Sitio Académico de Miguel Garcés - Articulo de Economía Informal

LA ECONOMIA INFORMAL DEL DEPARTAMENTO DE CORDOBA,

SINTOMA DE UN MODELO DE DESARROLLO EN CRISIS:

Artículo publicado una parte en la Revista Interacción de CEDAL Bogotá:
http://interaccion.cedal.org.co/documentacion.htm?x=20161011&cmd[126]=c-1-'50'
 

Por: Miguel E. Garcés Prettel

 

Revista No. 50

La economía informal cordobesa, signo de un modelo de desarrollo ineficiente y excluyente

Tema de la Edición:

Por: Miguel E. Garcés Prettel* 
cedal@colnodo.apc.org

Introducción: El término economía oikonomia surge en el mundo griego para referirse a la capacidad, arte o habilidad para administrar nomos-nemein la casa de todos oikos. La economía desde antaño, centró su razón de ser en el manejo de los recursos de que disponía el grupo familiar, para lograr su supervivencia y su bienestar. Más adelante el término tomó fuerza y trascendió del plano familiar al plano social, insertándose en la dinámica de vida de la poli, que es esa ciudad o mundo social integrado por los oiko (hogares) por medio de un proceso de unión synokismo, a partir de intereses y necesidades colectivas.

Aristóteles es uno de los que asocia el sentido de la palabra con el deber ser que tiene el Estado, país o gobierno de administrar sus recursos, sean bienes, ingresos o egresos, para satisfacer las necesidades de sus integrantes.

Sin embargo la economía de hoy parece ser que ha reorientado su objeto de principal de estudio, ya no apuntando a la esencia misma de la vida en comunidad y de la búsqueda del bienestar colectivo, sino más bien tratando de entender como el ser humano puede sobrevivir y administrar su mundo teniendo en cuenta esa dialéctica frustrante permeada por la inequidad y la injusticia, en donde los recursos son cada vez más escasos para el amplio sector de la población y las necesidades por satisfacer se tornan cada vez más infinitas.

En este escenario de desigualdad y de crisis socioeconómica y política, surge la economía informal tanto por la presencia de un modelo de  Estado, que no dispone a largo plazo de un modelo de desarrollo y de crecimiento económico sustentable y sostenible que ponga en primer lugar su vocación social. También el problema se agrava por la "perspectiva extendida de la crisis de los mercados laborales, persistencia del desempleo como problema laboral" y surgimiento del "autoempleo", o empleos precarios "como estrategia de subsistencia, y por una perspectiva de la evasión del marco regulatorio o legal" (Portes, 2000, citado por Guerra, 2006), que potencia la  aparición de una cultura de la ilegalidad debido a la crisis de institucionalidad que por lógica afecta tributaria y comercialmente al sector económico que está en la legalidad. Dicho fenómeno se acrecienta por la ausencia de alternativas favorables de vida, que motiven al ciudadano a vivir en la legalidad, adoptando a una nueva visión positiva de la norma jurídica, que puede llegar a querer y respetar en la medida que le exige deberes, pero también le garantiza sus derechos, brindándoles nuevas posibilidades de vida y de desarrollo.

1.La crisis del modelo desarrollo económico-centrista

El siglo XX trajo consigo otras variables sociales que generaron un gran impacto en las dinámicas económicas de distribución y producción de la riqueza, a partir de los desastres y consecuencias sociales, políticas y culturales que generaron la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Estos conflictos mundiales, y lo que producían en el tejido social, posibilitaron en cierta medida el surgimiento de movimientos sociales y organizaciones mundiales en la década de los 60 y los 70, cuestionaron las tradicionales  perspectivas del desarrollo que tenían un énfasis operativo centrado en el crecimiento económico. Después de la II Guerra Mundial, y tras un período prolongado de aparente prosperidad económica, la persistencia de situaciones de pobreza y el aumento de las desigualdades comenzaron a poner en cuestión los planteamientos que identificaban el crecimiento económico con el
desarrollo. La práctica desmentía la idea de que los beneficios del crecimiento se extenderían por sí solos a todos los estratos sociales (Streeten, 1986: 23).

De este modo, Gutiérrez (2005) menciona que durante los años 70 es donde más cobra fuerza la necesidad de un nuevo enfoque de desarrollo, según el cual el verdadero desarrollo implicaría que toda persona tenga cubiertas unas mínimas necesidades. Estudiosos como Hunt (1989: 259, citado por Gutiérrez), creen que esta nueva tendencia macroeconómica se movió en diferentes ángulos, a partir de por lo menos dos posturas: La primera, que es la más radical, que entendió que era necesario replantearse el concepto de desarrollo, la forma en que se mide, y el modelo económico imperante, tomando como guía el cumplimiento de las necesidades básicas que éste no es capaz de satisfacer. La segunda visión, por su parte, que no cuestionaba el modelo de desarrollo, sino que, aceptándolo, entiende como necesario intensificar las políticas sociales y de disminución de la pobreza.

Se puede apreciar que la situación mundial no puede ser peor, el informe de desarrollo humano de 2005 del Programa para las Naciones Unidas (PNUD) ha revelado que el 40% de la población mundial vive en extrema pobreza con menos de 1 dólar/ día; la esperanza de vida en África Subsahariana es de 31 años y cada año siguen muriendo 10,7 millones de niños y niñas por causa de la pobreza. Sánchez (2005) complementa esta cifra, mostrando que los problemas de pobreza aumentan precisamente por el problema de la injusticia y la distribución de la riqueza, de tal manera que los 500 individuos más ricos del mundo tienen más riqueza que los 416 millones de personas más pobres. Pero también el problema se agiganta por la guerra y la vanidad, el mismo Óscar Sánchez, especialista en desarrollo humano del PNUD Colombia, afirma que el mundo gasta 800 mil millones de dólares al año en armas y los europeos 8 mil millones de dólares al año en perfumes, mientras se necesitan 7 mil millones al año para proveer agua potable a 2600 millones de personas que no la tienen.

En Colombia las cifras de pobreza acrecentada por la distribución inequitativa de la riqueza y el conflicto armado, superan el 49,2%, lo que lo hace ser, según Sánchez, el undécimo país más desigual del mundo con un Coeficiente de Gini de 57,6. En donde el 20% más rico de los colombianos consume el 62% de los bienes y servicios y el 20% más pobre consume el 3%. Sólo son más   desiguales que Colombia: Namibia, Lesotho, Sierra Leona, Rep. Centroafricana, Swazilandia, Guatemala, Brasil, Paraguay y Sudáfrica, entre 124 países considerados.

Toda esta realidad expuesta desnuda el estado actual en que se encuentra la mayoría de los países en "vía de desarrollo" afectados por una realidad de pobreza crítica, debido al crecimiento histórico de una praxis económica cada vez más desigual y menos pública (por cuanto no responde a un ideal de bienestar colectivo), subordinada a una lógica de mercado excluyente que no es nada nuevo, y que se empeora porque las instituciones y figuras políticas creadas para defender y cuidar lo público, entre ellas los Estados, poco a poco han ido cambiando su rol de protector, servidor y administrador de los bienes y recursos públicos a una figura asocial y estructural que plantean una dinámica de vida, regulada por el surgimiento de una economía privada y de libre competencia, a favor de las elites dominantes.

2. Las paradojas del desarrollo

Autores como González (2006), quien dirige el Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional, ha cuestionado en múltiples ocasiones los informes de crecimiento económico del país, por cuanto son inequitativos y no sostenibles. En una de sus publicaciones fue contundente al afirmar que "no hay razón, para que el gobierno presente los resultados como un triunfo contundente de la política económica.

Los hechos  no dan pie para ser optimistas, porque los logros obtenidos dependen más de las condiciones externas, que de las medidas tomadas por la política económica interna, otras naciones aprovecharon mejor que nosotros las ventajas derivadas del incremento de la demanda mundial. La inequidad nacional está lejos de resolverse y la pobreza no se reducirá sustancialmente, mientras al crecimiento económico no se lo acompañe con medidas efectivas de redistribución del ingreso".

El crecimiento de la economía informal según el informe del DANE 2006 alcanza el 58,5% en las principales 13 ciudades del país; se acrecienta no sólo por esa ineficacia de la ley, sino también por la ausencia de políticas sociales y de modelos de desarrollo eficientes que abran escenarios en donde se invierta en la gente, brindándole opciones de empleo y posibilidades para superarse y mejorar sus condiciones de vida; aquí no solo hay que mirar a la población adulta sino también a la población juvenil que no encuentra espacios de vida alternativos para aprovechar su tiempo libre en actividades productivas que les representen una entrada económica que ayude a cubrir sus necesidades personales y familiares.

3. La lucha por la tierra y el conflicto armado

Sin duda alguna no va ser posible que el Departamento de Córdoba logre mejores niveles de desarrollo social, político y económico, a menos que se le brinde espacios a la gente para que surjan, como también, si no se hacen cambios radicales en el modelo económico y en el modelo de producción que la ha sometido a la pobreza en que se encuentra.

No se equivoca Amartya Sen, premio Nobel en Ciencias Económicas de 1998, "al considerar el desarrollo como la capacidad de la gente de ampliar sus posibilidades de vida, pero ésta no es posible si el ciudadano no se mueve dentro de un marco de libertad y de ayuda social por parte de los sistemas creados para ejercer la tarea de proteger al ciudadano y brindarles niveles de oportunidades (Reyes, 2001). Está más que demostrado que en el Departamento el conflicto armado y los desplazamientos que se han generado han hecho que el campo esté cada vez más subutilizado y envuelto en una economía ganadera  que poco aporta a la riqueza nacional y local; es por eso que González, al observar la ineficiencia del sector pecuario, que con 37 millones de hectáreas, produce menos que la agricultura con 4 millones de hectáreas, propone al país que retorne a la producción agrícola y critica la alta concentración de la propiedad que encarece los alimentos y margina poblaciones enteras.

Por otra parte, la economía informal aporta a ese gran currículo oculto de la economía, en la que se alimenta el gran conglomerado de marginados de Córdoba y, por supuesto de toda Colombia, es ese otro PIB con sabor a pueblo, con sabor a vida cotidiana, con sabor a creatividad, de la cual pocos quieren hablar e intervenir, pues sirve como cortina de humo para esconder el fracaso del modelo político- económico vigente y la ignorancia de muchos de sus gobernantes.

Es la economía informal, es la lucha por la supervivencia que está detrás de la venta callejera de lotería, de banano, de bolsas de agua, jugos, empanadas y demás actividades comerciales ambulantes que se ingenia la gente para obtener unos cuantos pesos, con lo que se ha evitado que muchas personas opten por el camino del delito.

4. Propuestas finales

A manera de conclusión, resulta relevante reconocer que para acabar con la pobreza necesitamos asistirla integralmente atacando los males que la generan, desde la desigualdad, la injusticia, hasta la inequidad que produce exclusión y acumulación sectorizada de capital y bienes. Por ello, vale la pena terminar citando varias propuestas que han surgido de académicos reconocidos y de organizaciones sociales y comunitarias, que buscan aportar en la reducción de los problemas que entraña la economía informal; veamos dos de ellas:

Andrade (2007) asegura que la informalidad se concentra típicamente en el comercio, la agricultura, la construcción y los servicios en general. Por cierto, estos sectores son los que más empleo generan en el país. Si se disminuye el problema en estos sectores, con seguridad habrá una mejora significativa en la reducción de la informalidad. Un aspecto importante en cualquier solución es facilitar la formalización. En la medida en que el pago de impuestos y contribuciones sea más sencillo, habrá mayor disposición a formalizarse. El esquema actual es pesado y engorroso para un pequeño empresario o comerciante.

Garcés & Negrete (2008) plantean que frente a la informalidad se necesita un modelo de desarrollo que haga de la ciudad un espacio más distributivo de su riqueza, donde el desarrollo propenda por un crecimiento económico extendido y equitativo, en el que toda la población cordobesa se vea beneficiada y no unos pocos como suele pasar.

Esto implica trabajar fuertemente por la recuperación de la vocación agrícola del Departamento y por el fortalecimiento y creación de fuentes generadoras de empleo, como también de proyectos educativos de formación de líderes y de comunidades emprendedoras. Esto requiere habilitar fondos especiales y capital semilla para que tanto jóvenes, adultos como personas de la tercera edad, no sigan viendo en el subempleo el único medio de subsistencia, dado que algunas dinámicas sociales disfuncionales que se entretejen en el Departamento incitan a entronizar la ilegalidad como alternativa de vida.

Quiera Dios que estos cambios estructurales lleguen a darse pronto, para poder soñar con un Departamento que se apropia de su historia, de su capital humano y de sus recursos en procura de generar bienestar para todos.
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Bibliografía
Agenda y Red Ciudadana, Apartes de las Memorias del Tercer Encuentro de Líderes Comunitarios, Montería.

Andrade, L. (2007). "El problema de la economía informal". Columna de Opinión publicado en la Revista Electrónica DINERO.COM. Disponible: http://www. dinero. com/wf_ InfoArticulo.aspx? IdArt= 31843

El Espectador, Diario Nacional. Noticia publicada el 28 de marzo de 2008, disponible: http:// www. elespectador.com.co/not i c i a s / n e g o c i o s / a r t i c u l o - economia-crecio-752-ciento-2007

Garcés M. y Negrete, V. (2008). "Organización y liderazgo comunitario". Cuadernos Comunitarios No. 1. Memorias del Tercer Encuentro de Líderes y Organizaciones Comunitarias de Córdoba. Montería, Ediciones Paloma.

Gutiérrez, J. (2005). Necesidades básicas. Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo, disponible: http://dicc.hegoa.efaber.net/listar/mostrar/154

González, J. (2006). "Bienestar y macroeconomía 2002-2006: el crecimiento inequitativo no es sostenible". Publicado en Caja de Herramientas, Semanario Virtual No. 18, disponible: http:// www.viva.org.co/cajavirtual/svc0019/

Guerra, A. (2006). "Ciudadanía, informalidad y Estado en Venezuela: una aproximación a través de las redes". Publicado por Espacio Abierto: Cuaderno Venezolano de Sociología.

Hunt, D. (1989), Economic Theories of Development. An Analisis of Competing Paradigms, Harvester Wheatseaf, Londres.

IGAC, Instituto Geográfico Agustín Codazzi, Informe de Tierras, Montería, 2003.

Informe DANE 2005-2006. "Estado actual del empleo y desempleo".
Negrete, V. (2008). Situación de conflicto y pobreza en el Departamento de Córdoba. Montería, Ediciones Louis Ángel y Asociados.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). "Informe Mundial de Desarrollo Humano 2005".

Reyes, G. (2001). "Reseña Amartya Sen, Development as Freedom", Estados Unidos, Alfred A. Knopf, Inc., 1999. Problemas del Desarrollo. Vol. 32, núm. 126: 4- 5, México, IIEc-UNAM.

Sánchez, O. (2005). "Informe Mundial de Desarrollo Humano 2005, Lecciones para Colombia". Revista Latinoamericana de Desarrollo Humano, artículo disponible en:
www.revistadesarrollohumano.org/boletin/nov_2005/06_colom.pdf

 

 
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