Sitio Académico de Miguel Garcés - Resumen Investigación Comunicación Familiar

TITULO:

COMUNICACIÓN Y SISTEMA DE RELACIONES EN LA DINAMICA INTERNA DE LAS FAMILIAS EN ASENTAMIENTOS SUBNORMALES EN LA CIUDAD DE MONTERIA.

Autor: Miguel E. Garcés Prettel, Noviembre de 2007.


INVESTIGACIÓN PUBLICADA POR CEDAL BOGOTÁ,
VEA EL RESUMEN A MANERA DE ARTICULO EN ESTA DIRECCIÓN:


interaccion.cedal.org.co/documentacion.htm


 

DESCRIPCION DEL PROBLEMA.

 

La familia es considerada como un sistema importante para el desarrollo integral de las personas a nivel individual y social. A nivel individual posibilita la satisfacción de necesidades básicas tanto biológicas como psicoafectivas. En lo social moldea las primeras bases de la personalidad, que forma parte de la  identidad del individuo que sigue evolucionando a medida que entra en un proceso de socialización con otros individuos a partir de contextos.

 

La contribución que puede hacer la familia en el desarrollo integral de los individuos depende de que tan funcional sea su sistema, tanto en su estructura y modos de convivencia, como en el tipo de comunicación y vínculos afectivos que establece. Por esta razón los especialistas en el campo de la psicología y el desarrollo familiar han coincidido en enmarcar las familias desde su operatividad en dos grandes tipos[1]: la familia funcional que se caracteriza por la presencia de una comunicación libre y sana, como también de una autoimagen positiva que los hace seguros de quienes son; y la otra familia es la de tipo disfuncional, que se caracteriza por la presencia de una comunicación deficiente y malsana que se manifiesta en comportamientos destructivos y a veces violentos, que limita el libre desarrollo de la personalidad de sus miembros, afectando con mayor fuerza a la población infantil y adolescente.

 

Sin embargo, dicha funcionalidad en ocasiones es amenazada y desestabilizada por factores externos y por circunstancias de vida en la que las familias a veces no son responsables de sus infortunios, sino que obligadamente les toca asumir una nueva realidad que no eligieron. Tal es el caso de muchas de las familias que forman parte varios barrios subnormales de la ciudad de Montería, capital del departamento de Córdoba, entre estos se encuentran Cantaclaro, el Dorado, Rancho Grande y la Candelaria.

 

Investigadores del departamento de Córdoba como Víctor Negrete aseguran que las familias de la ciudad de Montería vivían tranquila y pacíficamente, hasta que en 1949 la violencia bipartidista perturbó la paz del pueblo Monteriano, viniendo la violencia de los terratenientes en el Alto San Jorge (1959-1964), la violencia de izquierda que empezó en el Alto Sinú y se extendió a otros lugares (1967 hasta el presente) y luego la generalizada con participación al principio de un variado número de actores: Estado, Guerrillas, Paramilitares, Autodefensas, narcotráfico, que durante el proceso han cualificado sus fuerzas y radicalizado sus concepciones (1985 hasta el presente).

 

Todos estos brotes de violencia generaron en mayor o menor medida desplazamiento masivo de familias de los pueblos y veredas de Córdoba hacia Montería, como Valencia, Tierralta, Pueblo Bujo, Lomagrande, el Cerrito, Montelíbano, Puerto Libertador y Canalete, entre otros, y de municipios y corregimientos de otros departamentos como Antioquia y Choco, que junto con Córdoba configuran los lados URABA. Migraciones que en ocasiones era forzada por el conflicto armado o por intereses políticos y económicos de terratenientes, como también por la falta de oportunidades y de desarrollo que se daba en las zonas rurales sean locales o foráneas motivada por factores sociales y económicos, además de numerosas familias en la misma que carecían de vivienda propia y que vieron en las invasiones, ventas de terrenos a bajos precios y algunos programas del ICT en conjunto con la administraciones municipales, la alternativa para ser realidad el sueño de tener una vivienda o terreno propio. En estos barrios subnormales como Cantaclaro, el Dorado, Rancho Grande y la Candelaria, convergieron familias con diversas realidades de pobreza y miseria productos de los fenómenos sociales mencionados anteriormente, y con ello toda una serie de problemáticas y necesidades que se agravaron a razón de que estas zonas subnormales no contaban con las condiciones mínimas para subsistir y albergar a toda esa gran población, obstaculizando el funcionamiento y mantenimiento adecuado de las familias de estos contextos.

 

Gracias a diversos estudios se tiene conocimiento general de problemáticas y  necesidades a nivel socioeconómico y de condiciones de vida que padecen las familias de estos barrios subnormales, lo que ha posibilitado que muchas organizaciones como Benposta, Visión Mundial, Maria Cano y Acción Contra el Hambre, entre otras, focalicen sus propósitos de intervención hacia puntos críticos que deterioran la calidad de vida de los habitantes de estos barrios.

 

Pero aún así es poca la información rigurosa que se tiene del estado actual de estas familias en cuanto a su estructura y composición interna y en especial lo que concierne a la situación que viven estas familias en materia de comunicación, relación entre sus miembros y convivencia, para de esta intervenirla de forma coherente luego de establecer que tan funcional son en su estructura, y de que manera la población adolescente y juvenil presente en estos hogares asimilan las condiciones de vida y el trato que reciben de las personas con quienes conviven.

 

PREGUNTAS DE INVESTIGACION:

 

A. ¿Qué tipo de comunicación y de relaciones se forja en la dinámica interna de las familias de barrios subnormales de la ciudad de Montería?

B. ¿Qué factores obstaculizan internamente el desarrollo funcional de la comunicación y las relaciones en las familias de barrios subnormales de la ciudad de Montería

 

JUSTIFICACION

 

La presente investigación resulta pertinente desarrollar por varias razones:

                               

- Porque sus resultados serán de mucha utilidad para organizaciones sin ánimo de lucro que trabajan con adolescentes y jóvenes pertenecientes a familias que habitan en barrios subnormales, y que no disponen de información relevante que les permita comprender las dinámicas de vida de esta población a partir de su entorno familiar y las relaciones que construyen desde su espacio intimo de convivencia, para de esta forma emprender sus acciones sociales de forma coherente y focalizada.

 

- Porque son pocos los estudios que existen en la ciudad de Montería que se dediquen a estudiar lo que esta pasando en las familias de estos contextos subnormales, para de esta manera dimensionar que tan funcional son estas familias, a partir de su sistema de valores, de comunicación y de relaciones, y de que manera su estructura, dinamismo y composición posibilita el desarrollo integral de sus miembros, en especial la de la población infantil y adolescente considerada como vulnerable frente a las crisis y problemáticas del entorno familiar.

 

- Porque permitirá tener un panorama general de los factores tanto interno como externo que se perfilan como posibles elementos que pueden incidir positiva o negativamente en la apropiación de un funcional sistema de relaciones y de comunicación intrafamiliar, para que de esta forma las organizaciones interesadas en emprender acciones en pro del fortalecimiento del tejido social de esta población, apuntes sus esfuerzos para abordar aquellos factores que obstaculizan la apropiación de estilos saludables de vida al interior de las familias de asentamientos subnormales.

 

Se espera con el presente estudio seguir aportando en la construcción de nuevas metodologías participativas e interactivas para el abordaje investigativo de la comunicación y la relación intrafamiliar tomando las ventajas y bondades de cada método bien sea cuantitativo o cualitativo para tener una panorama mucho mas a próximo a las dinámicas de vida de las familias que habitan en barrios subnormales.

 

  1. CONTEXTO Y ANTECEDENTES REFENCIADOS.

 

1.1 GENERALIDADES SOBRE ASENTAMIENTOS SUBNORMALES EN MONTERIA

 

1.1.1 GENESIS DE LA CIUDAD Y DE LAS FAMILIAS MONTERIANAS.

 

Montería, conocida como la “Perla del Sinú” fue fundada en el año de 1777 por Antonio de la Torre y Miranda, bajo el nombre de San Jerónimo de Buenavista, “pero luego ceiberos, chuchurubieros impusieron su nombre original: Montería”[2], titulo que hacia gala a la actividad de subsistencia arraigada en el acto de Montear, que comunica la idea de abrir trocha en el Monte para cazar animales. Sus inicios en la etapa colonial, muestra una ciudad rodeada de habitantes que sucumbieron ante el letargo y el olvido por más de un siglo lo que generó un estilo de vida conformista, asi lo deja entrever Castro Núñez cuando habla de “la pasividad con la que aquellos Monterianos vivieron se vio reflejado en una pésima calidad vida, que a la postre estancaron al poblado”[3]. Estos Monterianos a los que se refiere Jaime Castro muy seguramente son los que hacían parte de la Montería censada entre 1778 y 1780, conformada por población blanca, esclava y libres de todas las razas que cubrían un total de 170 familias.

 

Dicho estancamiento referido tiene sus explicaciones histórica, una de ella puede entenderse en el hecho de que Montería en su génesis nunca fue una fin significativo dentro del expansionismo colonial, sino mas bien un medio para lograr encontrar un camino de fácil acceso para extender el poderío imperial hacia Uraba, Choco y Antioquia. Montería, lo que permite entender esta región no fue de interés para la corona en términos de inversión, además de que las condiciones del ambiente geográficas de la zona no eran las mejores, la mayoría eran terrenos baldíos y cenagosos. Razones que ayudan a entender en parte el porque  los habitantes vivían en condiciones precarias, realidad que solo pudo empezar a mejorar mucho tiempo después, en especial con la creación y organización del departamento de Córdoba en 1952, fecha en que Montería se convierte en la capital Cordobesa y esto sin duda alguna empieza abrir puertas para que se geste un nuevo ambiente a nivel social, político, económico y educativo, que incluía nuevas construcciones de vías de acceso y mejoramiento de calles y de  infraestructura de viviendas y edificaciones oficiales.

 

Aún así el panorama social, político y económico presente de la ciudad después de más de 50 años luego de su ascenso a la categoría de ciudad capital, es completo y polémico. Para algunos la ciudad esta en su mejor momento de desarrollo, debido al crecimiento urbanístico que ha tenido en los últimos diez años, lo que ha permitido la llegada de multinacionales y capital extranjero, que han generado nuevas oportunidades y empleos que han favorecido a muchos habitantes de la ciudad. Otros, consideran que aunque la ciudad ha acrecido urbanísticamente, dicho desarrollo no ha sido integral, pues no ha favorecido a todos los estratos, sino que solo a alimentado la brecha entre ricos y pobres. Por lo cual, la ciudad muestra varias caras de la realidad, la cara del Norte conformada por familias de estrato 5 y 6 de gran solvencia económica; la cara del centro conformada por familias de estrato 3 y 4; la cara del Sur conformada por familia de barrios populares de estratos 1 y 2, y la cara periférica conformada por familias de muchos de los asentamientos subnormales de la ciudad de estrato 0, que viven con menos de $5.000 al día, en condiciones de pobreza y miseria absoluta.

 

Por otra parte, estadísticas muestran para el caso de los desplazamientos forzados por violencia social que “1.9 millones de personas han sido desplazada por la violencia generada por los grupos armados ilegales entre 1995 y 2006”[4]; dicho fenómeno social tiene que ver con la ciudad Montería, pues desde hace muchos años viene siendo un foco receptor de familias desplazadas (sean forzadas o voluntarias). La Red de Solidaridad Social informa de que “en Córdoba existen actualmente 13.789 familias desplazadas afectando este fenómeno a 46.297 personas. En Montería se concentra el mayor número de familias desplazadas con un 39.74% del total, es decir 4.538 familias que congregan a 12.810 personas”[5], para lo cual frente a este fenómeno, la ciudad de Montería no se encuentra preparada para asistir integralmente a toda esta población que llega a su espacio urbano, “así la subnormalidad, la baja oferta de empleos, la poca inversión, los escasos planes de desarrollo afines con su realidad, las condiciones habitacionales subnormales, aumentan las condiciones generales de pobreza y los índices de necesidades básicas insatisfechas”[6]. Esto se corrobora también con la afirmación que hace el actual alcalde de la ciudad cuando afirma dentro de su Plan de Desarrollo de Montería afirma que “los indicadores que miden los niveles de pobreza y condiciones de vida de la población indican que la población Monteriana, se encuentra por debajo de los promedios nacionales en la zona urbana, el índice NBI (necesidades básicas insatisfechas) indica que a nivel urbano el 20.5% de la población se encuentra en estado total de miseria y el 27% está por debajo de la línea de pobreza”.[7], lo cual quiere decir que más del 40% de los Monterianos viven en condiciones de alta vulnerabilidad bien porque están ubicados en zonas de alto riesgo o bien porque no disponen de medios y condiciones que le permita satisfacer sus necesidades básicas y el acceso a todos los servicios públicos básicos.

 

Es claro que dentro las zonas de alto riego a la cual se refiere el Alcalde León Fidel en el plan desarrollo que tiene vigencia hasta el 2007, están los barrios subnormales de la ciudad, la cual estudios realizados desde finales de los noventa muestran la realidad de miseria en la que se encuentran muchas de las familias de estos sectores pobres que en su gran mayoría viven de la informalidad y en viviendas precarias y hacinadas que no disponen de todos los servicios básicos.

 

1.1.2  GENESIS DE LOS BARRIOS SUBNORMALES Y LAS FAMILIAS QUE LLEGARON A ESTOS PREDIOS.

 

En estas dos últimas caras estratificadas de la ciudad (la de la periferia y la popular) es posible circunscribir las familias asentadas subnormalmente en Montería, que presentan rasgos de una población netamente inmigrante, que puede entenderse mejor bajo la clasificación que el Dr. Negrete le da este concepto: “Montería siguió atrayendo dos clases de inmigrantes pobres, la de los forzados que son obligados a salir por el conflicto armado o la situación completa de abandono del campo en todos los sentidos, debido a la ausencia de políticas y programas para la población rural y a la orfandad que han quedado después de las calamidades naturales como las inundaciones y las avalanchas de los ríos; la otra inmigración es la de los voluntarios son los que deciden por su cuenta y riesgo salir de sus pueblos con la intención de mejorar sus condiciones de vida, algunos cuenta con apoyo familiar, otros no tienen nada y salen a sobrevivir de cualquier manera, aunque sea del rebusque, en cualquier barrio popular o asentamiento subnormal de la ciudad”[8].

 

Barrios como Cantaclaro, Rancho Grande, Dorado y Candelaria a los que esta investigación hace referencia, son catalogados en los registros históricos de los planes de ordenamiento territorial de Montería, como barrios subnormales, es decir que no fueron creados normalmente, sino por medio de invasiones, proselitismo político y de la administración municipal, convergiendo en estos nuevos terrenos diferentes tipos de familias con diferentes tipos de realidades y de pobreza. Algunas desplazadas provenientes de otros municipios de Córdoba y de otros departamentos, y otras provenientes de otros barrios de la ciudad, veredas y corregimientos. Desplazamiento que en muchos casos fue Forzado y en otros Voluntario, teniendo en cuenta las anotaciones que hace el investigador Negrete al respecto.

 

Dentro del presente estudio se describe la realidad de las familias de los barrios Cantaclaro, Candelaria, Rancho Grande, Dorado. Sin embargo para entender mejor el contexto familiar se hace importante tener referencia del contexto histórico de estos barrios:

 

- Barrio Cantaclaro: limita al norte con la carretera vía a Planeta Rica, al occidente con el barrio la Pradera y al sur con el barrio el Paraíso. Este asentamiento subnormal se inició con una invasión originada en agosto de 1988 en la finca llamada Cantaclaro, respaldadas por algunos políticos y lideres de sus grupos. Inicialmente se invadieron 9 hectáreas, pero luego una información que se puso a correr en diferentes sectores de la ciudad, en donde se aseguraba que el terreno era propiedad del gobierno, hizo que en el mes de septiembre muchas familias y grupos de personas proveniente de otros barrios, como también de sectores rurales ciudad y de otras regiones, todo esta amplia población refleja un sinnúmero de realidades y situaciones de vida afectadas por inundaciones, violencia social, los altos costos de los arriendos y la necesidad de tener un lugar propio, entre otras fueron los factores que motivaron masivamente a invadir las 82 hectáreas restantes.

 

Estudios hablan[9] de que de cada 100 personas que viven en la invasión 65 son de Montería o vivían en la ciudad en barrios como Edmundo López, la Granja, Alfonso López, Pastrana Borrero, Santa Fe, Policarpa, las Colinas, Santander, Mocarí y Camilo Torres, entre otros. Un grupo significativo pertenece a pueblos vecinos de la ciudad como el Cerrito, Sabanal, los Pericos, Jaraquiel, entre más; y otro amplio sector poblacional provienen otras municipios y zonas de Córdoba como el Tomate, El Caramelo, las Palomas, Leticia, Martinico, el Cocuelo, Valencia, Planeta, Tierralta, Montelibano y Urabá; y de municipios de otros departamentos como: Turbo y Apartado.

 

- Barrio la Candelaria: se encuentra localizado al sur oriente de Montería y fue fundado en agosto de 1988, a partir de una invasión de familias y de grupo de personas que venían desalojadas por estar en predios privados cerca del Barrio 6 de Marzo. Estudios muestran[10] que más de la mitad de su población son familias desplazadas por el conflicto en el Tomate, Alto Sinú y Urabá Antioqueño, entre otras regiones.

 

- Barrio Rancho Grande: se encuentra localizado en la margen izquierda del río Sinú y fue fundado en 1986, siendo sus primeros pobladores provenientes de otros barrios de la ciudad entre los que se destaca: la Granja, Alfonso López, las Colinas y Brisas del Sinú, pero después empezaron a llegar personas de diferentes regiones entre ellas el Urabá.

 

- Barrio el Dorado: situado en la margen izquierda del río Sinú y fue fundado en diciembre de 1980 por una persona que residía en otro barrio de Montería, que compró el amplio terreno para posteriormente venderlo a grupos de personas y familias  de diversos barrios de Montería interesadas en comprar lotes a bajo precio, ya que el terreno era cenagoso y baldío.

 

1.2    LO QUE MUESTRAN ESTUDIOS  Y EXPERIENCIAS ANTERIORES.

 

Para el presente estudio se consideró importante hacer una revisión cuidadosa de experiencias e investigaciones que han surgido en la línea de asentamientos subnormales y dinámicas de vida del entorno familiar en estos contextos, teniendo como referencia especial la comunicación y las relaciones que construyen a partir de esa realidad:

 

1.2.1        Estudios y experiencias a nivel local:

 

A nivel de la ciudad de Montería dentro de los estudios que guardan relación con el tema de investigación vale la pena referenciar:

 

- Los Asentamientos Subnormales en Montería: que es un documento fruto de una investigación descriptiva realizada en Septiembre de 1999 por los investigadores Víctor Negrete, Pablo Alcalde, Ángel Cogollo y Miguel Barba, con el auspicio de la Universidad del Sinú y la ONG Acción Contra el Hambre. La investigación mostró la realidad histórica de los asentamientos y los factores sociales, económicos y políticos que dieron lugar a la fundación de estos barrios. Uno de estos factores que resulta importante mencionar es que los asentamientos subnormales nacieron producto de la convergencia de diversos problemas sociales y de diversas realidades de pobreza y miseria; en este sentido se tendría que entender que cada barrio subnormal recibió en sus predios familias que llegaron con mayor o menor medida por desplazamiento forzado por conflicto armado en Córdoba y otros departamentos. Otro factor fue el Desplazamiento forzado por razones económicas y de subsistencia a raíz del abandono del campo, y un último factor se relaciona con desplazamiento voluntario de personas que deseaban tener un terreno propio para vivir que les evitará seguir pagando arriendos y servicios impagables en los barrios donde habitaban. También se dio a conocer en breve las carencias, la diversidad cultural, la organización, el liderazgo y los procesos de participación comunitaria entre otros aspectos que rodean la dinámica de vida de los habitantes de estos barrios subnormales.

 

- La Pobreza dentro de la Pobreza: estudio descriptivo realizado a finales del año 1999, que refleja la realidad de las familias que habitan en el barrio Cantaclaro, asentamiento subnormal considerado como uno de los más poblados de América Latina. El informe describe como se dio la invasión, los motivaciones que la impulsaron, el proceso de distribución del terreno, los orígenes de los invasores, los procesos de organización que se dieron, la situación en materia de salud y servicios públicos, la realidad educativa y por último las condiciones socioeconómicas y ambientales. Dentro de sus conclusiones, el estudio desnuda una zona con alto niveles de pobreza y desempleo, bajo niveles de educación y de ingresos económicos mensuales por debajo del mínimo nacional, a esto hay se suma el crecimiento de la violencia intrafamiliar, la drogadicción y el problema de hacinamiento que enfrentan las familias que llegar albergar hasta 4 personas o más en una sola habitación.

 

- Dinámica de las Familias Desplazadas por la Violencia Social en Montería: investigación etnográfica publicada en el 2005 por la Universidad Luís Amigó, que recoge el acontecer de las dinámicas de las familias desplazadas por violencia social y asentadas en Montería, desde su lugar de origen hasta su arribo y estancia en su nuevo territorio en la capital Cordobesa. El estudio revela en uno de sus apartes, que la familia desplazada tiene una visión estratégica de supervivencia, que los impulsa hasta donde sea posible a seleccionar como ciudad receptora aquella donde tiene vínculos afectivos o consanguíneos, buscando seguridad y apoyo en el reencuentro con familiares, allegados y amigos; además devela el impacto social del desplazamiento que se manifiesta con mayores consecuencias sobre la familia, siendo las mujeres, los niñ@s y los ancian@s los miembros mas vulnerables, la cual la misma condición de desplazados les obliga asumir nuevas responsabilidad en el núcleo familiar.

 

- Sistematización del Proceso de Fortalecimiento de la Comunicación a través de la Estrategia Escuela de Padres en las Familias Usuarias del Programa Hogares Comunitarios de Bienestar, Modalidad fami del Barrio el dorado de la Ciudad de Montería: experiencia realizada en el 2001 desde el programa de Desarrollo Familiar de la Universidad Luís Amigó con sede en Montería, a partir de tres etapas: la primera etapa correspondió al acercamiento, diagnóstico y sensibilización de las familias, esta etapa permitió conocer  la realidad familiar que viven estas familias usuarias del Programa FAMI, detectándose problemas de comunicación familiar al interior de éstas, se logró consolidar  un grupo de 25 familias con las cuales se desarrolló  la experiencia práctica, La segunda etapa correspondió a la implementación de un plan de acción desarrollado bajo las líneas axiológica, del desarrollo familiar y recreativa, con el objetivo de desarrollar  acciones educativas que permitieron fortalecer y mejorar la comunicación familiar, con actividades como:  charlas, talleres, conversatorios, testimonios, video foros, discoforos, integraciones, entre otros y la tercera etapa que correspondió a la fase evaluativa, la cual permitió evaluar la eficacia del proceso desarrollado, a través  de controles semestrales que permitieron valorar el nivel de comunicación existente en las familias a través de la observación directa y la aplicación de cuestionarios bajo la técnica de la entrevista.

 

1.2.2        Estudios y experiencias a nivel Regional y Nacional:

                                                    

- Investigación sobre tipos de familia en la Costa Atlántica: estudio realizado en 1988 por el Dr. Carlos Arturo Patiño, en el que encontró que en la zona urbana la familia nuclear representaba el 44.75%, la extensa 44.4%, la compuesta el 7.5%, la incompleta el 3.3%.

 

- Interpretación de la dinámica interna de 53 familias del barrio popular Supia Caldas: investigación realizado por Sor María Cecilia Vélez en el año 1997 y auspiciada por la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Pontificia Bolivariana, El objetivo general fue el de interpretar la dinámica interna de 53 familias del barrio popular del municipio de Supia Caldas, teniendo en cuenta la forma como ellos llevan a cabo la comunicación, el ejercicio de la autoridad, la toma de decisiones, la solución de conflictos que diversas situaciones socioeconómicas impiden el diálogo participativo, el 39.6% de las parejas se comunican en casos de urgencia y de forma no verbal, entre padres e hijos el 56.2% practica la misma forma de comunicación. De allí, se vio la necesidad de estudiar más a fondo la Kinésica: comunicación corporal como una práctica. Este estudio aporta datos importantes sobre comunicación verbal y no verbal, así como la evolución de la comunicación humana y su desarrollo en cada etapa del ciclo vital del individuo.

 

 

1.2.3        Estudios y Experiencias a nivel Internacional:

 

- Representaciones sociales de familia en mujeres urbanas populares: investigación realizada por la Dra Bernardita Weisser Soto, auspiciada por el departamento de Trabajo Social de la Universidad de la Frontera en Chile y publicada en el 2003 en la revista electrónica Cyber Humanitatis Nº27, teniendo como propósito general identificar las representaciones sociales referidas a familia, presentes en mujeres de sectores urbano populares de Temuco. Los objetivos específicos se encaminaron a identificar los núcleos de significación que forman parte de sus representaciones sociales sobre familia, indagar el significado que las entrevistadas le atribuyen a la familia, distinguir visiones históricas sobre familia que pudieran estar presentes en los contenidos de la representación social sobre ella y describir las principales dificultades existentes en la vida familiar, que aparecen como componentes de sus representaciones sociales. Dentro de sus conclusiones finales, vale la pena resaltar que en relación a los aspectos económicos se muestra una imagen de familia económicamente frágil, por su total dependencia externa para solucionar sus necesidades de consumo. En cuanto al entorno social y sus efectos en la familia, se desprende una representación de entorno social perjudicial para la familia, articulándose dentro de sus problemas centrales la pérdida del respeto como valor significativo por la autoridad y la falta de disciplina.

 

- Diferencias en los Tópicos de Comunicación entre Padres e Hijos: Investigación realizada por F. G. Pérez, E. G. Fuster y G. Musitu Ochoa de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia España. El objetivo de este estudio es analizar las diferentes relaciones entre padres e hijos a  partir de la información que mayor significado tiene para los adolescentes. Se considera  el sexo del hijo, la edad y el grupo social de pertenencia, la comunicación padres hijos se analiza bidireccionalmente. Para ello se elabora un cuestionario estructurado en las siguientes categorías: estudios, amigos, diversiones, televisión, cultura, religión, temas de actualidad, sexualidad, proyectos personales y vida familiar. La muestra la componen un total de 240 sujetos de 14 y 17 años, de ambos sexos y  de diferente estatus socioeconómico. El estudió demostró que desde la perspectiva del adolescente existen diferencias significativas en la comunicación padres-adolescentes según dirijan la comunicación al padre o a la madre, según sea el sexo del hijo, la edad y el nivel socioeconómico.

 

  1. TEORIA Y MÉTODO USADO EN EL PRESENTE ESTUDIO.

 

2.1. PERSPECTIVA TEÓRICA

 

En el presente estudio se tuvieron como referencias diversas teorías relacionadas con la estructura y dinámica de la Familia, y la manera como ésta se comunica y construye su sistema de relaciones, lo que permitió tanto abordar el problema, como interpretar la información obtenida. Dentro la mirada teoría vale la pena señalar conceptos básicos:

 

2.1.1. La Familia y su dinámica desde el enfoque sistémico:

 

La familia como institución importante en el desarrollo de las sociedades ha sido analizada desde diferentes postulados y teorías, buscando determinar su dinámica,  funcionamiento y su impacto en la cosmovisión de vida de los individuos. Desde el enfoque sistémico, la familia es considera un sistema abierto que esta en “en interacción con otros sistemas y que constituye un grupo original en el que se producen relaciones de dependencia y reciprocidad”[11]. De allí que las funciones familiares necesariamente se sustenta desde un plano de relaciones y roles intrafamiliares, que  apuntan a la  satisfacción de necesidades (biológicas, afectivas, psicológicas y espirituales) de sus miembros desde un marco de interdependencia, por lo cual el mal de funcionamiento de una de sus partes, afecta significativamente al resto. En ese sentido cobra validez el pensamiento de Ángela  Quintero  cuando  define  la  familia  como: “un  sistema social natural y evolutivo e íntimo de convivencia en el que la asistencia mutua y la red de relaciones de los miembros la definen y la determinan”[12]

 

Desde la perspectiva de la Teoría General de Sistema, el estudio de las dinámicas familiares permite ver a la familia como una entidad que es mucho más que la suma de sus partes, en eso consiste su naturaleza sinérgica, dado de que los diferentes miembros que la integran, al interrelacionarse entre sí producen una organización psicosocial en continuo cambio, lo que lo hacer ser una estructura teleológica variada que ha redefinido sus propósitos de acuerdo a cada época y a cada contexto histórico-cultural.

 

La familia se constituye en el primer ambiente social, en el que el ser humano forma parte independientemente de su voluntad, y es de allí donde asienta las primeras bases fundamentales de su personalidad y su sentido de vida, en eso radica su nivel de trascendencia y al mismo tiempo su gran responsabilidad de ofrecer desde la niñez los cuidados y las condiciones para que el nuevo ser humano crezca y se desarrolle como un ciudadano de bien, capaz de convivir con otros en armonía y respeto, bajo esta mirada el entorno de vida familiar se constituye como “el principal instrumento para fortalecer la identidad personal, desarrollar sentimientos de confianza y seguridad, ampliando, mejorando y construyendo la realidad y sirviendo como soporte afectivo de los individuos y conformando un ecosistema de relaciones que constantemente se está autorregulando”[13].

 

La familia como sistema se encuentra en continua interacción con otros sistemas entre ellos el cultural, que inciden significativamente en su desarrollo, modificando su estructura, por lo cual es posible afirmar que nunca ha existido en la historia un único rol de las familias, cada entorno familiar ha ido cambiando su estructura en el tiempo, sin embargo dichos cambios han develado la vulnerabilidad en que se encuentran muchas familias, por diversas presiones que amenazan su funcionamiento y su dinámica. Sin embargo una reflexión apropiada acerca del deber ser de la familia no debe estar matriculada a una mirada dogmática, pues el asunto no es tratar de definir acerca del ideal de familia, o de defender un tipologia especifica, sino más bien analizarla integralmente teniendo en cuenta sus funciones y elementos simbólicos y culturales que entraña, ya que cuando la sociedad atribuye a la familia un valor funcional y simbólico limitado, esta tiende a contraerse, mientras que cuando la familia asume una importancia cultural y funcional grande, tiende ampliarse alcanzando modalidades más extensas que el simple nivel nuclear”[14], de esta manera la aproximación analítica busca también entender que tanto, el ambiente y la dinámica familiar se está desarrollando de forma funcional, de tal forma que pueda garantizar la dignidad de vida, los derechos fundamentales y la justicia e igualdad en los vínculos y relaciones, para que sus miembros sientan que encuentra en el entorno familiar un espacio de vida social y cultural que le permita desarrollarse como sujetos y ciudadanos aptos para construir relaciones sociales basada en el reconocimiento, la tolerancia y el respeto hacia los otros sujetos, indistintamente que exista o no ningún vinculo de consanguinidad. En este sentido Gálvez Ortiz mira la familia como sistema pero desde una mirada democrática, cuando habla de que “el desarrollo de la nueva cosmovisión fundada en el principio de igualdad en dignidad y derecho, no permite que al hablar de la función de la familia, entendamos que hay que volver a los fueros tradicionales de los roles femeninos (mujer en la casa) y masculino (proveedor de dinero), de poder patriarcal basado en la dominación del hombre sobre la mujer”[15].

 

2.1.2. La comunicación y las relaciones en la dinámica familiar.

 

En el presente estudio la comunicación es vista más allá de las teorías que apunta a reducirla a un simple intercambio de mensajes e información, más bien se mira desde una perspectiva psico- sociológica y simbólica. Es así como G. H. Mead considera la comunicación como “influencia de unas mentes sobre otras a nivel simbólico, definición que implica una visión más amplia de comunicación”.[16] Ya en 1965, R. BirdWhistell empezó a proponer nuevas concepciones de la comunicación que abordaba el tema de la construcción de relaciones comunicativas, que rompían con el modelo lineal de comunicación de la teoría matemática de Shannon, para concebirla ahora como “un sistema de comportamiento integrado que calibra, regulariza, mantiene y, por ello, hace posible las relaciones entre los hombres”.[17]Donde se trasluce con evidente claridad como la comunicación emerge como el principal mecanismo de la organización social, y no únicamente como un mero mecanismo de transmisión lineal de la información. En el «juego social» los participantes en una interacción no sólo se transmiten mensajes como información (en forma de ping-pong), sino que son también parte integrante del flujo comunicacional y pertenecen por derecho propio al mensaje, en el que están integrados y al mismo tiempo les pertenece: siendo sujetos y al mismo tiempo objetos de la comunicación al estar situados en un contexto social y cultural que selecciona y organiza la significación del intercambio[18]. Bajo este enfoque es posible percibir a la familia tanto como grupo e institución social, como un sistema interactivo y simbólico de comunicación, que esta inmerso en un contexto sociocultural que incide en el intercambio, predominando con mayor fuerza las relaciones entre los sujetos que el intercambio de mensajes. Watzlawicz, habla de este aspecto con mayor claridad: “Es mi intuición personal, sin prueba objetiva, lo que me dice que tal vez una quinta parte de toda comunicación humana sirve para el intercambio de información, mientras que el resto corresponde al interminable proceso de definición, confirmación, rechazo y redefinición de la naturaleza de nuestras relaciones con los demás”[19]. Es claro que la familia como grupo social, sujeto a un sistema de interacción reconoce la importancia de la comunicación intrafamiliar en la formación de la personalidad de los individuos al mismo tiempo que facilita la necesaria interacción de éstos con el mundo que los rodea. Las funciones familiares se producen en este marco de las relaciones y se encaminadas a la satisfacción de importantes necesidades de sus miembros, no como individuos aislados sino en estrecha interdependencia[20].                 

 

En lo que concierne al terreno de cómo se establecen las formas y el contenido de la comunicación, es B.F Lomov, quien cree que estas se desarrollan "... por las funciones sociales de las personas que entran en ella, por su posición en el sistema de las relaciones y se regulan por los factores relacionados con la producción, el intercambio y el consumo, con los puntos de vista acerca de la propiedad así como las tradiciones, normas morales y jurídicas e instituciones y servicios formados en esa sociedad"[21]. En este sentido Lomov establece tres funciones básicas de la comunicación que son: la informativa o cognoscitiva, la reguladora y la afectiva. La informativa tiene que ver con transmisión y recepción de la información; la segunda con la regulación de la conducta a partir de la influencia mutua, y la última que es la menos desarrollada en el proceso comunicativo y tiene que ver con el contacto físico, los sentimientos, las expresiones de sentimientos y emociones que afirman y hacen sentir al otro como un sujeto reconocido e importante dentro del grupo familiar. En un estudio realizado en Cuba por la Dra. Ines Reca Moreira y que es citado por Maria Moré en su ensayo “Lenguaje, Comunicación y Familia”, se identifican las características fundamentales de la comunicación en la pareja y entre padres e hijos, arrojando un déficit en la comunicación que dificulta el funcionamiento familiar a pesar de tratarse de familias estables. Es así como en el estudio[22] se destacan diferentes características que permiten clasificar la comunicación familiar de está manera:

 

1. Apertura: relativa a la cantidad y amplitud de los temas de los cuales se conversa o discute.

2. Intimidad: referida a la significación y profundidad de los temas de comunicación.

3. Reflexión: concierne a la capacidad de los sujetos implicados en la relación de concientizar y manifestar los sentimientos y conflictos que experimentan.

4. Constructividad: relacionada con la discusión y solución de los problemas

5. Confianza: perteneciente al sentimiento del sujeto de que va a ser atendido, escuchado y comprendido por su interlocutor.

 

Estos aspectos de la comunicación familiar que señala Inés Reca puede darse de forma simultanea buscando la salud y la vitalidad de las familias, sin embargo para llegar a interiorizar todos estos elementos implica lograr alcanzar ciertos niveles de profundidad y de comunión en el seno familiar, y es Jhon Powell[23](citado por Colunga) quien mirando la dinámica familiar identifica diferentes niveles de comunicación que suelen darse: el Nivel 5, que se caracteriza por existir una conversación tópica, limitada y formal; el Nivel 4, en el que se habla con mucha frecuencia de otros, para no implicarse a sí mismo y no comprometerse o ponerse en evidencia; el Nivel 3: en el que el sujeto encuentra espacio para dar ideas y opiniones, lo cual se implica personalmente pero aún no está comprometido directamente con su aprobación social; el Nivel 2, el llamado gut level  en el que el hombre penetra en la profundidad del ser en el terreno comunicativo y por último el Nivel 1, en el que se habla de comunicación cumbre, debido que existe una comunión espiritual muy  profunda con el intercomunicador.

 

2.2. CONCEPTOS CLAVES

 

Para el presente estudio resulta clave conceptualizar los siguientes términos:

 

2.2.1 Familia: en el presente estudio ésta es mirada como un sistema abierto y dinámico, que se define a partir de roles vínculos, relaciones, interacciones y simbologías, es por eso que cobra validez la definición que hace Maria Maldonado cuando considera que “la familia es un grupo social que se caracteriza por una complejidad de redes de relación interpersonal, en las cuales la intimidad y la convivencia, mas o menos permanente en el tiempo, hacen de ella un grupo especifico. La componen personas con vinculo de sangre por adopción legal o ilegal que se diferencia por su edad, genero y que establecen relaciones entre sí y con el mundo externo. En ella se estructura la identidad, se protege a los miembros y se da el intercambio con la cultura”[24].

 

2.2.2 Dinámica Familiar: en este punto es importante los planteamientos que hace la Dra. Gutiérrez, cuando mira “la dinámica familiar como el manejo de interacciones y relaciones de los miembros de la familia que estructuran una determinada organización al grupo, estableciendo para el funcionamiento de la vida en familia normas que regulen el desempeño de tareas, funciones y roles”[25].

 

2.2.3 Comunicación: existen muchas definiciones del termino, pero para el presente estudio tomaremos como referencia aquellas que miran la comunicación dentro de un plano de relaciones, en este sentido González dice que: “Como quiera que sea la comunicación es el acto inherente al hombre que lo ayuda a expresar y conocer más de si mismo, de los otros y de su mundo”[26]. “La comunicación es fruto de la necesidad natural que tenemos todos de ponernos en contacto con otros, es decir de relacionarnos con otras personas"[27].

 

2.2.4. Comunicación Familiar: aplicando la comunicación al contexto familiar vale la pena mencionar que esta se refiere “al medio para transmitir y recibir información acerca de nuestros pensamientos y de los demás, es poder compartir y de sentir, es permitir que la otra persona tenga una perspectiva diferente de la nuestra sin sentir por ello que el otro está en contra, es dar y recibir información sin destruir, es tolerar"[28]. Leila Boneau, ve la comunicación en el medio familiar como el elemento más importante para solidificar los lazos afectivos y los ideales con que se puede fomentar el dialogo entre los miembros de la familia convirtiéndose entonces, la comunicación como un parámetro para la vida familiar, y referencia a Vila de Pineda en ese misma línea reflexiva cuando dice que: “la comunicación en el medio familiar permite descubrir la capacidad humana para llegar a una relación interpersonal que no permita que la comunicación quede en un nivel superficial” .[29]

 

2.2.4 Asentamiento Subnormal: llamado también asentamiento irregular, asentamiento informal, o infravivienda es un lugar donde se establece una persona o una comunidad que no está dentro del margen de los reglamentos o las normas establecidas por las autoridades encargadas del ordenamiento urbano. Los establecimientos informales (coloquialmente referidos como "invasiones") por lo general son densos establecimientos que abarcan a comunidades o individuos albergados en viviendas auto-construidas bajo deficientes condiciones de vida[30].

 

2.3. METODO.

 

La presente investigación es de enfoque cuantitativo con un diseño de carácter descriptivo. En este caso el propósito del investigador es “describir situaciones y eventos. Esto es, decir cómo se manifiesta determinado fenómeno. Los estudios descriptivos buscan especificar las propiedades importantes de personas, grupos o comunidades o cualquier otro fenómeno que sea sometido a análisis “[31]

 

La unidad investigativa empleó un proceso metodológico inductivo, ya que se soportó el análisis de la situación a partir de otras investigaciones y experiencias similares que se habían realizado en Montería en esta materia, aspecto que permite tener un acercamiento al estado del arte de este tema de estudio en el contexto de la comunicación familiar de Montería, todos estos aspectos demuestran dos tipos de triangulación evidentemente clara: una triangulación de carácter Metodológico y otra de Datos. Las conclusiones finales demuestran una concordancia dentro de la investigación entre los resultados y la realidad, entre los resultados y el objetivo de estudio, aspectos que fortalecen y soportan su validez interna.

 

2.3.1. MUESTRA:

 

Para la presente investigación se hizo un muestreo aleatorio simple de 73 familias con un error absoluto del 10% y una confiabilidad del 95% (Z= 1.96) de una población total de 300 familias que están afiliadas a los programas sociales de una ONG´s en particular, y que hacen parte de barrios subnormales de la ciudad de Montería siendo éstos: el Dorado, Rancho Grande, Cantaclaro y la Candelaria y lo que permitió facilidad en el acceso a esta población por la cercanía y confianza que hay con la unidad investigativa.

 

2.3.2. TÉCNICAS DE RECOLECCION DE DATOS

 

Para este estudio se utilizó la técnica del CUESTIONARIO, que se estructuró en 4 grandes apartados (comunicación familiar, relaciones-vínculos intrafamiliares y factores que obstaculizan el desarrollo de una comunicación funcional) que contenían preguntas especificas que buscaba dar respuesta a las preguntas de investigación.

 

2.3.3. INSTRUMENTOS

 

Se aplicaron dos instrumentos tipo encuesta para contestar al ámbito de indagación de la investigación, atendiendo a sus objetivos y al carácter descriptivo del estudio.

 

La primera encuesta iba dirigida a los adolescentes y jóvenes pertenecientes a las 75 familias de la muestra y contenían preguntas cerradas en su mayoría, con la posibilidad de que el encuestado pudiera dar detalle de lo que esta seleccionando en el indicador. En  esta encuesta se obtuvo información acerca de: Actualmente con quien vive el adolescente en el hogar, de quien recibe apoyo emocional y moral en el hogar, con quién dialoga y desarrolla más confianza en la familia, problemas se han presentado en el hogar que han afectado la comunicación y las relaciones en la familia. Estas preguntas  de mas profundidad en el tema se opto por formulársela a los adolescentes y jóvenes de estas familias dado de que en el sondeo preliminar que se hizo con algunos padres de familia, hubo cierta reserva para dar información en algunos puntos.

 

La segunda encuesta se dirigió a los padres de familia y buscaba información relacionada acerca de: quién es la Cabeza o autoridad del hogar, quién aporta para el sustento el hogar y suficiencia de los ingresos de la familia, entre otros.

 

2.3.4. ANALISIS DE LOS DATOS Y PROCEDIMIENTOS:

 

La información se procesó a través de un Software de Base de Datos llamado ACCESS, que permitió tanto la captura de datos a través de un formulario que se crea a partir de los campos o variables, como también los reportes de cada variable, brindado la posibilidad de cruzarla o confrontarlas con otras para mas profundidad en los resultados.

 

Los datos fueron analizados teniendo en cuenta las variables objeto de estudio (comunicación- sistema de relaciones), y la información obtenida en el proceso de tabulación. Inicialmente se analizó de forma individual la variable comunicación familiar, a partir de los resultados obtenidos de la pregunta que se le hizo a los adolescentes y jóvenes acerca de cómo percibían a nivel general la comunicación y la confianza en la familia). La pregunta contenía 3 tipos de indicadores,  (Buena, Regular, Mala), en cada indicador de la pregunta, había un paréntesis donde se les mostraba que significaba cada uno de los indicadores con los que se identificaban, es decir que para el caso que calificaran que era Buena, se estaban refiriendo a que en la familia había buen dialogo entre sus miembros, se comparten necesidades y temas íntimos y se resuelve adecuadamente los problemas con apertura y respeto.). Regular: se les señalaba que este indicador se refería a que el dialogo se da en ocasiones, solo ocasionalmente se compartían de asuntos y necesidades intimas, y los problemas entre los miembros en ocasiones no se resuelven adecuadamente con apertura y respeto). Mala: se les indicaba que si escogían esta opción era porque consideraban que al interior de sus familias NO hay había buen dialogo entre sus miembros, No se comparten necesidades y temas íntimos, sino se habla sobre cosas generales y cotidiana,  y cuando hay problemas no se arreglan bien las cosas, pues no hay confianza y respeto entre los miembros de la familia. Se procuró usar un lenguaje que fuera entendible para ell@s. Cada uno de los indicadores se describe teniendo como base el referente teórico de Lomov y Powell, que miden la comunicación desde lo informativo, lo afectivo (confianza y manifestaciones de cariño y reconocimiento), la dimensión reguladora (realimentación critica) y la forma como se dan los niveles de comunicación (1 al 5) a partir de la presencia o no de Apertura, Intimidad, Constructividad y Confianza que trastoca cada dimensión y nivel.

 

Este procedimiento solo mostraba la realidad de comunicación y de relación familiar desde un solo ángulo, por lo cual fue vital para este estudio mirar en donde se concentraba con mayor fuerza los niveles y dimensiones. Es así como se consideró clave preguntarle a este grupo de adolescentes y jóvenes teniendo en cuenta su experiencia sobre con quien tenia mas dialogo y confianza en la familia (ambos, del padre, de la madre, de herman@s, amig@s, otr@s); y para entender mejor su respuesta poniendo en tensión los niveles y dimensiones, además de asegurar que la respuesta recogía lo que interesaba medir en cuanto a comunicación familiar y los niveles de relaciones, se les preguntó acerca de quien o quienes son los que brindan íntimamente apoyo emocional y moral en la familia (todo el grupo familiar, ambos padres, solo el padre, solo la madre, solo herman@s, solo amig@s, otr@s). Para profundizar mejor en la respuesta la mayoría de las preguntas iba acompañadas de una sugerencia general en el que se les pedía que a manera de ejemplo y en unas cuantas frases o palabras expliquen como se evidenciaba en la familia lo que ell@s están evaluando. Aspecto que permitió que cualitativamente se fuese más allá del dato numérico, disponiendo de todo un cúmulo de situaciones contadas que contribuyó a poder definir los diferentes tipos de familias (A-B-C) a partir del modelo de comunicación y de relaciones que se forjaban en estos contextos familiares, pero teniendo también en cuenta el comportamiento de la variables centrales y su relación con otras, y como éstas se afectaban con el cambio de las otras. En este sentido, el estudio no solo observó la dimensión unilateral de la variable Estado de la Comunicación Familiar (buena, regular, mala), sino que también esta se analizó confrontándola o cruzándola de forma paralela con la variable Tipologia Familiar, esto permitió entender mejor las características de la comunicación y las relaciones mirando diferencias en cada una de las tres estructuras familiares encontradas (nuclear, monoparental y extensa).

 

Otro aspecto que se tuvo en cuenta a la hora clasificar los tipos o modalidades de familia (A-B-C) de acuerdo al factor comunicación y relaciones, eran mirando la tendencia de la comunicación, reguladora y afectiva cruzando ahora tres variables importantes: Estado de la Comunicación familiar, Tipologia Familiar y Preferencia en Comunión familiar y Confianza, aspectos que ayudaron a observar que independientemente del contexto familiar la Madre sigue siendo el símbolo o el vinculo en donde se concentra con mayor tendencia la comunicación afectiva e informativa al interior del hogar.

 

Las bases teóricas sobre sistema y relaciones teniendo en cuenta el componente simbólico, abrió la necesidad de analizar la variable Liderazgo familiar, teniendo en cuentas los roles de los padres de familias y los hijos, pero también inyectándole toda la dimensión de poder que genera el tema económico en la familia. Es por eso que se consideró necesario evaluar el comportamiento de la variable liderazgo familiar-cabeza de hogar a partir del comportamiento de la variable Aportantes en la Familia, lo que permitió establecer y comprender las diferencias que habían en las concepciones de autoridad y liderazgo a partir de las respuestas obtenidas en torno al poder de decisión y participación en la familia.

 

Bajo esta misma metodología de integrar variables, fue posible analizar los factores que en determinado momento puede obstaculizar el desarrollo funcional de las familias, y fue por medio de la variable problemática que afectan las buenas relaciones al interior de la familia. Inicialmente se observó el listado del comportamiento de cada variable presuntamente desestabilizadora de la comunicación y de las relaciones intrafamiliares, a partir de la percepción de los adolescentes y jóvenes encuestados, pero solo cruzándola o poniéndola en perspectiva con otras variables como Estado de la Comunicación familiar, Tipos de familia, Preferencia en Comunión familiar y Confianza, fue donde pudo establecer que tan real y evidente era el impacto de esa problemática dentro de la dinámica interna de las familia y la relación entre los miembros de la familia, en especial entre padres e hijos, y quienes eran los que con mayor frecuencia propiciaban estas problemáticas. En este punto también se pidió que ejemplarizaran como se manifestaba el problema y como se sentían frente a esto, lo que sin duda alguna permitió dimensionar el impacto mas claramente. Fue a partir del impacto de la problemática mencionada sobre la variable comunicación familiar y preferencia en las relaciones intrafamiliares donde pudo determinarse los factores que en sí puede considerarse como obstaculizadores internamente del desarrollo funcional de la comunicación y las relaciones en las familias de barrios subnormales de la ciudad de Montería, siendo estos: la separación de los padres, el maltrato psicológico y físico y  la crisis económica.

 

 

3. RESULTADOS Y ANÁLISIS.

 

La comunicación y las relaciones que se forja al interior de las familias de estos contextos subnormales, suelen ser dinámicas y variadas dada la diversidad cultural y étnica que existe como también por los múltiples tipos de vínculos e interacciones que se establecen. El presente estudio se hizo con una muestra de 73 familias que habitan en 4 asentamientos subnormales de la ciudad de Montería: el Dorado, Rancho Grande, Cantaclaro y la Candelaria, la meta principal consistió en medir la comunicación y las relaciones que se forja al interior de estas familias, como también detectar posibles factores que obstaculizan el desarrollo funcional de la comunicación y las buenas relaciones al interior del hogar.

 

De este grupo de familias el 61% son de tipo de nuclear (presencia de marido, la esposa e hij@s), 31% son familias monoparentales (es la familia a la que le falta el marido o la esposa)  y un 4% son familias extensas (se define por cohabitación de por vida y en torno a un núcleo tres o más generaciones de hij@).. A continuación se desglosa el análisis de la información obtenida que sirve como aproximación  al campo de la comunicación familiar y las relaciones en estos asentamientos:

 

 

3.1. La comunicación y las buenas relaciones en la familia  ¿Patente de quien?

 

En lo conciente a la comunicación y las relaciones que se forjan al interior de las familias de barrios subnormales, la mayoría de las familias (37%) que reportan un buen nivel de comunicación familiar basado en el dialogo y la confianza entre sus miembros son de tipo nuclear, en comparación con las familias monoparentales que representa 15% y la extensa que ocupa el 4%, que también reportan presencia de una comunicación familiar favorable al interior del hogar.

 

Sin embargo, con esta información no es posible afirmar que la tipologia ideal de familia que puede garantizar la presencia de una comunicación favorable y unas relaciones intrafamiliares sólidas es la de carácter nuclear, pues la cifras de familias que no gozan de un buen ambiente de dialogo y confianza llega al 21% a pesar de que su estructura también es nuclear. Lo mismo ocurre con las familias no nucleares reportadas, más de la mitad manifestaban tener una buena comunicación y unas buenas relaciones al interior de la familia. Es claro que independientemente del tipo de familia, a la hora de profundizar en los sujetos que participan de este ambiente funcional de comunicación y de relaciones, se logra descubrir que esta tendencia positiva coincide con proximidad con el porcentaje de adolescentes que aseguran que es con su Madre (20%) con quien más dialogo, cercanía y confianza tienen en la familia, siendo precisamente este grupo, parte de ese porcentaje de familias nucleares que reportan buena comunicación; duplicando de esta forma al porcentaje de papás que logran tener mayor confianza y dialogo con sus hij@s.  Esto entendible en parte, si se tiene en cuenta que el 55% de los hogares nucleares es el padre quien sostiene económicamente la familia, ausentándose del hogar la mayor parte del tiempo y reduciéndose su potencial comunicativo en lo afectivo y lo regulador con su familia a raíz del agotamiento físico que produce el tipo de trabajo que desarrolla, siendo la gran mayoría subempleados (55%) que viven del rebusque por medio de oficios varios como la albañilería y la venta ambulante, entre otros; lo que hace que sea la Madre la que mayor tiempo asiste a los hij@s en el hogar y la que mayor dialogo y confianza logra desarrollar con ell@s. Pero también otro elemento a destacar tiene que ver en algunas ocasiones con la historia de vida que se trae, lo que hace que muchos papás les cuesta abrirse a la comunicación afectiva con sus hij@s y con su esposa, debido a que dentro de sus patrones crianza tuvieron padres pocos expresivos y tiernos con los varones, lo que hace que todo esa simbología enemiga del encuentro tierno aparezca de una generación a otra, generando un distanciamiento comunicativo de intimidad y constructividad con los miembros de la familia. En esta expresión dada por un padre de familia,  se puede entenderse mejor este fenómeno:

 

“Mis padres, en especial mi papa era muy seco conmigo, creía que a los hombres no se les debía abrazar mucho porque eso era pa’marica, al igual que los hombres llorones, el verdadero hombre se sacude cuando se cae y pa’delante, no debe mostrar su debilidad porque lo joden”, Janio, 52 años.

 

Llama la atención que en los encuentros de capacitación que se desarrollaron para recoger la información, ocurría algo para tener en cuenta, y eran que las madres tenían mayor libertad para hablar del panorama intimo de las familias, mostrándose afectuosas y abiertas a expresiones de cariño, como un abrazo o una palabra de afirmación y gratitud, mientras gran parte de los padres mantenían cierta reserva y muy poca libertad para hablar de asuntos íntimos del hogar.

 

Esta misma realidad se mantiene en las familias nucleares que reportaron una comunicación no favorable que alcanza el 14%, aquí también se encontró que el dialogo y la confianza mayor se da entre madre e hij@, lo mismo que en las familias monoparentales y extensas, las cuales independiente del tipo comunicación, los participantes del estudio aseguraron que el dialogo y la intimidad se dan con mayor frecuencia desde el lado materno; caso diferente se dieron en aquellos hogares monoparentales donde el padre tiene a cargo a sus hij@s (3%) por diferentes motivos, o bien porque se separó y la custodia quedo a cargo de él o porque la esposa falleció, aquí se encontró aunque en todos los casos los adolescentes manifestaron que habia una muy buena comunicación en la familia, logrando tener una buena comunicación afectiva y reguladora basada en el dialogo y la confianza. La igualdad en la comunicación solo se percibió cuando el adolescente por diferentes razones se iba a vivir con los parientes (4%), destacándose una comunicación favorable en este nuevo tipo de familia, como también era interesante ver que los adolescentes manifestaban tener una buena comunicación y unas buenas relaciones tanto con su papá con su mamá, que los visitaban con frecuencia.

 

A menos de que se pueda iniciar un proceso de acompañamiento y formación a estas familias, buscando que se logre un equilibrio de vinculo afectivo y de cercanía de los géneros, a partir del rompimiento de todas esas barreras o simbologías culturales que sectorizan la comunicación afectiva y reguladora a un genero mas que en otro, será muy difícil lograr que tanto padre como madre en igualdad de condiciones forjen al interior de la familia una comunicación efectiva y unas relaciones funcionales no manchado por los estereotipos masculinos y femeninos enemigos de la intimidad y la ternura familiar, aquí toma validez el pensamiento de Bertha Vargas citada por Luís Carlos Restrepo en su libro “Derecho a la Ternura”, cuando asegura que por cada mujer cansada de ser hembra emocional hay un hombre que no soporta más que se le niegue el derecho a llorar y ser tierno, por ahora mientras esto no haya cambios importantes en las dos partes, la comunicación afectiva y reguladora en este contexto, seguirá siendo en mayor escala,  patente de la madre.

 

3.2. Aspectos que afectan negativamente la comunicación y las relaciones en las familias.

 

Como se mencionaba anteriormente, no es posible afirmar que solo existe un tipo de ideal de familia que puede garantizar la adecuada armonía en la comunicación y en los vínculos familiares. Sería algo ingenio y al mismo tiempo ilógico pensar que la sola estructura en si misma pueda funcionar; ignorando así que en los miembros del hogar no solo requieren que exista voluntad y deseo de querer estar en el hogar aportando al mejoramiento y mantenimiento de la misma, sino que se requiere también de competencias cognoscitivas, comunicativas, afectivas, emocionales y una buena salud mental para cumplir con su rol adecuadamente. Aun así, si es posible afirmar que existen situaciones o factores que afectan la comunicación y las relaciones al interior de estas familias de barrios subnormales entre ellas en este estudio se destacan: la separación de los padres, el maltrato psicológico y físico y  la crisis económica.

 

En el primer factor se encontró que el 25% de las familias asentadas subnormalmente en Montería han vivido experiencia de separación de sus conyugues, donde en su mayoría es el padre el que abandona el hogar en un (24%), quedando los hij@s en mayor proporción solo al cuidado de la madre (16%) y otros al cuidado de madre y parientes cercanos. No por esto, se puede decir que este factor es una causal determinante de la buena o mala comunicación que exista entre los que quedan al interior de la familia, pues de este total más de la mitad (14%) percibe que la comunicación y las relaciones familiares son favorables, y un 10% la consideró inapropiada. Es decir que algunas familias con la ruptura son mas afectadas que otras en su comunicación y sistema de relaciones, y las que no logran asimilar la transición adecuadamente evidencian un impacto negativo en la comunicación familiar y las relaciones, encontrándose un deterioro en el dialogo y la confianza entre los miembros del hogar.

 

En este orden de ideas, analizando la información ya no observando como se afecta el entorno familiar general, sino el tipo de vinculo entre padres e hij@s, aquí se aprecia una variación significativa, de tal forma que dentro del porcentaje de familias con antecedentes de ruptura y que quedaron bajo el liderazgo de la madre, el dialogo y la confianza tiene a disminuir con el que se ausenta de la casa (es decir el padre), y se aumenta o se mantiene con la persona que queda a su cuidado (por lo regular la madre). No fue posible determinar en este estudio hasta que punto la comunicación entre el padre o el hijo se deteriora porque quedan malas relaciones entre los exconyuges y por ello, no se logran los acuerdos pertinentes buscando la salud de los hij@s, o porque el padre en definitiva decide irresponsablemente distanciarse de sus hij@s, o bien porque la madre logra tener cierto tipo de influencia en este deterioro, como puede ser alguna de las anteriores, o todas las anteriores o ninguna de estas, lo cierto es que solo un pequeño porcentaje de familias (2%) logra mantener buena comunicación y relaciones con el padre, a pesar de que este decide separarse de su familia.

 

En esta misma línea de reflexión pero mirando el impacto de la ruptura de los conyugues en la personalidad y los vínculos sociales de los hij@s, llama la atención que mucho de los adolescentes que habian vivido este episodio, manifestaban sensibilidad y dolor al hablar de este tema. En este orden de idea dentro del grupo de seleccionado de 14 adolescentes que se escogieron para recoger información concerniente a necesidades de crecimiento personal, valores y vínculos sociales había un porcentaje significativo provenientes de familias con una inadecuada comunicación entre sus miembros (4) o que vivieron experiencias de ruptura (5), en este sectorizado grupo (9 en total de 14) se pudo establecer que dentro sus mayores necesidades emocionales y existenciales, se encuentran en 36% la autoceptación física y la confianza en si mismo y en un 7% tienen dificultades para relacionarse con los demás y expresarse libremente. Esto reafirma en alguna medida lo encontrado en investigaciones lideradas por la Dra. Moreira, cuando asegura que “al estudiar la influencia educativa de los padres en la formación de los hijos, los resultados muestran significativamente una baja manifestación de las funciones afectivas y regulativas de la comunicación debido a la poca presencia del padre en la relación con su hijo, reduciendo ésta fundamentalmente al intercambio de información”[32], y también que guarda coherencia con los aportes conceptuales que la Dra. Maria Moré hace de la comunicación familiar en los sistema de interacción, cuando planta que “es claro que la familia como grupo social, sujeto a un sistema de interacción reconoce la importancia de la comunicación intrafamiliar en la formación de la personalidad de los individuos al mismo tiempo que facilita la necesaria interacción de éstos con el mundo que los rodea”[33]. También Jhon Bowlby[34] apunta a que los vínculos incorrectos desde las relaciones primarias del ser humano pueden manifiestan en conductas de evasivas posteriormente, plantea además que existe una relación entre la vinculación segura en la infancia y la competencia autobiográfica, por lo cual las personas que en su infancia estuvieron expuestos a experiencias continuas de maltrato (tanto físico como psicológico), o de abuso sexuales o conviviendo con padres con trastornos mentales, puede desarrollar vínculos mal organizados, es decir tiende a tener problemas para relaciones libremente con los demás, o tienden a mantenerse alejados de la vida social. En este sentido es pertinente pasar al segundo factor que tiene que ver con el maltrato, no si antes ver algunas frases testimoniales que dan cuenta del impacto de la separación en sus vidas:

 

“Porque mis padres se separaron cuando yo era apenas una niña y eso me dolio muchisimo”. Amira 17 años. (la expresión reafirma el impacto emocional y afectivo que tuvo este episodio en su vida lo cual lo sigue recordando muchos años después como un periodo duro en su etapa de crecimiento).

 

“Mi mamá luego de quedar sola ya no tiene tiempo para mi ya que trabaja y me siento sola”. Ania, 11 años.  (Se percibe la separación teniendo un impacto en el acompañamiento de vida de los niñ@, lo que reduce la comunicación afectiva y reguladora, y además lo expone peligros ante las ausencias)

 

“Me afecta la ausencia de ellos, porque hay momentos en que no tengo quien me aconseje”. Efraín, 11 años. (Aquí es posible identificar la necesidad de dialogo y confianza que tienen los menores, para ser orientado en sus decisiones cotidianas, lo que hace que la ausencia de esa orientación, tenga que buscarla fuera del hogar a través de vínculos sociales, que pueden ser positivos o negativos).

 

El segundo factor tiene que ver con la presencia de maltrato en los vínculos en la familia, en especial entre padres e hij@s. Es importante mencionar en el estudio, que en algunas de las familias la comunicación afectiva y reguladora es amenazada en sus dinámicas de vida, cuando se desarrollan episodios de comunicación verbal y de relaciones obstruidas por presencia frecuente de maltrato. Por cuanto una buena comunicación verbal presupone la existencia de un lenguaje adecuado que abra paso al dialogo y al acuerdo como medios civilizados para solucionar las dificultades cotidianas en la familia, desde esta perspectiva la palabra debería usarse para dignificar y construir no para maltratar ni herir, pues ésta “consiste en la interacción de las personas con la ayuda de actos verbales en cuyo proceso sucede el establecimiento de unas u otras relaciones interpersonales. Descubrir estas relaciones mediante el análisis de la interacción verbal, significa revelar las relaciones dialogadas entre las expresiones verbales pertenecientes a los interlocutores y sus fragmentos en una única corriente de lenguaje, en un único texto de comunicación”[35].

 

En esta definición que Lomov hace de la comunicación verbal, la reconoce como componente importante para alcanzar la meta prioritaria de toda comunicación: establecer vínculos o relaciones saludables de interdependencia. Pero este tipo de comunicación muestra estar deficiente en un 16% de la familias de estos barrios subnormales, ya que utilizan ocasionalmente dentro de sus códigos de comunicación verbal, un lenguaje de desafirmación y de violencia, como expresión de maltrato psicológico, en especial en la relación con sus hij@s, lo que hace que el dialogo, la constructividad y la intimidad se vea truncada. Es necesario añadir, que la gran mayoría de familias que padecían de episodios de maltrato, la comunicación fue evaluada por los adolescentes que vivían este fenómeno, como negativa, manifestando existir deficiencia en los niveles de dialogo y confianza entre los miembros.

 

Resulta apropiado señalar que la información obtenida mostró mayor presencia de maltrato verbal y físico en las familias nucleares que en las monoparentales y extensas, sin embargo llama la atención que independientemente del tipo de familia, la que mayor recurre al uso de una comunicación verbal disfuncional es la madre, y mas aún se incrementa cuando vive experiencias de separación con su conyugue, de tal manera, que dentro los casos de adolescentes que vivían solo con la madre (familia monoparental) y que tuvieron experiencias frecuente de maltrato de palabras, todos percibían negativamente la comunicación afectiva y reguladora, manifestada en deficiencia en el dialogo, la cercanía y la confianza tanto con su madre como en la de los demás miembros del hogar.

 

En este orden de ideas es interesante ver en este pequeño grupo de afectados, que todos lo casos de maltrato físico estuvieron precedido por una comunicación verbal disfuncional (agresiva). En otras palabras podría decirse que la comunicación verbal contaminada con violencia y agresión se volvió en el caldo de cultivo para acelerar la aparición de maltrato físico tanto en la relación entre padre y madre, como en la relación entre padres e hij@s. Además es clave mencionar que en la mayoría de los testimonios que hacen mención sobre presencia de maltrato psicológico en la comunicación verbal, apunta a que es la madre, la que más apela a este mecanismo disfuncional para con sus hijos, 

 

A continuación se señala algunas expresiones que reafirman lo expuesto, de casos encontrados  en este estudio que evidencian todo lo contrario al concepto adecuado de comunicación verbal al que Lomov hace referencia, que implica reconocimiento del sujeto como un interlocutor válido con el que se puede dialogar, más no agredir:

 

 “La mayoría de los niños caen en malas juntillas, se hunden en la prostitución o en la droga por los malos tratos que reciben de sus padres y eso no los deja valorar sus vidas”. (En esta afirmación se aprecia presencia de maltrato en la familia, y los adolescentes perciben que esto induce a que esto los practica no saludables de vida.)

 

“Mi mamá me dice que me va matar, y yo me siento acorralada, angustiada, y me llego a preguntar yo para que estoy en la vida si mi propia madre no me quiere y dice que me va matar para que entonces la vida”. (En esta afirmación se observa una ausencia de comunicación afectiva y reguladora, la madre aquí es agente de amenaza y de presión psicológica, lo que induce a la adolescente a cuestionar su sentido de existencia)

 

“Una vez mi mamá me regañó, y dijo que no servía para nada, en ese momento quise que me tragara la tierra, en ese momento para mí la vida no tenía sentido”. (En esta afirmación la madre emplea una comunicación verbal agresiva y desafirmante, lo que genera deseos en el adolescente de pensar en la muerte como opción para no seguir recibiendo maltrato por parte de su madre).

 

“A mi me pasó con mi madre, porque ella me pasaba hechando, y entonces a mi se me pasaba en la cabeza, matarme y coger malos caminos”. (En esta afirmación se observa como las malas relaciones con su madre y el método que ella usan para resolver los conflictos con sus hij@s es potenciador de rechazo y maltrato, para lo cual el implicado o por suicidarse o por volverse un delincuente).

 

Así que estas afirmaciones muestran una doble faceta de padres, la de padres afectuosos que con su mano como símbolo de ternura en las relaciones intrafamiliares abre paso a la comunicación afectiva, pero al mismo tiempo esa misma mano que acaricia en ocasiones se vuelve arma de violencia y maltrato físico; esa misma comunicación oral destinada a ser fuente de dialogo y confianza se vuelve fuente de maltrato psicológico con el uso de un lenguaje violento que desafirma e intimida a los miembros del hogar en especial a los hij@s.

 

En esta línea reflexiva autores como Restrepo, analizan este fenómeno de las simbologías culturales de poder alrededor del tema de la familia, y animan a ser cuidadosos al interpretar estos fenómenos simbólicos evitando al máximo la parcialización en las miradas que asignan a un genero a otro la responsabilidad de las disfunciones en el hogar, al respecto señala que “muchos activista (que se parcializaron por el lado femenino) han reducido la visión de la violencia en la intimidad a un cierto desafuero del macho, quien se ubica en el lugar de penetrador y proveedor, apareciendo las mujeres y los niños como victimas indefensas de la brutalidad masculina. Tras la figura de la bondad pueden esconderse violencia inusitadas, o camuflarse en la maternidad una desmedida ambición de dominio y tirania milimetrica de la madre sobre aquellos a quienes protege, muchas estructuras patriarcales no son más que el recubrimiento externo del dominio de la madre”[36].

 

El tercer factor que en alguna medida muestra afecta la comunicación y las relaciones del hogar, tiene que ver con la crisis económica que padecen estas familias. Crisis económica que pinta caminar en diferentes vías: una que tiene que ver con los ingresos de la familia que la mayoría de las veces es insuficientes, el presente estudio muestra que el 80% de las familias devengan mensualmente menos un salario mínimo y el 17% hasta un salario mínimo, afectándose en un 54% todas las necesidades básicas, en un 13% la educación de los hijos, en un 12% la alimentación y en un 22% el pago de los servicios públicos. Desde esta primer se puede entender que la comunicación afectiva y reguladora se vea afectada por el estrés familiar de las deudas, de los servicios, la alimentación, y aparezca lo económico como tema central en la comunicación y en las relaciones, reduciéndola a un lenguaje netamente instrumental. De hecho un 11% de los adolescentes manifestó que el hambre es una de las experiencias que más ha marcado sus vidas. Otra de las vías es la que transita por el fenómeno del desempleo, en este estudio los adolescentes consideraron en un 8% que el desempleo de sus padres ha afectado sus vidas y ha generado un ambiente de tensión en las comunicación y relaciones intrafamiliares; y un último elemento tiene que ver con conductas inadecuadas a raíz del abuso de alcohol y drogas por parte de la figura paterna, llama la atención que todos los hogares que vivían esta problemática de drogadicción, consideran que la comunicación es deficiente en la familia a nivel general, y el escaso dialogo y confianza que logra mantenerse se deposita en el vinculo materno, por lo cual, se muestra en este estudio que los hij@s que provenían de padres con problemas de abuso de alcohol y drogas, disminuyeron considerablemente la comunicación afectiva y reguladora con estos, incluyendo la reducción del dialogo y la perdida de la confianza. Los adolescentes perciben las conductas generadas por sus padres alrededor del abuso del alcohol y las drogas, como elementos que están afectando la comunicación y las relaciones en todos los sentidos, provocando una desestabilización en la dinámica familiar que puede generar nuevos rompimientos en la estructura del hogar. Este suceso guarda coherencia con los estudios realizado por la doctora X que vinculan el alcoholismo y la drogadicción como factores que conllevan a la desintegración familiar, es así como dentro de “factores de riesgo que se vinculan directamente con el uso indebido de alcohol y otras drogas son: la desintegración familiar, inestabilidad afectiva, económica y social, funcionamiento familiar excesivamente rígido o extremadamente permisivo y modelo adictivo familiar”[37].

 

Los siguientes ejemplos son dos casos que describen mejor lo anteriormente expuesto:

 

“Porque en mi familia solo se habla de plata y nunca hay dialogo”. Catrín, 15 años. (Aquí se muestra una hija preocupada porque el tema económico, redujo la comunicación a lo domestico).

 

“Porque no me gusta verlo borracho porque eso me pone desespera y me apena con mis vecinos”. Fabián, 15 años. (Aquí se aprecia un hijo avergonzado de las borracheras de padre y sus actos)

 

Sin embargo, existen adolescentes deseosos de ver que en medio de las carencias se puede construir una comunicación funcional y unas relaciones armoniosas, esto son dos de esos ejemplos de casos encontrados: “porque hay muchas familias que aunque hayan problemas y dificultades ellos por encima de todo se aman, se respetan y se toleran”. Mónica, 17 años.  (En este ejemplo esta joven logran percibir un entorno familiar, que aunque enfrenta problemas como cualquier familia, hay evidencia de una comunicación afectiva favorable, además de un ambiente propicio para el reconocimiento, la reflexión y la constructividad en medio de las dificultades que se presentan).

 

Por otra parte, se observa un porcentaje significativo de familias (38%) cuya comunicación y sistema de relaciones tienen dificultad para propiciar espacios de dialogo, intimidad y vínculos de confianza, percibiéndose una comunicación que tiende más hacia lo domestico, esto se ve implícitamente en tres de las muchas afirmaciones que hicieron los adolescentes al respecto:

 

  1. “Porque ya no se quieren ni quieren dialogar sobre los problemas de la familia”.
  2. “Algunas veces la incomprensión de mis padres, hace que  me deprima”
  3.  “Yo he vivido muchas situaciones en mi vida, siempre pienso que la vida para mi no vale la pena por la razón de que mis padres, ni nadie me escucha, ni me comprende, por eso pienso que la vida es peor para mi”.

 

Esta realidad  coincide con los hallazgos encontrados por el grupo de investigadores de la FUNLAM en el 2005, cuando al hablar de algunas familias de estos barrios, aseguran que “en la mayoría de las parejas estudiadas las formas comunicativas están representadas por patrones de instrumentalismo, pues se refieren a la mera cotidianidad en el cumplimiento de las tareas atinentes al rol de padre y madre”[38], lo que hace que la comunicación afectiva con niveles de intimidad y reflexión disminuya, lo mismo que los niveles de regulación debido a la tendencia hacia lo impersonal en la comunicación. Pero más la tendencia a decrecer se da cuando los hij@s pasan de la infancia a la preadolescencia, algo así, como si la comunicación afectiva decreciera a medida que los hij@s avanza en edad, más aún se percibe mayor disminución del lenguaje tierno y afectuoso para con los hombres que con las mujeres. La siguiente afirmación permite entender con mayor claridad la situación:

 

“Antes mis padres eran mucho mas tierno y cariñosos conmigo, ahora que estoy grande ya ni me consiente, no se ni que pasó…” Juan Carlos, 13 años.

 

Esto en alguna medida reafirma lo encontrado por Perez, Fuster y Musitu en cuanto a diferencias en los tópicos de comunicación entre padres e hijos, pues los hallazgos apuntan a que existen diferencias “diferencias significativas en la comunicación padres-adolescentes según dirijan la comunicación al padre o a la madre, según sea el sexo del hijo, la edad”[39]. También si bien es cierto que la comunicación afectiva en estas familias tiende a disminuir con el paso de los años y para el caso de la relación con los hij@s cuando inician la preadolescencia, esto no quiere decir que los padres hayan dejado de querer a sus hijos, coincidiendo con Rojano, es posible que estas expresiones afloren desde otro tipo de manifestaciones. La investigación sobre dinámica de familias desplazadas plantea algo interesante al respecto “en las relaciones de padres e hijos, estas marcan además de un carácter instrumental por el ejercicio de la autoridad y las pautas de crianza,  manifestaciones de afecto centradas en la proporción de atención, caricias y ternura en los primeros años; luego los hijos cuando crecen, esas expresiones se vuelven distantes pero están presente como factores de protección[40].

 

Teniendo en cuenta los resultados obtenidos es posible mirar la familia de estos barrios subnormales en tres grandes grupos, teniendo en cuenta el tipo de comunicación y de relaciones que se establecen:

 

La primera hablaríamos de familia tipo A, que representa el 55% de la población estudiada que aseguró que la comunicación que se da al interior de la familia es BUENA, aquí la comunicación informativa tiende a ser fluida, los miembros de su familia conocen de lo que pasa en el hogar y comparte de lo que ocurre en su contexto local y exploran sus historias de vida, lo que posibilita una comunicación reguladora apropiada, del cual habla Lomov, lo que potencia continuamente la realimentación critica que hace que se dialogue y se hable tanto de lo cotidiano como de lo intimo. En este escenario familiar se abre espacio para ahondar en una comunicación que traspasa la barrera de lo instrumental, explorándose también la comunicación afectiva entre padre, madre e hij@s, pero desarrollándose con mayor fuerza en los vínculos entre madre e hij@s. Aunque sin desconocer que existen padres que se abren a una relación de intimidad con sus hij@s (16%) y han logrado alcanzar una positiva comunicación afectiva con ell@s.

 

Puntualizando podría decirse que estas familias se caracterizan por desarrollar una buena comunicación informativa, una apropiada comunicación reguladora y una comunicación afectiva favorable, que se caracteriza por una apertura, reflexión y constructividad  satisfactoria, pero tanto la confianza como la intimidad se da de manera sectorizada, siendo la madre la figura predilecta que escogen los hij@s para intimar. Estas familias han llegado al nivel 2 de comunicación intrafamiliar del cual habla Jhon Powell.

 

La segunda es la familia tipo B donde es viable circunscribir a la población que representa el 34% de la población que asegura que la comunicación que se desarrolla en la familia es REGULAR, donde la confianza y el dialogo son elementos casi invisibles al interior de la familia. Aquí la comunicación informativa y reguladora tiende más hacia lo doméstico y cotidiano, aunque en ocasiones se abre espacios para hablar de situaciones intimas, cuando los problemas ponen en peligro la estabilidad del sistema familiar. Aquí la comunicación afectiva alcanza niveles de intimidad muy bajos, y ocasionalmente se desarrolla desde el vinculo materno, por lo regular la confianza, la intimidad y la constructividad se desarrolla con regularidad y empieza a debilitarse cuando se enfrenta a episodios traumáticos como rompimiento del núcleo familiar, presencia de maltrato intrafamiliar, entre otros fenómenos. Ya en este escenario la desconfianza entre los miembros de la familia toma partido, aunque todavía se expresan opiniones, ideas, los sujetos presentan dificultad para exponerse y hablar de ciertos temas de la intimidad, temiendo no encontrar aprobación familiar y social, lo cual según la escala de clasificación de Powell podría inscribir esta familia en el nivel 3.

 

“La falta de dialogo de mis padres, me afecta en cuanto no tengo su apoyo y que me escuchen”. Anita, 12 años. (En este ejemplo se percibe una estructura familiar con tendencia al rompimiento, debido a que la intimidad y la constructividad empieza a colapsar, los hij@s empiezan a sentirse afectado por la ausencia de una comunicación familiar efectiva y estable).

 

“Mi mamá luego de quedar sola ya no tiene tiempo para mi ya que trabaja y me siento sola y no tengo quien me aconseje”. Katia, 11 años. (En este ejemplo se percibe una familia casi aislada por situaciones compleja como el abandono de hogar por parte del padre, lo cual hace que la madre asuma ahora el rol de proveedora, disminuyendo así la comunicación afectiva y reguladora por la frecuente ausencia tanto paterna como materna).

 

La Tercera es la familia tipo C donde es factible ubicar a la población familiar que representa el 4%, que manifestó que la comunicación familiar es MALA, debido a que de que no hay presencia de dialogo y confianza entre los miembros.  En este contexto sobreabunda la comunicación informativa en una sola vía, tipo monologo (se restringe la información cuando esta toca asuntos de intimidad), la regulación es inexistente y solo hay realimentación cuando se presenta eventos de dolor o perdida, la apertura es limitada  y restringida al igual que la reflexión y la confianza, el nivel de constructividad e intimidad son prácticamente inexistente, se conversa sobre tópicos generales, se habla con frecuencia de otros lo que lo hacer ser una conversación impersonal. Aquí el dialogo y la confianza tiende a buscarse por fuera del hogar, mas exactamente con amigos o vecinos, así se dejo entrever cuando se les preguntó a l@s adolescentes participantes del estudio sobre con quien tienen confianza y dialogan con frecuencia de sus problemáticas y sus realidades de intimidad, para lo cual respondió un 11% que lo hace con personas de la vecindad o con compañeros de barrio o de estudio.

 

 En este contexto debido a la ausencia de intimidad y confianza, las palabras de afirmación escasea, y el lenguaje de la violencia tiende a tomar partido, esto es posible percibirlo en el siguiente comentario que hace un adolescente del grupo estudiado:

 

“Porque mi mamá mantiene diciéndome cosas feas, eso me hace llorar mucho y a veces me dan ganas de desaparecerme del mundo”. Carlos, 14 años.  (En este ejemplo se evidencia la presencia de una comunicación verbal violenta continua, que potencia la aparición de pensamientos de suicidio).

 

“Porque ya no se quieren,  ni quieren dialogar sobre los problemas de la familia”. Francis, 14 años. (En este ejemplo se observa una estructura nuclear con tendencia a disolverse, pues no hay comunicación reguladora, ni tampoco afectiva y emocional entre sus padres por lo cual la intimidad, la confianza y la constructividad es nula, y eso hace que se aplace la solución a los problemas familiares, acumulándose y volviéndose en detonadores de violencia).

 

En lo concerniente a los vínculos de poder y autoridad en la familia de estos asentamientos subnormales, éste se establece con mayor tendencia a partir del rol de proveedor o proveedora del sustento económico, es decir que dentro de las representaciones socio familiares de autoridad y liderazgo de la familia, la simbología de poder en la casa reposa sobre la persona que garantiza la estabilidad económica del hogar. Así se dejó entrever en la consulta realizada a los padres de familias, de la cual 97% de las encuestadas era madres, cuando se les preguntó acerca de quien es el líder del hogar afirmaron en un 65% que la figura máxima de autoridad es el hombre; un 32% manifiestan que la autoridad del hogar reposaba en las mujeres; otro 3% aseguró que el liderazgo lo asumen parientes cercanos con quienes conviven. Pero al mirar detenidamente los cambios de la variable (liderazgo del hogar) con relación a otras variables como por ejemplo la variable aportantes en la familia se encontraron que el movimiento de la variable autoridad familiar estaba supeditado a la persona que aporta significativamente en el mantenimiento económico del hogar. Es decir que para el caso de la información general que representa el 65% de papás considerado cabeza de hogar, esta categorización coincide totalmente con su posición de proveedor exclusivo en la familia, pero varia significativamente cuando la madre o hij@s o parientes  invierten también en el sustento diario, es así como dentro de la población de padres de familia: solo dos mujeres aportan en la familia y consideran que el hombre es cabeza, diez mujeres son percibidas como autoridad del hogar porque ella es la que aporta económicamente. Pero cuando ambos aportan económicamente se aprecia un empate contundente, dado de que en 12 familias, una mitad veía al hombre como la autoridad y a la otra parte consideraba a la madre aportante como la máxima autoridad del hogar. Cuando quien aporta es padre e hij@ la cabeza del hogar es el hombre; si aporta solo los hijos la cabeza del hogar es la mujer; si quienes aportan son parientes cercanos como los abuel@s la cabeza del hogar depende del lado de consaguinidad especifico.

 

 

  1. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES.

 

- El tipo de familia que con mayor frecuencia se encontró es la de tipo nuclear, siendo estas las que reportan mayor presencia de niveles favorables de comunicación familiar y de relaciones, muy por encima de las monoparentales y extensas. Sin embargo, con esta información no es posible afirmar que la tipologia ideal de familia que puede garantizar la presencia de una comunicación favorable y unas relaciones intrafamiliares sólidas es la de carácter nuclear, pues la cifras de familias que no gozan de un buen ambiente de dialogo y confianza llega al 21% a pesar de que su estructura también es nuclear, lo único certero en este contexto, es que independientemente del tipo de familia, a la hora de profundizar en los sujetos que participan de este ambiente funcional de comunicación y de relaciones, se logra descubrir que es la figura materna la que desarrolla con más frecuencia la comunicación afectiva y reguladora; aun cuando existen un grupo significativo de papás que han logrado construir lazos de comunión y confianza con sus hij@s, las cifras maternales lo duplican. Por consiguiente urge trabajar proceso de acompañamiento y formación a estas familias, buscando que se logre un equilibrio de vínculo afectivo y de cercanía de los géneros, a partir del rompimiento de todas esas barreras o simbologías culturales que sectorizan la comunicación afectiva y reguladora a un género más que en otro. Se requiere trabajar por construir espacios de capacitación encaminados a reflexionar sobre la igualdad de géneros, para que tanto padre como madre en igualdad de condiciones forjen al interior de la familia una comunicación efectiva y unas relaciones funcionales no manchadas por los estereotipos masculinos y femeninos enemigos de la intimidad y la ternura familiar equilibrada e incluyente.

 

- Si bien, no es posible afirmar que solo existe un tipo de ideal de familia que puede garantizar la adecuada armonía en la comunicación y en los vínculos familiares, pues sería algo ingenuo y al mismo tiempo ilógico pensar que la sola estructura en si misma pueda funcionar, es claro que ser padres exige no solo que exista voluntad y deseo de querer estar en el hogar aportando al mejoramiento y mantenimiento de la misma, sino que se requiere también de competencias cognoscitivas, comunicativas, afectivas, emocionales y una buena salud mental para cumplir con su rol adecuadamente. Lo que requiere no solo que se siga invirtiendo en espacios de formación a padres, sino también potenciar la formación a los niñas y niños desde edades más tempranas para que se eduquen en la apropiación de estilos saludables de vida y forjen una sexualidad soportada en un proyecto de vida, en los que los hij@s no surjan al azar sino que lleguen a hogares deseados en donde sus padres dispongan de las competencias básicas adecuadas, para que puedan ofrecer a los hij@s un ambiente familiar favorable que potencie su desarrollo integral, mas no que lo obstaculice.

 

- Existen situaciones o factores que afectan la comunicación y las relaciones al interior de estas familias de barrios subnormales, entre ellas se destacan: la separación de los padres, el maltrato psicológico y físico y  la crisis económica. En el primer factor se observa que en estos hogares el padre es el que con frecuencia se separa del núcleo familiar dejando a la madre sola o algunas veces en compañía de parientes la responsabilidad total de la familia, afectándose así la comunicación afectiva y reguladora con sus hij@s (con mayor impacto en unas familias más que en otras) y afectando en algunos casos el sano desarrollo de la personalidad, la autoestima y la confianza de los hij@s.

 

- Existe un porcentaje significativo de familias que usan dentro de la comunicación verbal un lenguaje violento, maltratando con palabras inadecuadas a los miembros de la familia, en especial a los hij@s. Aspecto que evidenció en el estudio un impacto negativo en la comunicación familiar y en las relaciones, deteriorando la comunicación afectiva y reguladora en cuanto a reducción del dialogo y la confianza; siendo la madre, la figura que con mayor frecuencia apela a esta forma de maltrato. No se tiene información del porque se da esta tendencia, pero es claro que urge trabajar en estas familias sobre estos temas, buscando minimizar el impacto psicológico y  la prevención de nuevos casos.

 

- La crisis económica muestre ser un factor que mal manejado afecta la comunicación familiar y las relaciones, ya sea porque los ingresos son insuficientes (por desempleo o pocas ganancias) generando un impacto negativo en la seguridad alimentaria, o porque existen practicas no saludables de vida (alcoholismo, prostitución) que agudizan la situación afectando doblemente la convivencia y las buenas relaciones dentro del hogar, poniendo en detrimento los niveles de constructividad, intimidad, confianza y apertura que se requiere para el ejercicio funcional de una comunicación afectiva y reguladora en la familia, lo que abre paso a una comunicación centrada en lo económico.

 

- El estudio muestra positivamente un porcentaje alto de familias que reportan tener buena comunicación. Así mismo el estudio reportan un crecimiento significativo de familias en el que el dialogo, la confianza y la intimidad se desarrolla con poca frecuencia, haciendo que la comunicación tienda hacia lo domestico y lo impersonal, generando bajos niveles de regulación y de afectividad lo que abre paso a una interacción comunicativa simple y sin profundidad.

 

- La comunicación afectiva y reguladora funcional, en términos de confianza, intimidad y constructividad, es mucho más alta en la relación entre padres e hij@s cuando estos están muy pequeños, pero va disminuyendo a medida que crecen y entran a la preadolescencia, se requiere ahondar en estudios que explica empíricamente este fenómeno para determinar con profundidad cuales son los factores que inciden en esta baja respuesta innecesaria.

 

- En lo concerniente a los vínculos de poder y autoridad en la familia de estos asentamientos subnormales, éste se establece con mayor tendencia a partir del rol de proveedor o proveedora del sustento económico, es decir que dentro de las representaciones socio familiares de autoridad y liderazgo de la familia, la simbología de poder en la casa reposa sobre la persona que garantiza la estabilidad económica del hogar. Lo cual requiere trabajar con estas familias la confrontación de estos imaginarios sociales que desmeritan el papel de aquellos miembros de la familia que no representan capital monetario para el hogar, limitando y anulando su derecho a ser sujetos políticos con poder de participación y decisión en todos los escenarios de la vida.

 

Por otra parte, es recomendable y al mismo tiempo pertinente investigar en materia de comunicación y relaciones familiares, el tema de la participación de los hij@s en las decisiones del hogar, mirando hasta que punto ciertas estructuras y dinámicas familiares posibilitan o no, la construcción de ciudadanía  y la formación de sujetos políticos, capaz de expresarse libremente y vivenciar sus propios derechos tanto en el plano de la intimidad como en el público.

 

Valdría la pena, no solo estudiar los tipos de comunicación y vínculos que desarrollan internamente las familias sino el también externamente, teniendo en cuenta los antecedentes de origen de las familias y poniendo en tensión las diferencias que subsiste, entre las que son desplazadas con las que no solo son, las que vienen por desplazamiento forzado por conflicto armado de las que vienen voluntariamente por razones económicas, se hace imperativo apostarle a la idea de entender mejor esta multiculturalidad familiar en estos contextos subnormales.

 

Por ultimo es relevante que en futuros estudios se miren no solo la comunicación y las relaciones entre padres e hij@s y como esto afecta la comunicación familiar y las relaciones entre ell@s, sino también mirar de que manera incide el tipo de comunicación y relaciones existente entre los padres a la relación que llevan sus propios hij@s, entre herman@s y herman@s, y como este fenómeno varia de acuerdo a las diferentes tipologias de familias, más aún en los espacios donde existen Familia simultáneas integradas por parejas donde una de ella o ambos vienen de tener una relación con otra pareja y de haber disuelto su vínculo matrimonial configurando un nuevo tejido familiar con hij@s de distintos matrimonios.

 

 

 

 

 

 

 

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[1] Apreciación tomada de TELETICA, tema semanal, Canal 7. San Josè de Costa Rica, 2007.

[2] VALENCIA, Guillermo. “Córdoba: su Gente y su Folclor”. Lealón. Medellín, 1987. Página 25.

[3] CASTRO, Jaime. “Historia Extensa de Montería”. Paloma. Montería, 2003. Página 27.

 

[4] Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional, S.U.R, 2007.

[5] RED DE SOLIDARIDAD DE CÓRDOBA. Informe Ejecutivo, 2002.

[6] CASTILLO, Miriam. Investigación sobre: “Situación actual del consumo de Sustancias Psicoactivas en estudiantes de Educación Media Diurna del Sureste de Montería, Pág. 23

[7] Datos extraídos del Plan de Desarrollo de Montería 2004-2007.

[8] NEGRETE, Víctor. “El proceso de Reubicación de Población Desplazada por la Violencia en Predios Rurales del Municipio de Montería”. Fundación del Sinú, Montería, 2003. Página 35.

[9] NEGRETE, Victor. “La Pobreza dentro de la Pobreza: Cantaclaro y su Canal”. Acción contra el Hambre. Montería, 1999, Página 14-15.

[10] NEGRETE, Víctor. Los asentamientos subnormales de Montería. Acción contra el Hambre y UNISINU, Montería, Septiembre 1999.

[11] Fernández, P. Curso de Psicología Social. Universidad de Camagüey, 1997.

[12] QUINTERO VELÁSQUEZ, Ángela,  Trabajo Social y Procesos Familiares.  Buenos Aires – Argentina:  Lumer, 1997. 

[13] ALVAREZ, Miguel y otros, Raíces sin tierra: atención e impacto del desplazamiento forzoso. Santa fe de Bogotá, Ediciones Procuraduría General de la Nación, 1999. P.58.

[14] LEVY-STRAUSS, Claude, La polémica sobre el origen y la universalidad de la familia, Barcelona, Anagrama, 1982, P.9.

[15] GALVEZ, Ligia, La familia, Bogotá, Editorial Aurora, 2001, pp 65-66.

[16] G. H. MEAD, Espíritu, persona y sociedad, Paidos, Buenos Aires, 1982.

[17]  A. E. SCHEFLEN, «Sistemas de comunicación humana», en I. WINKIN, Kairós, Barcelona, 1982, p. 163.

[18] ROIZ, Miguel, La familia desde la teoría de la comunicación de Palo Alto, Ensayo analítico, Universidad Complutense de Madrid,  Pag 118.

[19]  P. WATZLAWICZ, «Estructura de la comunicación psicótica», en I. WINKIN, op. cit., p. 250.

[20] MORE, Maria y otros, Lenguaje, Comunicación y Familia, Humanidades Médicas, Vol 5, No 13, Enero-Abril del 2005.

[21] Lomov, B.F. El Problema de la Comunicación en Psicología. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1989 .p.5.

[22] Reca Moreira, La Familia en el ejercicio de sus funciones. Editorial Pueblo y Educación. La Habana,1996 p.5

[23] Colunga Santos, Silvia. Curso de Comunicación Social. Universidad de Camagüey, 1998.

[24] MALDONADO, Maria Cristina, Conflicto, poder y violencia en la familia, 1995.

[25] GUTIERREZ, Virginia, Familia y cultura en Colombia, Ed. Tercer Mundo, Departamento de Sociología de la Universidad Nacional, Bogotá, 1994.

[26]   GONZALEZ, Carlos. Principios básicos de la comunicación. Pág. 96

[27]   OROZCO, Montoya Guillermo. Tu familia la mejor inversión. Pág. 117

[28] GONZALEZ, Musitu. Psicología de

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