos como el proceso de inducir respuestas reales o imaginadas, a partir de estímulos verbales” (Gallego, 2003). Dentro de esos estudiosos contemporáneos de la comunicación vale la pena mencionar a: Miller (1979), Fernández (1991), Andreeva (1984), Watzlawick (1987), L.S.Vigotsky (1987), Lomov (1989), Satir (1991), Silvestein (1994), González Rey, Fernando, (1995), Morales, A. A y Cortés, María Teresa, (1995); Paoli (1997), Calviño, M. (1998), Borrel, Báez (2000), Francesc, (2000); Piedra, Mario, (2002), entre otros.

 

En el presente estudio la comunicación es vista más allá de las teorías que apunta a reducirla a un simple intercambio de mensajes e información, más bien se mira desde una perspectiva psico- sociológica y simbólica, que tiene que ver con el enfoque que le dan autores cómo G. H. Mead (1982) que considera la comunicación como “influencia de unas mentes sobre otras a nivel simbólico, definición que implica una visión más amplia de comunicación”. En esta vía se ubica también los postulados BirdWhistell quien empezó a proponer nuevas concepciones de la comunicación que abordaba el tema de la construcción de relaciones comunicativas, que rompían con el modelo lineal de comunicación de la teoría matemática de Shannon, para concebirla ahora como “un sistema de comportamiento integrado que calibra, regulariza, mantiene y, por ello, hace posible las relaciones entre los hombres”(Sheflen,1982). La comunicación emerge como el principal mecanismo de la organización social, y no únicamente como un mero mecanismo de transmisión lineal de la información. En el «juego social» los participantes en una interacción no sólo se transmiten mensajes como información (en forma de ping-pong), sino que son también parte integrante del flujo comunicacional y pertenecen por derecho propio al mensaje, en el que están integrados y al mismo tiempo les pertenece: siendo sujetos y al mismo tiempo objetos de la comunicación al estar situados en un contexto social y cultural que selecciona y organiza la significación del intercambio (Roiz, Madrid).

 

Bajo estos enfoques es posible percibir a la familia como institución social y como sistema interactivo y simbólico de comunicación, que está inmerso en un contexto sociocultural que incide en el intercambio, predominando con mayor fuerza las relaciones entre los sujetos que el intercambio de mensajes. Watzlawicz, habla de este aspecto con mayor claridad: “Es mi intuición personal, sin prueba objetiva, lo que me dice que tal vez una quinta parte de toda comunicación humana sirve para el intercambio de información, mientras que el resto corresponde al interminable proceso de definición, confirmación, rechazo y redefinición de la naturaleza de nuestras relaciones con los demás”. Es claro que la familia como grupo social, sujeto a un sistema de interacción reconoce la importancia de la comunicación en la formación de la personalidad de los individuos al mismo tiempo que facilita la necesaria interacción de éstos con el mundo que los rodea. Las funciones familiares se producen en éste marco de las relaciones y se encaminan a la satisfacción de importantes necesidades de sus miembros, no como individuos aislados sino en estrecha interdependencia (More, 2005).              

 

En este contexto sociocultural de interacciones humanas, surge el concepto de comunicación familiar que “se puede entender como el proceso simbólico transaccional de generar al interior del sistema familiar, significados a eventos, cosas y situaciones del diario vivir; es un proceso de influencia mutua y evolutiva que incluye mensajes verbales y no verbales, percepciones, sentimientos y cogniciones de los integrantes del grupo familiar. La interacción ocurre en un contexto cultural, ambiental e histórico y tiene como resultado crear y compartir significados” (Gallego, 2006). Silvia Gallego, estudiosa de la comunicación familiar plantea que para abordar este tema se requiere remitirse a dos conceptos importantes: la intersubjetividad y la interactividad, que provienen de Fenomenología y la interacción simbólica respectivamente, y “aunque no todos los estudiosos de la comunicación utilizan estos conceptos en forma conjunta, les confieren importancia para su análisis e interpretación” (Fitzpatrick y Ritchie 1993). También clasifica en uno de sus escritos sobre comunicación familiar los componentes que a su juicio intervienen en el proceso, siendo estos: 1. los mensajes verbales y no verbales, que les dan el contenido de la interacción, formando un todo en la comunicación y utilizándose para crear significados familiares, creando realidades y significados diferentes al acto. 2. Las percepciones, sentimientos y cogniciones, así como las emociones y los estados de ánimo de los que participan en la comunicación son elementos que influyen en el proceso de interpretación y comprensión. 3. Los contextos en los que se desarrolla la comunicación que abarca la cultura, el lugar, el periodo histórico, el ambiente cercano como la disposición de los espacios. Citando a Yerbi (1995) ratifica estos aspectos así como las expectativas para la asignación de significados que surgen en el proceso y su consecuente interpretación. En la misma línea, otros autores como Virginia Gutiérrez considera que la comunicación familiar “es de dos clases: interna de la familia o en su relación con la comunidad”(Pineda, 1975). A manera de ejemplo, sus estudios sobre la comunicación interna de las familias buscan analizar la amistad, las actividades y costumbres familiares, la ejecución de proyectos para mejorar la vida y la planificación familiar, en lo externo analiza la proyección de la familia teniendo en cuenta la comunicación entre progenitores e hijos con la comunidad.

 

En lo que concerniente, a las características que presenta el proceso de comunicación familiar, es Barnuld (1968) citado por Gallego (2006)[3] quien considera que la comunicación se caracteriza, en primera instancia por el dinamismo y el carácter cambiante del evento comunicativo, en cualquier contexto donde ocurre, lo cual se debe a que la gente, a lo largo de su vida esta cambiando constantemente en todas sus dimensiones: fisiológica, socio-emocional, cognitiva, experiencial; crece, avanza, evoluciona y estos cambios, igualmente impactan las formas de comunicación. En segunda instancia se menciona la continuidad en la comunicación como otra característica, mirando que en el evento comunicativo no hay un comienzo definido ni una finalización concreta, en ese marco puede haber avances, retrocesos y nuevos avances. En tercera instancia, aparece la circularidad que hace referencia a la proximidad, la continuidad de las relaciones familiares y al dinamismo del proceso comunicativo, que tiene la particularidad de afectar individualmente a cada uno hasta afectar al grupo en general, de acuerdo a la aparición de nuevos vocabularios y de contenidos y formas de los mensajes. Y en última instancia se menciona el carácter irrepetible de la comunicación, en el que a pesar de que una persona pueda decir la misma cosa un segundo después de haberla dicho, los sentimientos, emociones y calidad misma del mensaje nunca será igual, por lo cual, se trata de otro mensaje, que a su vez genera otra respuesta por parte del interlocutor.

 

En un estudio realizado en Cuba por la Dra. Moreira (1996) y que es citado por Maria Moré en su ensayo “Lenguaje, Comunicación y Familia”, se identifica otras características fundamentales de la comunicación en la pareja y entre padres e hijos, y percibe la existencia de un déficit en la comunicación que dificulta el funcionamiento familiar a pesar de tratarse de familias estables. Es así como en el estudio se destacan diferentes características que permiten clasificar la comunicación familiar de está manera:

 

1. Apertura: relativa a la cantidad y amplitud de los temas de los cuales se conversa o discute.

2. Intimidad: referida a la significación y profundidad de los temas de comunicación.

3. Reflexión: concierne a la capacidad de los sujetos implicados en la relación de concientizar y manifestar los sentimientos y conflictos que experimentan.

4. Constructividad: relacionada con la discusión y solución de los problemas

5. Confianza: perteneciente al sentimiento del sujeto de que va ha ser atendido, escuchado y comprendido por su interlocutor.

 

Estos aspectos de la comunicación familiar que señala Inés Reca puede darse de forma simultanea buscando la salud y la vitalidad de las familias, sin embargo para llegar a interiorizar todos estos elementos implica lograr alcanzar ciertos niveles de profundidad y de comunión en el seno familiar, y es Jhon Powell (citado por Colunga, 1998) quien mirando la dinámica familiar identifica diferentes niveles de comunicación que suelen darse: el Nivel 5, que se caracteriza por existir una conversación tópica, limitada y formal; el Nivel 4, en el que se habla con mucha frecuencia de otros, para no implicarse a sí mismo y no comprometerse o ponerse en evidencia; el Nivel 3: en el que el sujeto encuentra espacio para dar ideas y opiniones, lo cual se implica personalmente pero aún no está comprometido directamente con su aprobación social; el Nivel 2, el llamado gut level  en el que el hombre penetra en la profundidad del ser en el terreno comunicativo y por último el Nivel 1, en el que se habla de comunicación cumbre, debido que existe una comunión espiritual muy  profunda con el intercomunicador.

 

En cuanto a la funciones y formas de la comunicación, B.F Lomov (1989), cree que éstas se desarrollan "... por las funciones sociales de las personas que entran en ella, por su posición en el sistema de las relaciones y se regulan por los factores relacionados con la producción, el intercambio y el consumo, con los puntos de vista acerca de la propiedad así como las tradiciones, normas morales y jurídicas e instituciones y servicios formados en esa sociedad". En este sentido Lomov establece tres funciones básicas de la comunicación que son: la informativa o cognoscitiva, la reguladora y la afectiva. La informativa tiene que ver con transmisión y recepción de la información; la segunda con la regulación de la conducta a partir de la influencia mutua, y la última que es la menos desarrollada en el proceso comunicativo y tiene que ver con el contacto físico, los sentimientos, las expresiones de sentimientos y emociones que afirman y hacen sentir al otro como un sujeto reconocido e importante dentro del grupo familiar.

 

En cuanto a las formas de comunicación en las familias, Fermoso (1993) citado por Gallego, en una de sus principales obras, revela cinco formas básicas de comunicación familiar, siendo estas: el silencio, la expresión verbal, el dialogo, las miradas. Estas formas pueden inscribirse dentro de características que presentan los dos tipos de comunicación comúnmente mencionados, es decir la comunicación verbal y la no verbal. Resulta también pertinente mencionar que el proceso de comunicación entraña signos lingüísticos y no lingüísticos que se generan por lo regular de forma simultánea, por ello, aún cuando se apela al uso del idioma como la forma de comunicación verbal más común para interaccionar en la sociedad y en la familia, la mayoría de las veces se desarrolla complementariamente por medio del empleo de formas de comunicación no verbal como son los gestos, las expresiones del rostro, miradas, sonrisas, abrazos, entre otros, es posible afirmar entonces que ambas modalidades de comunicación hacen parte de la vida cotidiana de las personas. Grimsom (2000) lo expresa claramente cuando asegura que toda comunicación por muy corta o sencilla que sea, contiene mensajes verbales y no verbales que configuran un todo de la comunicación. La forma como los símbolos verbales se utilizan para crear significados familiares es una parte importante en la comunicación familiar; cada construcción verbal crea una realidad diferente y atribuye un significado distinto al acto”.

 

Desde esta perspectiva es posible percibir el acto de comunicación verbal y no verbal como creador de realidades y significados que construyen cultura, por medio de pensamientos, costumbres, rituales, acciones y expresiones, entre otras que afectan y construyen lo cotidiano en la medida como interactúo y me comunico continuamente con los otros.  De esta manera la comunicación verbal mediante el empleo del lenguaje verbal y escrito es importante en la vida social para construir y cimentar las relaciones humanas dentro y fuera del hogar, pero no es suficiente, “la comunicación por si sola, no construye el mundo privado de una familia o pareja, ni tampoco la comprensión sobre ella; esta construcción ocurre a partir de los significados que sus integrantes comparten, aunque no sean necesaria idénticos” (Berger y Kellner, 1970).

 

6.4.3. Barreras en la comunicación:

 

Las barreras en la comunicación se presentan en el acto comunicativo distorsionando o limitando la transferencia del significado. Lo cual quiere decir que “todo elemento que impida, interfiera y obstaculice el adecuado flujo de los contenidos de un mensaje a través de sus respectivos canales, es considerado una barrera comunicacional... que interrumpen la claridad en el significado y el entendimiento del mensaje”(Sanchez y Nava,2007). Chiavenato (2005) expresa que “las barreras en la comunicación intervienen en el proceso de comunicación y lo afectan profundamente, de modo que el mensaje recibido es muy diferente del que fue enviado”. Ballenato Prieto considera que “las barreras de la comunicación tanto de tipo físico como psicológico constituyen un importante obstáculo así como las barreras motivacionales, las subjetivas, los perjuicios, los estereotipos, las interrupciones, las inferencias, las causas emocionales, el realizar comunicaciones asimétricas de inferioridad y superioridad, los fallos en la escucha, el escucharse a sí mismo, el desinterés, la culpabilización, el egocentrismo, las expectativas, las exigencias, y otros filtros usados como falta de habilidad social pueden interrumpir o generar dificultades de importancia en la comunicación eficaz” (Ballenato, 2006).

 

Estudiosos del tema de la comunicación consideran que en todo proceso de comunicación se pierde un amplio porcentaje del mensaje original que el emisor quiso transmitir. Mariel Scocozza plantea que “en condiciones óptimas del emisor y receptor: que no presenten elevados niveles de ansiedad, que tengan un razonable conocimiento del lenguaje y se encuentren en un contexto agradable, las pérdidas son aproximadamente de un 80% sobre el total del mensaje original  que  se  reparten a  lo  largo  de  todo  el  proceso  de  comunicación”(Scocoza, 2005). En este sentido señala que las causas de las posibles pérdidas de los objetivos planteados por el emisor, se deben a varias razones que denomina barreras, destacando: las barreras debidas al entorno, las barreras debido al emisor y las barreras debido al receptor. Las barreras debidas al entorno las relaciona con las causas físicas que puede influir negativamente en la comunicación, entre ellas: el medio ambiente (ruido), las características físicas del espacio (si el lugar no es confortable), las causas debidas a la organización de la actividad (interrupciones continuas). Las barreras debidas al emisor las relaciona con las dificultades que se presentan por el código que se va utilizar para acercarse al receptor (falta de un código común, lenguaje ambiguo y excesiva redundancia) y las habilidades que emplea en el acercamiento (falta  de habilidades  comunicacionales, filtros o actitudes, prejuicios creencias, actitudes negativas). Las barreras debidas al Receptor las relaciona con dos tipos de problemas: relacionadas con la habilidad personal (falta de habilidades concretas en la comunicación, los filtros, defensa psicológica  y  ausencia de Feeback).

 

Sanchez & Nava citando a Robins (2007) y Gordon (1997) consideran varios elementos que afectan la comunicación. Aunque estos autores desarrollaron estos criterios para analizar la comunicación en las organizaciones, no es equivocado pensar que estos elementos pueden hacer parte del proceso de comunicación familiar, generando barreras  en las interacciones familiares: En primer lugar, se menciona la diferencia de percepciones, que tiene que ver con las discrepancias que se presenta en el proceso comunicativo que hace que una persona interprete el mensaje de forma diferente, dado de que cada persona tiene puntos de vista diferentes de la realidad y conocimientos y experiencias previas, por lo que puede percibir un fenómeno, desde diferentes perspectivas y reaccionar de manera distinta, sea con molestia o aceptación, con rechazo o tolerancia, con tristeza o alegría , entre otras. En segundo lugar, la distancia física, que lo relaciona con que tan alejado o cercano estén los actores de la comunicación, por lo que se exponen a niveles de ruidos que distorsionan la comunicación, y tendrán facilidad o dificultad para verificar a través de la retroalimentación, la comprensión o no del mensaje. El tercer aspecto que se menciona es el del filtrado que está referido a la alteración intencionada de la información para que el receptor la considere positiva, en consecuencia la información que se recibe no es totalmente objetiva, puesto que conlleva el criterio personal y los intereses del emisor. El cuarto lugar, tiene que ver con el lenguaje, que se convierte en una barrera cuando las palabras significan diferentes cosas para distintas personas, en este sentido se menciona “que la edad, la educación y los antecedentes culturales influyen en el lenguaje que utilizan las personas y la definición que se le da a las palabras” (Robbins, 2001).

 

Es claro que la diferencia de las percepciones y la multiplicidad de significados que se generan por medio del lenguaje, tiene lugar en la misma complejidad que envuelve a ser humano a partir de su historia de vida y del contexto sociocultural donde se desarrolla, de tal manera que si bien resulta complejo entender las dinámicas de comunicación entre grupos de personas y de familias que siempre han vivido en un mismo entorno sociocultural y se han apropiado las reglas semánticas y sintácticas básicas el entorno lingüístico de interacción, cuanto más complejo y traumático se puede volver para los grupos de personas o familias que por razones ajenas a su voluntad son desplazadas a otros lugares y regiones, teniendo que reacomodar su vida y sus dinámicas de comunicación y relación a un nuevo entorno social y cultural en el que jamás han vivido y un sistema lingüístico en el que jamás ha hecho parte de su cotidianidad.  En este sentido, podría apreciarse la posible existencia temporal o prolongada de una nueva barrera en la comunicación de carácter lingüístico, que puede darse en los procesos de adaptación de las familias o grupos de personas inmigrantes o desplazadas en el nuevo espacio de vida que le toca asumir, dado de que la transición de lo rural a la urbano, implica que tenga que asumir los nuevos códigos y reglas en la comunicación que le impone la nueva sociedad citadina, si quiere sobrevivir y reacomodarse en ella.

 

Las barreras lingüísticas según Badura (1979) pueden existir “tanto en el nivel de la palabra como en el de la oración o el juicio. Existen en el nivel de la palabra cuando los interlocutores poseen un repertorio de signos diferentes que les hace imposible llegar a un entendimiento mutuo por medio de las palabras, también existe cuando disponen de un repertorio común, pero no pueden ponerse de acuerdo sobre el empleo común de determinados portadores de significados (palabras)”. Señala además que pueden existir diferencias en las intenciones comunicativas lingüísticas, en la elección de las palabras y juicios y su interpretación que son causadas por las condiciones marginales sociales de los procesos comunicativas para lo cual es importante tener en cuenta la conexión de esas intenciones y procesos lingüísticos con la historia personal del individuo, que es su historia social y la pertenencia del individuo a grupos u organizaciones. De esta perspectiva Badura mira las barreras de la comunicación centradas en la dificultades de comprensión que surge para entender el significado del mensaje, a partir del código lingüístico en que llega y de las intenciones comunicativas que lo rodea, de tal manera la comunicación lingüística se trunca por la existencia de tres aspectos que son: el No entender, el Entender Mal, y la dificultad para diferenciar en los juicios y tipología de los diálogos. 

 

Algunos de estos aspectos referenciados se perciben claramente en los resultados de una investigación descriptiva realizada en Cuba con Jóvenes y Adolescentes de una comunidad para analizar las características de la comunicación interpersonal, encontrándose que “las limitadas barreras en la comunicación que se presentaron durante el intercambio entre los jóvenes están referidas a diferentes puntos de vista, niveles culturales distintos, introducir temas delicados, rapidez al hablar, incomprensiones de vocabulario”(Bertha, 2005). Otros autores clasifican las barreras de la comunicación dentro de un plano más general, destacándose dos grandes grupos: Barreras a Nivel Sociológico, que se presentan por la vinculación que tienen las familias o individuos a grupos sociales, que originan concepciones filosóficas, religiosas e ideológicas que hace que muchas veces no haya acuerdo frente de un tema especifico por la divergencia de puntos de vista. También sobresalen las Barreras a Nivel Psicológico que surgen por las condiciones y características psicológicas de las personas que intervienen en la comunicación y que incide en la naturaleza del conflicto, esto aborda aspectos como el interés, temperamento, desconfianza, rivalidad y falta de habilidades comunicativas, entre otras (Aguila, 2005).

 

Rogers, C. (1993, Citado por Almenares) plantea que la mayor barrera que se opone a la intercomunicación es nuestra tendencia natural a juzgar, evaluar, aprobar (o desaprobar) los juicios de otras personas. La clasificación más ampliamente difundida reconoce la presencia de: Barreras físicas, referidas a la inferencia de la comunicación que se presentan en el ambiente en que dicha comunicación tiene lugar, siendo una típica barrera física la distracción por un tipo de ruido que obstruye significativamente la voz del mensaje, otros pueden ser las que median entre las personas (distancias, paredes, objetos que dificulten el contacto visual). Existen Barreras de tipo semánticas que surgen de las limitaciones en los símbolos con los que nos comunicamos generalmente los símbolos tienen como variedad escoger entre muchos, en ocasiones elegimos el significado equivocado y se produce la mala comunicación.  Otra Barreras es la personal que tiene que ver con inferencias de la comunicación que surgen de las emociones humanas, los valores y los malos hábitos de escucha.

 

Arellano (2006) en su investigación sobre barreras en la comunicación no verbal, reconoce  que en “el  proceso  de  comunicación,  existen  una  serie  de  situaciones, interferencias  y/o  obstáculos  denominados  barreras  comunicacionales,  que  se presentan tanto a nivel de la semántica como en lo  emocional y social, las cuales dificultan la fluidez, el estilo y la comprensión del mensaje”. Ochoa  y Aguilar (2000)  y Morales (2003) citado por Arellano (2006) plantean como barrera comunicacional las diferencias culturales; Gordon y Garagorri (1997) señalan la falta de habilidad para una escucha activa, como elemento distorsionador de la comunicación.

 

Laredo (2000) apunta a los diferentes significados dado a lo gestos, señales y símbolos, como  interferencias o barreras; recomendando considerar, para su adecuada interpretación, analizarlos en conjunto con otros movimientos corporales o con el mensaje verbal. Frente a esto, Arrellano considera que los gestos, señales y símbolos que se utilizan en la  comunicación  tienen  varias  limitaciones,  y  una  de  ellas  es  el  significado múltiples que se le da, ya que dependiendo de diferentes factores, pueden tener disímiles sentidos y si al interpretar se elige el significado erróneo o simplemente diferente al que eligió el emisor, se  tergiversa el mensaje, generándose así una barrera o interferencia en el proceso de la comunicación. Da Silva (2002) citando a Rector y Trinta  comenta sobre la existencia de algunos  gestos  codificados  que  difieren  de  la  pura  manifestación paralingüística por ser parte intencionalmente significativa de un acto de interacción social. Son "actos" o "acciones prácticas" como un "gesto de generosidad" o un "gesto de agresión", por ejemplo. Son expresiones corporales icónicas, en el sentido que se encierran en la intención de exprimir un significado. Por ejemplo, la mano que se muestra cerrada exprime en su forma el movimiento característico de quién se prepara para dar un golpe.

 

En esta subjetividad y multiplicidad de significados que tiene la comunicación gestual, se encuentra las limitaciones y dificultades que se presenta para descifrar la intención comunicativa del emisor cuando emplea ese tipo de comunicación no verbal, para esto se requiere sin duda alguna cierta habilidad y conocimiento por parte del receptor de la intención comunicativa de quien emite el mensaje. También es importante mencionar que dentro de los grupos sociales y las familias aparecen actitudes de autoritarismo que restringen la libertad de expresión por parte de aquellas personas que dependen en alguna medida de la figura dominante, aspecto que tiene sus raíces en lo cultural y en lo histórico entretejido en las relaciones de género. Vásquez (1999) amplia este fenómeno profundamente y lo ejemplifica a partir de sus propias experiencias de vida: “La dictadura del silencio la padece el hombre desde la infancia. "¡Cállese! Los niños hablan cuando los gallos orinan", me dijeron si  quise  intervenir  en  alguna  conversación  de  mayores.  La autoridad coartaba mi pensamiento. Estaba entonces deseoso de crecer para poder disfrutar de mi derecho a opinar…..Niño, eso no se  dice".  En  un  principio  la  prohibición  estaba  dirigida  a  esas palabras gordas, resonantes, que los adultos decían sin que nadie los mandara a callar, y aprendimos por culpas ajenas”.

 

Por otra parte, Fairman (1993) menciona algunos trastornos en la comunicación oral que cuando no son tratados se convierten en barreras que obstaculizan el desarrollo normal de la comunicación, entre ellos habla de las fonologopatias que se “refiere a cualquier trastorno de lo que se considera normal en la articulación, o sea en la manera habitual de hablar de una determinada comunidad con un determinado nivel socio-económico-cultural y en una determinada ubicación temporo-espacial. Se considera defecto fonoaudiológicos cuando difiere lo suficiente del lenguaje de los otros miembros de la comunidad a la que pertenece un individuo determinado, como para llamar la atención, interferir en el proceso de comunicación u originar una mala adaptación a dicho ambiente”. Fairman clasifica las fonologopatías en dos grandes grupos: a) aquellas que son fundamentalmente de origen orgánico y, por lo tanto, están causadas por alteraciones estructurales de la cavidad bucal, las fosas nasales o el oído, b) y aquellas que tienen un origen funcional y, por lo tanto, se instalan sobre órganos normales. Ambos se caracterizan por no tener ningún compromiso del sistema nervioso central, que pertenecen a otra categoría. El primer grupo incluye los desordenes debidos a labio leporino, fisura del paladar, mala oclusión, nódulos en las cuerdas vocales, difusión lingual, carencia de piezas dentarias, entre otros; el segundo grupo incluye, entre otros los problemas de origen básicamente emocional o debido al uso incorrecto de alguna estructura normal del aparato fonatorio. Ambos grupos reciben el nombre de dislalias, y consiste en la imposibilidad de emitir normalmente ciertas vocales y/consonantes, es el síntoma más común dentro de la patología del habla.  Fairman también señala otros trastornos en el habla como el caso de las Disfonías que tiene relación con los trastornos de la voz que generalmente traen una secuela de penosas consecuencias individuales, laborales y sociales. Estas alteraciones de la voz están provocadas por afecciones funcionales u orgánicas de la laringe o perturbaciones de origen neurológico, endocrino, auditivo, entre otros. Se manifiestan por cambios en el tono, intensidad, timbre y duración de la voz. Puede ser de origen funcional como el caso de las disfonías profesionales o de origen orgánico como los nódulos de las cuerdas vocales.

 

Martínez, analiza como la cuestión de los trastornos del lenguaje y la comunicación ha alcanzado una enorme dimensión social y política como resultado de ese afán por superar las barreras o limitaciones funcionales, objeto en numerosas ocasiones de una relativa discriminación, opresión o desigualdad social. Se intenta superar o al menos minimizar las graves repercusiones de tales deficiencias funcionales. Además, se pretenden eliminar las barreras sociales derivadas de la influencia de tales disfunciones lingüísticas partiendo del establecimiento de un cambio en la mentalidad o concepción social. Sin duda alguna, los hablantes que padecen algún trastorno en su desarrollo lingüístico-comunicativo se han visto sometidos en numerosas ocasiones a una cierta exclusión u opresión social, motivada fundamentalmente por la falta de concienciación suscitada ante estos problemas. La indiferencia y el rechazo, resultado de la percepción social de estas dificultades de comunicación, tienden a agravar aún más el estado del problema. Los temores y dificultades de los hablantes que presentan irregularidades en su discurso lingüístico se ven agravados considerablemente ante la imposibilidad de aceptarse tal como son, con las limitaciones funcionales propias de sus discapacidades.

 

6.4.3.1 El Conflicto familiar como barrera o limitación en la comunicación:

 

Los conflictos se hacen presente en las relaciones humanas indistintamente del sexo, de la edad, de la raza o de la posición social, pues es natural que en el proceso de interactuar con otras personas surjan diferencias o choques debido a que cada quien tiene una lectura distinta del mundo y se acerca con intereses y propósitos que muchas veces son diferentes o divergentes a lo que esperan o creen cada uno de los sujetos interactuantes.

 

En el contexto familiar los conflictos se hacen presentes cotidianamente, ya sea en lo económico por las diferencias en cuanto a la administración de los recursos y las dinámicas de poder que envuelven al circulo familiar a partir de la figuras que más aportan en el hogar, o bien por aquellas actuaciones de sus miembros que ponen en peligro la estabilidad del núcleo familiar, además de los choques y diferencias que se dan en cuanto a la educación y la forma en que los padres creen que deben criar a sus hijos, todo esto entre muchos otros factores potenciadores de conflicto familiar.

 

Sin embargo, en al ámbito familiar el conflicto bien aprovechado puede ser una oportunidad para hacer de la familia un espacio en donde la convivencia como proceso evolutivo y dinámico apunte hacia la consolidación de una familia nutrida en donde el buen dialogo, el respeto, el reconocimiento y la tolerancia estén presentes como principios vitales de esa buena armonía familiar, que provechosamente mira la diversidad, como complemento importante y no como amenaza inminente. Desde esta perspectiva podríamos hablar de un conflicto familiar proactivo, en la medida como esos conflictos posibiliten la convivencia y aporten al crecimiento y a la buena salud de la familia, en términos psicológicos, económicos, espirituales y sociales.

 

Pero no siempre el manejo que se le dan a muchos conflictos en las familias tiende a ser proactivos o constructivo, las particularidades psicológicas e históricas de cada miembro de la familias hacen que los problemas y conflictos se asimilen y se afronten de diferentes formas, algunas se ejercen de manera provechosa buscando el bienestar común de la familia, otras no siempre contribuyen al crecimiento y mantenimiento de la salud familiar, pues los métodos y actuaciones que se desarrollan generan un impacto negativo en el clima familiar y en las relaciones que existen dentro de él, trayendo consigo desconfianza e irrespeto entre sus miembros, como también el surgimiento de una comunicación negativa entre sus miembros que desborda casi siempre en violencia domestica. A este tipo de conflictos es posible llamarlo conflictos destructivos, en donde podría incluirse aquellos conflictos maritales o parentales que desembocan en relaciones de dominación, intimidación, maltrato físico o psicológico y cualquier forma de trato rudo, que pongan en detrimento la dignidad de vida, la libertad de expresión y la participación activa de los asuntos familiares. Cuando esto ocurre, el conflicto familiar ya sea de índole marital o parental se transforma en una barrera de comunicación debido a que el sujeto afectado siente temor a expresarse o a decir la verdad por miedo a ser rechazado, maltratado o desafirmado, lo cual la relación desemboca en una comunicación negativa y limitada, a razón de que el sujeto intimidado pierde confianza en si mismo y en el otro.

 

En este sentido, se hacen pertinente analizar el conflicto marital y parental que se desarrolla en el tipo de familias participantes del estudio, para mirar de que manera los conflictos que se presentan posibilita la consolidación de una dinámica familiar funcional y saludable, o por el contrario genera estancamiento o destrucción de la convivencia y las relaciones familiares.

 

6.4.3.1 Conflicto Marital-Parento filial:

 

El conflicto Marital ha sido analizado desde diferentes perspectivas, entre ellas se encuentran los aportes que Emery hace del tema refiriéndose a la discordia en parejas unidas o separadas y el término lo usa exclusivamente para referirse a la hostilidad abierta entre las parejas (Emery 1982). Otros no consideran que la hostilidad  abierta sea la característica que define el conflicto, sino que es el producto de las metas incompatibles que tienen las dos partes y cuando la consecución de las metas del uno interfiere con la obtención de las metas del otro (Epstein, Baucom y Rankin, 1993, citado por Parra, 2007). También el conflicto marital es visto como el empleo por parte de los esposos de agresiones a su pareja y de métodos aversivos, como maltrato físico o el maltrato verbal que van desde expresiones hostiles, degradantes o vulgares hasta amenazas o intimidaciones (Jouriles, Barling y Oleary, 1987). En fin, no existe una definición única, algunos lo abordan mirando los métodos, otros se aproximan al fenómeno mirando las situaciones internas y las diversas razones que potencian el conflicto, lo que ha permitido enriquecer el grueso teórico, por lo que debe verse como complemento y no como competencia académica, permitiendo así tener una visión mas amplia del tema.

 

Estudiosos del tema del conflicto familiar consideran que independientemente del estatus matrimonial de los padres, sea que éstos estén separados, divorciados o permanezcan juntos, se ha podido establecer que los hijos que estuvieron expuestos a un alto nivel de conflicto conyugal en su infancia, presentan en su edad adulta joven una mayor incidencia de depresión y de otros trastornos psicológicos. La Dra Cecilia Taborga en uno de sus recientes publicaciones analiza que tanto la intensidad como la frecuencia del conflicto marital, la forma en que se expresa y se resuelve, junto con la presencia de algunos factores protectores, van a determinar el grado de impacto que tendrán en los hijos los conflictos conyugales.

 

Taborga señala que se ha comprobado que la severidad de las peleas tiene un rol central y que la alta intensidad de las peleas entre los padres se asocia a trastornos del apego y angustia, tanto en lactantes como en preescolares. En niños de edad escolar y adolescentes produce los mayores y más consistentes impactos en su conducta y estado emocional. Estos se traducen en síntomas tanto externalizados (como desobediencia, agresión, conductas delictuales) como internalizados (depresión, angustia, baja autoestima) afectando por igual a ambos sexos. La alta frecuencia de los conflictos matrimoniales ha sido considerada una de las variables que tiene enorme influencia negativa en el desarrollo y adaptación de los hijos (Taborga, 2004). Algo muy similar se aprecia en las conclusiones que la Dra. Ramírez hace en uno de sus estudios, cuando plantea “de que los conflictos matrimoniales asociados con las prácticas de crianza negativas son variables predictoras de gran número de problemas de conducta, sobre todo externos. En efecto, los resultados (referidos siempre a la percepción de los padres de la conducta de los hijos) ponen de manifiesto que cuando los hijos viven en hogares con gran frecuencia de conflictos matrimoniales, y los padres ejercen una o varias prácticas de crianza de riesgo, estas variables pueden provocar, o provocan de hecho, problemas de conducta, sobre todo, externos. Además, los problemas aumentan en la medida en que aumentan los conflictos matrimoniales y las prácticas de crianza inadecuadas, como control autoritario, énfasis en el logro y castigos no físicos, y disminuyen las adecuadas como expresión de afecto, guía razonada y disfrutar con el niño. Así, resumiendo resultados, podemos establecer que el perfil de los hijos que tienden a presentar más problemas de conducta es el de aquellos que pertenecen a un hogar, cuyos progenitores se caracterizan por presentar gran frecuencia de conflictos de pareja y por ejercer gran control autoritario sobre ellos.”(Ramirez, 2007).

 

Esto es entendible, si se tiene en cuenta que los padres no solo son la fuente de protección y seguridad de los hijos en sus etapas básicas de vida, sino que también son punto de referencia, para establecer sus primeros vínculos y para moldear su personalidad mediante el ejercicio de la imitación de las actuaciones y roles que observa de su figuras cercanas. Cualquier situación positiva o negativa que viva en el seno del hogar por influencia directa de sus padres o de sus figuras protectoras afecta su dinámica de vida ya sea para bien o para mal.

 

Los estudios del Dr. Cummings sobre conflicto marital e interparental afirma esa visión relacional de afectación reciproca en el ámbito familiar en donde la calidad de la comunicación y los vínculos maritales y parentales que posibilita ésta, es determinante en el desarrollo psicológico y emocional de los hijos, por lo cual cuestiona la subestimación que muchos padres y profesionales de la salud mental le dan al tema del conflicto marital, debido a que para él el manejo que se le da al conflicto familiar incide en el bienestar de los hijos, y son muy pocos los que saben que la seguridad de los pequeños esta ligada a la calidad de relación de sus padres. Por ello, este especialista en uno de los apartes de sus estudios de Child Development, afirma que cuando la relación de matrimonio es favorable, sirve de soporte a la exploración del niño y en su relación con los demás, pero cuando el conflicto marital erosiona ese puente, los niños pueden perder la confianza y se vuelven indecisos a la hora de avanzar, o puede que avancen pero de forma irregular. Demostró además que, por el contrario, las relaciones constructivas en las que los padres se demuestran cariño y sentimientos positivos, pueden aumentar la sensación de seguridad de los niños. En el mismo orden de ideas, en relación con la resolución de conflictos, se ha observado que cuando estos se resuelven, las emociones negativa en los niños disminuyen (Cummings, Simpson y Wilson, 1993).  De esta manera cuando el niño ve que el conflicto puede solucionarse, genera herramientas para afrontarlo. Esto parece influir en la manera en que el hijo responderá y buscará la solución de conflictos con sus pares y en sus relaciones como adulto, de acuerdo también con las características de ajuste que posea (Patterson, 1982, citado por Cabrera y Guevara, 2007).       

 

En otros estudios se ha encontrado que la insatisfacción marital y el afecto negativo que los conflictos maritales generan en los miembros de la pareja se pueden transferir a la relación padre-hijos o pueden, por el contrario, dar como resultado un sobre involucramiento compensatorio entre padres e hijos. (Kerig, Cowan y Cowan. 1993).

 

Para entender mejor todo lo anterior vale la pena tener en cuenta, que “las definiciones de los estudios anteriores dan entender que los conflictos son parte esencial e inevitable de la relación de pareja; de la manera como se solucionen, depende el impacto en las conducta de los hijos. Si los conflictos están cargados de rabia y hostilidad, si no se solucionan, o se presentan con mucha frecuencia, la consecuencia en los hijos pueden ser nefasta” (Cabrera y Guevara, 2007)

 

 

 

7.            DEFINICIÓN DE LAS CATEGORIAS EXISTENTE EN LOS OBJETIVOS

 

CATEGORIAS

DIMENSION

ASPECTOS A OBSERVAR

 

Características de la

Comunicación  Familiar:

 

La comunicación familiar es proceso simbólico transaccional de generar al interior del sistema familiar, significados a eventos, cosas y situaciones del diario vivir; es un proceso de influencia mutua y evolutiva que incluye mensajes verbales y no verbales, percepciones, sentimientos y cogniciones de los integrantes del grupo familiar. (Gallego, S.2006).

Apertura:

(Referida a la amplitud y cantidad en los temas que se conversa. Reca Moreira, 1996).

* Temas de dialogo.

*Frecuencia de dialogo.

* Libertad y espontaneidad para hablar.

*Conversación sobre de normas y reglas.

 

Intimidad

(Referida a la significación y profundidad de los temas de comunicación. Reca Moreira, 1996)

*Expresión de sentimientos

* Cercanía o amistad

*Confesiones íntimas.

* Afirmación y demostración de afecto.

Reflexión

(Referida a la concientización y manifestación de los sentimientos y conflictos que experimentan. Reca Moreira, 1996).

*Expresión de sus problemas y conflictos.

*Reconocimiento de faltas y equivocaciones.

*Actitud frente a violación de normas y reglas.

 

Constructividad

(Referida a la discusión y solución de los problemas. Reca Moreira, 1996)

* Formas de solucionar los problemas.

* Honestidad para hablar de los problemas.

* Autonomía para resolver los problemas.

Confianza

(Referida a los sentimientos y percepciones del sujeto de que va a ser atendido, escuchado y comprendido por su interlocutor. Reca Moreira, 1996).

* Reconocimiento.

* Apoyo y aceptación.

*Comprensión de sentimientos.

*Prejuicios / desconfianza

 

 

Barreras o conflictos en la comunicación

“A nivel Psicológico las barreras surgen por las condiciones y características psicológicas de las personas que intervienen en la comunicación y que incide en la naturaleza del conflicto (desinterés, temperamento, desconfianza, rivalidad, falta de habilidades comunicativas”. (Águila, Y. 2005).

Conflicto marital/Parentofilial

“También el conflicto marital es visto como el empleo por parte de los esposos de agresiones a su pareja/hijos y de métodos aversivos, como maltrato físico o el maltrato verbal que van desde expresiones hostiles, degradantes o vulgares hasta amenazas o intimidaciones (Jouriles, Barling y Oleary, 1987).

* Autoestima/ indisposición

* Insatisfacción marital y parental

*Temor / Resentimiento.

* Desacuerdos/conflicto de intereses

*Maltrato físico/comunicación negativa

Amenazas /intimidación.

* Percepción de preferencia / rivalidad

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 

 

 

 

 

8.            METODOLOGÍA PROPUESTA:

 

 

8.1 Tipo y Diseño de investigación

 

La presente investigación de tipo etnográfica contiene un diseño Descriptivo, el cual permitirá tener un panorama general de la comunicación que se forja en las relaciones de las familias desplazadas por violencia política, desde su vida cotidiana y teniendo en cuenta su vida antigua y los cambios que han sufrido. En este caso, el propósito estriba en describir situaciones y eventos asociados al tema de la comunicación familiar, buscando mirar “cómo se manifiesta determinado fenómeno. Los estudios descriptivos buscan especificar las propiedades importantes de personas, grupos o comunidades o cualquier otro fenómeno que sea sometido a análisis “.[4] Por ello, se abordará la descripción de los procesos de comunicación en las familias no solo a nivel general e interno, sino también especificando las diferencias sustanciales que existe entre las relaciones maritales y parentales y las que desarrollan externamente con otras familias cercanas. Se empleará en esta investigación técnicas de recolección cualitativas, las cuales mediante un proceso metodológico inductivo soportarán el análisis de la situación, apoyándonos de otras investigaciones y experiencias similares realizadas en Montería en esta materia, aspecto que permite tener un acercamiento al estado del arte de este tema de estudio en el contexto de la comunicación familiar de Montería, todos estos aspectos harán que el estudio se desarrolle, a partir de dos tipos de triangulación: una triangulación de carácter Metodológico y otra de Datos. Las conclusiones finales tendrán concordancia entre los resultados y la realidad, entre los resultados y el objetivo de estudio, aspectos que fortalecerán y soportarán la validez interna.

 

8.2. Sujetos participantes del estudio:

 

Los participantes del estudio serán familias que han sido desplazadas por la violencia política y que habitan en los asentamientos subnormales de Nueva Esperanza, Furatena y Villa Paz de la ciudad de Montería. Gracias al apoyo de Visión Mundial y los lideres de éstas comunidades se iniciará un proceso de caracterización para obtener el número real de familias desplazadas por violencia política y tener datos de tipo demográfico, que permitan identificar las condiciones de vida en que se encuentran las familias desplazadas y aspectos relacionados con el desplazamiento que sufrieron. De acuerdo al número detectado se iniciará un proceso de selección intencional de la muestra (no mayor de 20 familias) con el apoyo de los líderes comunitarios, teniendo en cuenta los siguientes requisitos:

 

ü  Que sean familias desplazadas certificadas por la Red de Solidaridad Social.

ü  Que tengan mínimo 3 años de haber llegado al asentamiento, fecha en el que ya han vivido un proceso de acoplamiento en el barrio y han establecido vínculos sociales fuertes con otras familias.

ü  Que la familia contengan hijos o hijas no menores de 13 años y que hayan vivido el episodio de desplazamiento después de haber cumplido 7 años de edad.

ü  Se tomaran varias tipologias de familias desplazadas, para observar los cambios en las relaciones y en la comunicación teniendo en cuenta los diversos grupos familiares.

 

 

8.3. Técnicas e instrumentos que se aplicaran en el estudio:

 

Teniendo en cuenta las categorías conceptuales de la presente investigación, se aplicará inicialmente una guía de entrevista semiestructurada a las familias seleccionadas en el estudio, gracias a la colaboración de los líderes comunitarios de cada zona. Estas familias deben contar con el Carnet de la Red de Solidaridad Social que los acredita formalmente como desplazados y además en diálogos preliminares, se constatará que estas familias hayan sido desplazadas por violencia política. En esta primera entrevista se recogerán datos generales de su condición de desplazados y de la condición de vida en que se encuentran las familias, como también de la conformación y tipologia familiar que presentan.

 

Posteriormente, la información básica del proyecto concerniente al proceso de comunicación que se desarrolla en las familias seleccionadas, se hará mediante una guía de entrevista estructurada a profundidad, que será sometida un análisis de validéz de constructo mediante la técnica jueces expertos, como también se hará una prueba piloto con las familias seleccionadas, a partir de una reunión convocada por los lideres de la comunidad y en asocio con algunas organizaciones como Visión Mundial, quienes por medio de algunas de las promotoras sociales que apoyaran este estudio, permitirá ajustarse el instrumento, incluyendo nuevos indicadores que se requiera y que tengan relación con los propósitos de la investigación. Las entrevistas que se hará a cada familia seleccionada, tendrá en cuenta a uno de los dos padres de familia y al menos a uno de sus hijo(a)s (preferiblemente mayores de 12 años) que vivan con ellos. La guía de entrevista contiene preguntas abiertas que tendrán como propósito determinar las características de la comunicación en las relaciones de las familias desplazadas, teniendo en cuenta las categorías de Apertura, Reflexión, Constructividad, Confianza, Intimidad,  Barreras de Comunicación de tipo psicológica que afectan las relaciones familiares y por último analizará las dinámicas de Comunicación Participativa para el desarrollo, denotando los factores de organización y participación comunitaria de estas familias, en pro de su bienestar y derechos como ciudadanos.

 

8.4. Procedimiento:

 

- Se inició un proceso de revisión de literatura en los temas de comunicación familiar, barreras de la comunicación y desplazamiento forzado de familias por violencia política, para de esta manera realizar un estado del arte pertinente a los propósitos de la presente investigación. Se consultaron las bibliotecas de 4 universidades importantes en la ciudad de Montería que tienen programas de psicología, y otra que dispone de un programa de desarrollo familiar para analizar tesis formativas e investigaciones aplicadas, lo mismo se hizo en la Universidad del Norte. Para acceder a información relacionada con el tema en otras bibliotecas en el país y en el mundo se consultarán las bases de datos disponibles en la Uninorte, Proquest,  Ebsco y E-libro, así como en Revistas Indexadas en la Web, que permitirá fortalecer el marco teórico y conceptual del proyecto.

 

- Se seleccionarán las familias desplazadas a partir del proceso de caracterización general que se hará junto con líderes comunitarios y organizaciones amigas, de acuerdo con lo descrito en el párrafo anterior en cuanto a la selección de la muestra.

 

- Se diseñarán las guías de entrevista (semiestructurada y estructurada) que harán parte del proceso de estructuración y validación del instrumento, a partir de las variables o categorías conceptuales de análisis. La veracidad y profesionalismo con que se construirán las guías, estarán sujeto a la evaluación y afinación por parte de evaluadores expertos miembros de instituto de Bienestar Familiar y de la Universidad Luis Amigó, posibilitando la validez de constructo.

 

- El análisis de los datos se hará usando el software Ethnograph para la categorización y organización de los datos cualitativos. Luego se determinarán las categorías emergentes que se presentaron en el estudio durante el desarrollo de las entrevistas.

 

- Los resultados obtenidos será sometido a discusión con los promotores sociales con especialidad en desarrollo familiar que apoyan el proceso y con los miembros del grupo de expertos que asesoraran la presente investigación.

 

 

9.            RESULTADOS ESPERADOS:

 

Con la presente investigación se espera conocer las características de la comunicación en estas familias desplazadas en Montería, aspecto que será un insumo importante para la generación de nuevos conocimientos y realidades en materia de impacto del desplazamiento en Colombia dentro de las dinámicas de las familias. También es claro que este enfoque hacia la comunicación familiar, inaugura una nueva aproximación al desplazamiento que será de gran ayuda a las instituciones del Estado y las Ong´s que trabajan con familias desplazadas en estos contextos de marginación y que requiere de investigaciones aplicadas que den luces para entender lo que pasa dentro de este tipo familias y para así, poder intervenirlas psicosocialmente de una manera más coherente a sus necesidades e intereses.

 

Por otra parte, existe una expectativa de tipo académica de profundizar en esta nueva línea de investigación en el departamento a nivel del campo familiar y del desplazamiento. Para ello, esta nuevo enfoque de investigación será de complemento al trabajo que vienen realizando en Montería el grupo de investigación sobre “calidad de vida y familia” de la Universidad Luís Amigó y del Centro de Estudios Políticos y Sociales de la Universidad del Sinú, quienes han venido estudiando el tema del desplazamiento, pero sin observar de manera especifica el tema de la comunicación familiar, en este sentido la incorporación de este nuevo objeto de estudio fortalecerá las experiencias y estudios en esta materia, en aras de comprender mejor estos fenómenos sociales.

 

10.        ESTRATEGIA A UTILIZAR PARA LA TRANSFERENCIA DE LOS RESULTADOS:

 

Una vez terminada la presente investigación, se iniciará un proceso de socialización de los resultados a partir de una estrategia de comunicación que busca:

 

1. Reunir al equipo de evaluador (jueces expertos) que han estado apoyando el proceso desde sus inicios, la idea es debatir con ellos sobre los resultados de esta investigación y realimentar el trabajo, buscando afirmar los hallazgos pero también a compilar críticas en torno al proceso metodológico y operativo, de tal manera que se puedan hacer correcciones de base que permitan afinar la investigación, buscando que una vez sea publicada, ésta sea un producto de calidad.

2. Devolverle a la comunidad participante del estudio, la información encontrada y sistematizada en torno a los resultados finales del estudio para que ellas misma la validen o la refuten o bien la complementen, pero también, para alimentar la reflexión desde adentro buscando sensibilización y conciencia para enfrentar los problemas y dificultades que se encuentren, y que solo ellos desde sus particularidades pueden intervenir para mejorar su espacio de vida familiar.

3. Reunir a los investigadores del grupo “calidad de vida” y del centro de estudios políticos y sociales, para discutir sobre los resultados encontrados, la idea es someter la investigación a juicio de estos académicos, pero también mirar con ellos, que aporta lo encontrado a lo teórico y a lo que se ha venido construyendo en estos años en las investigaciones que han publicado en materia de familia y desplazamiento, y mirar nuevos desafíos y nuevas líneas y enfoques que se requiera explorar o profundizar para comprender mejor el fenómeno social del desplazamiento y su incidencia en el sistema sociofamiliar de Córdoba y por supuesto del país.

4. Reunir a los promotores sociales y a los directores de los organismos gubernamentales y no gubernamentales para compartir los hallazgos e interlocutar sobre posibles áreas de trabajo y nuevos métodos de intervención que propicie más la autonomía, el trabajo en equipo, el empoderamiento socio familiar y la responsabilidad para asumir su propio destino y sus propios cambios, evitando así la dependencia asistencialista.

5. Publicar los resultados de forma extensa en una revista a nivel nacional y a nivel internacional (indexada preferiblemente) que trabajen el tema de la comunicación familiar y el desplazamiento, pero también hacer pequeños resúmenes que puedan verse como noticias, para que sean divulgadas en el periódico local y regional. Además aprovechar los espacios radiales que existen en la ciudad en donde se trabajan temas de familias para compartir la realidad de las familias desplazadas en Montería y las posibles acciones que se pueden hacer de la perspectiva cultural y de la convivencia ciudadana.

 

11.        CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES:

 

                                Marz.     Abril. May.  Jun.  Jul.   Ago.  Sep.  Oct.     Nov.     Dic.    Enero      Feb.

Fases / Tiempo

1er.Mes

2do. Mes

3er. Mes

4to. Mes

5to. Mes

6to. Mes

7to. Mes

8o.Mes

9o.Mes

10o. es

11o.Mes

12o. Mes

Fase I: Revisión de literatura y estado del Arte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fase II: Construcción de instrumentos y evolución del mismo con expertos y recolección de información.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fase III: Análisis e Interpretación de Datos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fase III: Elaboración  informe preliminar investigación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fase IV: Discusión con evaluadores expertos e investigadores de Montería sobre familia y desplazamiento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fase V: Informe de investigación Final

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

         

 

Fase VI: Etapa de socialización y divulgación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

         

 

 

 

12.        PRESUPUESTO:

 

 

RUBROS

FUENTES DE FINANCIACIÓN

TOTAL

 

PERSONALES

CONTRAPARTIDA *

 

Compra de Grabadora especial para entrevistas y cámara fotográfica digital para evidencias.

$800.000

(Abierto para apoyo).

$800.000

Fotocopia de documento de base para informar a las familias del proceso y posterior proceso de impresión de copias de documento final para divulgación.

$400.000

(Abierto para apoyo).

$400.000

Pasajes y refrigerios para ir a la comunidad a recolectar información.

$500.000

(Abierto para apoyo).

$500.000

Refrigerios para reuniones con familias y lideres comunitarios

$500.000

(Abierto para apoyo).

$500.000

Compra de material bibliográfico.

$1.300.000

(Abierto para apoyo).

$1.300.000

Adquisición de Licencia Software Etnographic.

$500.000.

(Abierto para apoyo).

$500.000.

Edición de videos y fotografías

$350.000

(Abierto para apoyo).

$350.000

Entrega de Cd de la investigación, materiales y videos a la comunidad del proceso.

$200.000

(Abierto para apoyo).

$200.000

Pago a profesional para revisión de proceso ortográfica, redacción y normas de Icontec

$900.000

(Abierto para apoyo).

$900.000

Aporte salarial equipo investigador.

13.600.000

(Abierto para apoyo).

13.600.000

Auxilio de apoyo a lideres

900.000

(Abierto para apoyo).

900.000

TOTAL

19.950.000

 

19.950.000

 

 

 

 

 

 

 

 

 

14.  BIBLIOGRAFÍA

 

Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional, S.U.R, 2007.

 

Águila, Y (2005). La comunicación en la vida cotidiana. Facultad de Psicología – UCLV Cuba,  Psicología en Línea, Disponible: www.psicologiaonline.com/articulos/2005/comunicacion.shtml

 

Alcaina P., Badajoz L. (2004), Psicopatologìa e interacción Familiar, disponible: www.sepsiquiatria.org/sepsiquiatria/html/informacion_sociedad/manual/a5n11.htm.       

Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional, S.U.R, 2007.

 

Almenares, M. L (1993), Entrenamiento sociopsicológico para el manejo de situaciones conflictivas a través de la comunicación, González, M. L. Tutor, Trabajo de diploma Santa Clara. UCLV.

 

Alvarez, M, y otros (1999), Raíces sin tierra: atención e impacto del desplazamiento forzoso, Santa fe de Bogotá: Ediciones Procuraduría General de la Nación, p.58.

 

Arellano, N. (2006), Las barreras en la comunicación no verbal  entre docente – alumno, Revista No.4 ORBIS-Ciencias Humanas, ISSN: 1856-1594 .Disponible: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2249855

 

Badura, B. (1979), Sociología de la comunicación, España: Editorial Ariel, p. 179.

 

Ballenato, G.(2006), Comunicación eficaz , teoría   y práctica de la comunicación humana, Madrid. Editorial Pirámide.

 

Barnlund, D (1968), Interpersonal communication: suvery and studies, Boston: Houghton Mifflin.

 

Berlo, D.(1982), El proceso de comunicación, Michigán: Ateneo, p 4-5.

 

Berger, P., Kellner, H. (1970). The Social construction of marriage, En:Dreitzell H.P, Recent Sociology, pp 50-72.

 

Colunga, S (1998), Curso de comunicación Social, Universidad de Camagüey.

 

Castillo, M. (2000). Investigación sobre: “Situación actual del consumo de Sustancias Psicoactivas en estudiantes de Educación Media Diurna del Sureste de Montería, Montería: FUNLAM, p. 23.

 

Castro, J (2003), Historia extensa de Montería, Montería: Paloma, p, 27.

 

Chiavenato, I.(2005), Comportamiento organizacional,       México: Thomson.     

 

Cummings, M., Simpson, K.S. y Wilson, A. (1993). Children´s responses to interadult anger as function of information about resolution. Developmental Psychology, 29, 6: 978-985.

 

Datos extraídos del Plan de Desarrollo de Montería 2004-2007.

 

Emery, R. E. (1982). Interparental Conflict and the Children of Discord and Divorce. Psychological Bulletin. 92, 310–330.

 

Fermoso, P.(1993), Las relaciones familiares como factor de educación, Madrid: Nancea, S.A.

 

Fernández, P. (1997). Curso de Psicología Social, Universidad de Camagüey.

 

Fuente: Meridiano de Córdoba, sección febrero 18 de 2000, p. 4B

 

Fitzpatrick, M., Ritchie, D (1993), Communication theory and the family, Newyork: Plenum press, p.565.

 

Gálvez, L.(2001), La familia, Bogotá: Editorial Aurora,  pp 65-66.

 

Gallego, S. (2003). Comunicación familiar: Fundamento de las relaciones familiares, Departamento de Estudios de Familia, Universidad de Caldas, Manizales.

 

Gallego, S. (2006). Comunicación familiar: un mundo de construcciones simbólicas y relacionales, Manizales: Editorial Universidad de Caldas.  

 

González, A.(1990), Principios básicos de la comunicación, México: Trillas,  p 11.

 

Gómez, G, (1998), Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Española, El Colegio de México/ Fondo de Cultura Económica, México, 2ª. Edición.

 

Griffin, E.(2000), A First Look at Communication Theory, 4ª.ed., Nueva York: McGraw-Hill.

 

Grinsom, A. (2000, Interculturalidad y comunicación, Bogotá: Editorial Norma.

 

Gonzáles, Bertha. (2005), Algunas características de la comunicación entre jóvenes y adolescentes en el inicio de relaciones interpersonales en la comunidad, Revista Cubana de Psicología vol. 22, no.1, disponible:www.dict.uh.cu /Revistas/PS2005 /Vol%2022%20No.1/Ps22105-9.doc.

 

Gutiérrez de Pineda, V. (1975), Estructura función y cambio de la familia en Colombia, Medellín: Editorial Universidad de Antioquia.

 

Herrera, P.(1997) La familia funcional y disfuncional, un indicador de salud. Rev. Cubana MED gen Integr 13(6):591-5, disponible: www.bvs.sld.cu/revistas/ped/vol71 1 99/ped06199.htm.

 

Jouriles, E. N., Barling, J. y Oleary, S. (1987). Predicting child behaviour problems in martially violent families. Journal of Abnormal Child Psychology, 15: 165.

 

Levi Strauss, C.(1991). La polémica sobre el origen y la universalidad de la familia, Barcelona: Anagrama, p.9.

 

Lomov, B. (1989), El Problema de la comunicación en Psicología, La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, p.5.

 

Martínez, J, Perspectiva sociológica sobre los trastornos del lenguaje y la comunicación: consideraciones didácticas, Facultad de Educación Universidad de Extremadura, Disponible: www.unex.es/gial/docencia/asignaturas/dhl /documentos%20de%20apoyo/ Estudios,%20monograf%EDas%20y%20art%EDculos/Perspectiva%20sociol%F3gica%20de%20los%20trastornos.htm

 

More, M y otros. (2005), Lenguaje, comunicación y Familia, Humanidades Médicas, Vol 5, No 13.

Mead, G (1982), Espíritu, persona y sociedad, Buenos Aires: Paidos.

 

Negrete, V. (2003), El proceso de Reubicación de Población Desplazada por la Violencia en Predios Rurales del Municipio de Montería, Montería: Fundación del Sinú,  p 35.

 

Ochoa,  J  y  Aguilar,  V. (2000). Docente  y  discente: comunicación  más  allá  de las palabras.http://www.uady.mx/sitios/educacio/servicios/editorial/educycien/ar22/r22a6.htm.

 

Palacio,]. & Sabatier, C.(2002).Impacto psicológico de la violencia política en Colombia: Salud mental y redes sociales en familias desplazadas en el Caribe. Barranquilla: Ediciones Uninorte.

 

Patterson, G.R. (1982). Coercive Family Proccess. Eugene, OR: Castalia.

 

Quintero, Á. (1997), Trabajo social y procesos Familiares, Argentina: Lumer.

 

Ramírez, M. A. (2007). Los padres y los hijos, variables de riesgo. Revista Educación y Educadores, 10, Nº 1:6.

 

Ramos, J. &Gonzáles, J. (1999), El problema de los grupos desplazados por la violencia: una visión departamental y barrial. Investigación y Desarrollo 10, 30-77.Barranquilla: Uninorte.

 

Reca Moreira.(1996), La Familia en el ejercicio de sus funciones. Editorial Pueblo y Educación. La Habana, p.5

 

Red de solidaridad de Córdoba, Informe ejecutivo, 2002.

 

Riso, W (2003), Familia y convivencia: Reflexiones del vivir, Bogotá: Ediciones MNR Comunicaciones, Página 24.

 

Robbins, S.(2001).Comportamiento Organizacional. México.Editorial Prentice Hall.

 

Roiz, M., La familia desde la teoría de la comunicación de Palo Alto, Ensayo analítico, Universidad Complutense de Madrid,  p. 118.

 

Sánchez, M & Nava, M.(2007). Sistemas y barreras de la comunicación en institutos universitarios tecnológicos del municipio Cabimas, Enl@ce: Revista Venezolana de información,  Tecnología     y Conocimiento ISSN:1690-7515 No3,Septiembre-Diciembre, pp.71-90 Estado Zulia, Venezuela

 

Sampieri, H. (1999),  Metodología de la Investigación, México: Editorial Mc Graw Hill, Segunda edición,. p.60 .

 

Scocozza, M. (2005). Fichas de pedagogía médica unidad psicopedagógica, Departamento de Educacion Médica, Facultad de Medicina. Universidad de la República de Uruguay. disponible:dem.fmed.edu.uy/Unidad%20Psicopedagogica/Documentos/Fichas%20pedagogicas /BarrerasdelaComunicacion6.pdf.

 

Taborga, C. (2004). Separación matrimonial y conflicto conyugal. Sus efectos en los hijos. Publicado en Psikis Portal para profesionales en salud mental. Disponible: http://psikis.cl/portal/leer.php?cod=62

 

Valencia, G. (1987), Córdoba: su Gente y su Folclor, Medellín: Lealón, p 25.

 

Yerby, J. (1995), Family systems theory reconsidered: integrating social construction theory and dialectical processes, p.335.

 

Watzlawick, P y otros .(1987), Teoría de la comunicación humana, Barcelona: Herder.

 

Watzlawicz, P, Estructura de la comunicación psicótica, en I. WINKIN, op. cit., p. 250.

 

 



[1] Se destacan: Valencia, Tierralta, Pueblo Bujo, Lomagrande, el Cerrito, Montelíbano, Puerto Libertador y Canalete, entre otros.

[2] Reseña Histórica de los Barrios Villa Paz, Nueva Esperanza y Furatena. Documento que reposa en las Juntas de Acciones Comunales de los diferentes barrios a los que cuales se tuvo acceso.

[3] Gallego, Silvia, op.,Cit., p.117-118.

[4] Sampieri, H. (1999),  Metodología de la Investigación, México: Editorial Mc Graw Hill, Segunda edición,. p.60 .

Hoy habia 6 visitantes¡Aqui en esta página!
=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=